30 de agosto de 2026

30 de agosto de 2026 - Sin comentarios

 

Campeones del Mundo desde el Olímpico.

Julio y Agosto son los meses de la calma para los bracaneros. Sin invitados, van capeando los calores a golpes de tertulias pausadas e idas y venidas de los propios bracaneros. Pero este dos mil veintiséis tocaba mundial de fútbol, y eso eran palabras mayores.

Con lo que a partir de la fase de grupos de la roja en el torneo, los bracaneros decidieron transformar nuevamente Brakana Center en el Multiusos de Bracana, para fines deportivos tomando la denominación de Olímpico de Bracana. Sin pantalla gigante, pero con un proyector del paticorto de las ondas, algunos bracaneros y allegados pudieron disfrutar del transitar de la roja hasta llevarse el gato a la talega.


El David de Manresa, el Arce, la Matute, el Alex, la Patri, y la cantera bracanera (Leo, Candelita y Julia), fueron ocupando el palco de honor del Olímpico cada partido, al mas puro estilo, Bardem, Penélope, Brad Pits…


Las pausas de deshidratación de los partidos eran transformadas en pausas de hidratación el el olímpico, y los platos de jateria brotaban de la barra a la mesa con rapidez pasmosa, para que a la reanudación del los choques, todo el mundo ya se hubiese llevado algo al estomago.

Unos tras otros fueron cayendo: Austria, Portugal, Bélgica, Francia y por supuesto Argentina. Hasta conseguir el campeonato de la FAFI que diría "el Americano", especialista de fútbol nacional e internacional de Bracana y el limbo.

Con la segunda estrella en el pecho y el regusto que dejo el titulo pasaron por agosto casi desapercibidos, con la agradable presencia casi ya terminado el mes del Mejias, el Quique y Pepe, su suegro. Pero de eso ya hablaremos más adelante.






En Pierdepuntos, como en casa.

Y si el recién estrenado festival de la guitarra, nace con la idea de perpetuarse en el calendario cultural bracanero, lo que ya está más que consolidado es la visita cada jueves de San Juan o cercano a este, de la excursión a la Hacienda Pierdepuntos (Antigua Hacienda el Rebelde). En esta ocasión la cita fue el jueves veinticinco.




Allí, José Luis Rodríguez, el… tonelero, o el melchor, junto a su hijo Juanma, esperaban pacientes y con todo a punto para pasar otra noche de San Juan inolvidable.



Son ya muchos los años que los bracanberos peregrinan a las afueras de la vecina localidad de Montilla para saltar por las brasas de la candela, ahuyentando y limpiando los malos espíritus para a la par comer y beber casi sin conocimiento. Este año no iba a ser menos, y los anfitriones deleitaron junto al Ministro de Alimentación al personal, entre los que se encontraban como dos bracaneros mas, Juan Castillero y Miguel el Pichichi, con buenas viandas y mejores vinos. Una locura para cerrar la temporada bracanera antes del parón de invitados estival.

 FESTIVAL DE LA GUITARRA DE BRACANA

Siete días después y casi por arte de magia, la sede en su condición camaleónica se transformó en el escenario del Primer Festival de la Guitarra de Bracana (jueves 18).

Con aforo al complete y con invitados que formaban parte del sequito del gran guitarrista Pepe Torres, arrancó un acontecimiento llamado a establecerse en el calendario cultural de la República. Pepin Carboner (manager), Rafa JJ (Booking y marketing), y Luis Marques, junto a Antonio Salas (chuchi) y Ramón Marques Panadero (asistentes), formaban el elenco que velaron por el artista, hasta altas horas de la noche.                                         

Staf técnico junto al gran Pepe torres

Infinidad de temas de todos los ritmos tocó el maestro Pepe Torres con Rosita entre sus manos (nombre de la guitarra por aquello del color)

 Desde minutos antes del comienzo del concierto y durante las pruebas de sonido, ya se podían escuchar los acordes a bastantes metros del Multiusos de Bracana, sede del evento.

                                                 

Pepe Torres actuando, bajo la atenta mirada de su manager

Recinto del Mulltiusos de Bracana en plena actuación

La noche transitó  entre temas clásicos, contemporáneos, populares e incluso flamencos. Momento que aprovechó El Cabrerillo de las Puentes para hacer una colaboración que encendió aun mas a los fieles fans, que entre copa y copa y tapa y tapa, celebraron la noche dándole el calado que merecía. Y superando con existo todas las expectativas generadas en torno al primer certamen guitarrista de bracana. Cierto que con anterioridad ya se habían vivido algunas actuaciones en directo de grupetes con guitarras e incluso baterias y teclados, pero esto acontecimientos respondían a recitales , todavía no recogidos en la agenda cultural de bracana.

                                                 

El Cabrerillo de las Puentes cantando Luz de Luna

ambién hubo tiempo para los juramentos, ya que Ramón Marques Panadero, componente del staf técnico, aún no había puesto el pie en la sede y eso hizo que pasara por el protocolo del los juramentos.

                                

Ramón Marques Panadero

En definitiva, noche grabada en los anales de la historia bracanera a base de acordes, buen vino, y mejor compañia.

Foto de grupo , con el artista, el staf, y los bracaneros


                                               

Allanando el verano.

Con mayo atrás, en territorio bracanero se espera junio para despedir la temporada de invitados y a la par de excursiones. En este año, veintiséis, que se dice pronto, aprovecharon cada jueves con invitados, soletes y excursión. Para empezar el sexto mes del año, bracanearon solos, perfilando lo que se venía encima en las siguientes tres semanas. Tranquiletes hicieron sus cuentas, bebieron pausada pero continuamente a la par que comía, y disfrutaron de una velada de lo mas intimista. 


Una semana después (jueves 11) desembarcaban dos nuevos invitados (especies cada vez mas complicadas de llevar a la sede) 
Nobeles entraron y embajadores salieron, y aunque aún no habían pisado tierra bracanera, eran bastante conocedores de ese mundo. Benjamín Mérino y Antonio Jimenez (Chiqui), manejaron de manera primorosa todos los tiempos bracaneros con la máxima soltura, charla, alterne, brindis, juramentos…

                                                  




Eternamente agradecidos se marcharon con sus pasaportes bracaneros en los bolsillo, y con el regusto de haber compartido en bracana una muy buena noche.