13 de febrero de 2012

13 de febrero de 2012 - Sin comentarios

Los Vílchez al poder


Esta semana en Brácana Center se han vivido dos acontecimientos inéditos y que me veo obligado a comentaros. Por un lado tengo que decir que han vuelto a lo que suele ser habitual, a excepción hecha de la semana pasada, y es que hasta tres vinos finos diferentes e inéditos  por estas tierras fueron degustados. Y por otro lado y este si es particular, es que entre bracaneros y embajadores se juntaros cinco Vílchez. Sí cinco de una tacada, a los dos habituales, mi amo (“el pijo del magreb”) y su hermano Miguel (“el silencioso”) se unieron como embajadores tres Vílchez más. “El miguelillo” su hermano “el luisito” y el primo de ambos “el manolo”. Con este panorama los Vílchez eran mayoría. Y  no solo estaban unidos por el apellido, también lo estaban por la afición a degustar caldos y por todo lo que está relacionado al mundo del vino.

A eso de las diez de la noche ya había pleno de bracaneros y también de embajadores, llegando así a catorce asambleistas en total. Y tras hacer el pie de cuba, entraron en materia con el Fino Los Vílchez, que cuidadosamente cría “el manolo” en su bodeguita. Gustó, resultando un vino chiquito por aquello de estar recientemente refrescado, y que vino a la perfección para hacer la introducción de la tertulia ciento cuatro, y acompañar de paso a las avellanitas, aceitunas y pataticas fritas. “El paticorto de las ondas” aprovechó el momento para recordar a Luis Alberto Espineta el rockero maldito argentino que ha fallecido a los sesenta y dos años.

Pronto pasaron al consejo de ministros que sin más novedad que los preparativos de la excursión de Brácana y los últimos detalles del primer tomo de la enciclopedia histórica de Brácana, tuvo lugar de forma rápida.
La cosa marchaba a buen ritmo y del Fino los Vílchez pasaron al Fino El Exiliao, En honor al abuelo Frasquito que tuvo que salir zumbando por su ideología en el alzamiento militar del treinta y seis. Dicho vino fino  llegó de la mano de “el miguelillo” al igual que un solomillo relleno con salsa de almedras. Eso sí, este llegó de la mano del mencionado “el miguelillo” pero las manos sabías que lo cocinaron fueron la de su madre “la tita antoñita” que a pesar de andar la pobre fastidiada con las rodillas y algunas partes mas de su vetusto cuerpo, mantiene unas manos prodigiosas que alimentaron de forma exquisita los refinados paladares de los bracaneros.
Con catorce personas en la sede los corrilos tomaban cuerpo y las distintas conversaciones saltaban de grupo en grupo encadenando un batiburrilo de frases, risas, y comentarios de dispares calado.

El Ministro de Alimentación seguía a lo suyo en la cocina acompañado a la perfección por el pinche de la semana, que no era otro que “la pantera de la itv”, totalmente recuperado para causa y ejerciendo a la perfección con su cometido.
Salieron pronto las setas al ajillo, que sirvieron para apurar la última jarra de Fino El Exiliao, un vino de mucho cuerpo, de magnifico color y de un olor a caño que como dicen en Brácana es el mejor síntoma de “vino güeno pa hombres”.
Con las setas en la mesa central los embajadores animaron al personal a hacer un brindis por el cocinero y ya metidos en cochura mi amo quiso brindar por aquellos que a diario se levantan con toda la ilusión del mundo para saltar los obstáculos que la vida va poniendo en el camino y que a veces parecen insuperables.

Y de los brindis a los juramentos, primero fue “el miguelillo”, luego “el luisito”, y para terminar “el manolo”. De Vílchez a Vílchez y tiro por que me sale de los cojones (en Brácana todo es diferente).

Y otro ratito de charlita aquí y allí mientras el Ministro de Alimentación y su pinche “la pantera”, preparaban el plato estrella de la noche, unos flamenquines de “ca la lusi” con ensalada de guarnición. Para tal plato y con el Fino El Exiliao apurado pasaron a otro caldo novedoso en las tertulias, el Fino Los Raigones que también gustó mucho. Antes de entrar a matar y como es tradicional, sintonía de tenedores en la mesa y los brindis y frases de rigor, para posteriormente disfrutar de los flamenquines.

 Momento que “el manolo” aprovecho para degustar un amontillado que llegó también de la mano de “el miguelillo” y que posteriormente degustaron algunos bracaneros más.
Luego con los digestivos y el P.X, se recuperaron costumbres perdidas como la “hora di napoli” o la “hora mancha”, que hicieron más atractiva si cabe la velada.

Y así se pudo el broche de oro a la sexta asamblea del año en la que os Víchez fueron los protagonistas haciendo por un día de Bracana Center el Palacio de Los Vilchez…

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