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Los Borbois reinando en la sede
Y tras marzo, abril venía rarete, con solo dos
jueves con invitados y arrancando con la Semana Santa. Eso sí terminaba en
Montalbán, para hacer la peregrinación a la Fundi justo en vísperas del día del
trabajo.
Como digo, el primer jueves del mes (jueves 2)
fue Jueves Santo, con lo que estábamos ante uno de los dos jueves que las
puertas de la sede no se abren. El otro, como es bien sabido es el jueves de Feria
en Montilla.
Luego vendrían el jueves nueve y el dieciséis,
donde pasaron la noche solos y donde curiosamente en el último volvían al pleno
bracanero tras algunas tertulia sin hacerlo.
Digamos que entre unas cosas y otras se habían chiflado medio mes sin recibir visita alguna. Bueno las mías, claro, que cada noche bajo en picado par a ver como se las mondan, pero digamos que mis apariciones desde el limbo no cuentan.
Con esas llegaba el cuarto jueves de abril
(jueves 23), y ahora sí, ahora por fin y de la mano del maestro la sede cobraba
vida más allá de los bracaneros. Tres guerrilleros del vino aparecieron con unos
litricos de los Borbones bajo el brazo
(Borbois en bracana, por aquello de la rima).
Ángel García García así lo quiso, el
propietario de uno de los lagares más míticos de Montilla, no quiso dejar pasar la ocasión
de brindar con sus vinos en el Templo Bracanero, y los fieles seguidores del
Dios Baco, aceptaron el brindis con mucho agrado.
Junto al mencionado Ángel llegaron Rafa Merino y Miguel Ángel Alguacil, ambos muy conocidos en la vecina localidad montillana y conocedores desde la distancia del universo bracanero, del que se fueron bien empapados en primera persona tras abandonar la sede.
En el caso de este último, Miguel Ángel Alguacil, y de paso, despejaba una de las grandes dudas que le asaltaban cada jueves por la noche cuando en el balcón de su piso a unos metros de la sede, se fumaba el cigarrito de buenas noches y podía oir algo parecido a un ritual que salía de la sede bracanera.
Los tres habían entrado como invitados y tras los juramentos, y como viene siendo habitual salieron como embajadores, de lo que el trio mostró su gran satisfacción por la transformación sufrida.