Sin comentarios
ARRANCANDO MOTORES.
Septiembre alumbra el comienzo de los colegios, la champions, la vendimia, y por supuesto el arranque de las temporadas bracaneras. Dieciséis le alumbran a estos. Empiezan con su calendario, que si la cata ciega, que si la petanca, que si los invitados...
Los flojos veranos quedan atrás, aunque en este y con el mundial de escusa, casi que no han parado. Locos salieron de allí, los niños, la matute, el yernaco, la hija, los nietos, el polaco, los colegas. Una locura, que ha mantenido el vinculo veraniego bracanero encendido.
Pero septiembre, como digo, tiene en Montilla días grandes, ahora menos, pero grandes. La edición de la Fiesta de la Vendimia de Montilla-Moriles.
Y como regalo a, los dieciseises años bebiendo, comiendo, charlando y riendo, pues el pregonero de la Asociación del Barrio Gran Capitán (epicentro de la feria y sus actos) tuvo a bien reconocer esa labor tan cultural de los bracaneros y ponerla como ejemplo de convivencia para sus vecinos del barrio y conciudadanos en general.
Una locura. En una caseta abarrotada con todos los perfiles posibles, (currantes, abuelos, jóvenes, ilustrados, autoridades, cuarentonas separadas, cincuentones separados, abuelos, padres y nietos sentados juntitos... Justo ahí, en esa marabunta una importante representación del pueblo bracanero, junto a la barra y en pie, (claro), recibieron honores, cuando ya tocando casi el final, y tras hacer un recorrido emocional muy potente por sus vivencias en el barrio, en el pregonero, Rafa Jiménez (visitante habitual de la sede), dirigiéndose a ellos dijo eso de: ...y como hacen todos los jueves los bracaneros... Los chavales se vinieron arriba. Ellos agradecían con gesto las palabras. Y Rafa J.J sabedor de ello, también con su agradecimiento al pueblo bracanero los engrandecían aun mas, Señalándolos, sonreía y giñaba a los chavales, y todo ello ante las miradas de lo mas ilustrado y autoridado del recinto. Reconocimiento del pueblo hacía el pueblo, Entre Bracana y Grecia.
Luego hubo invitación al pregonero para visitar la sede (era jueves 3) pero este con todo el dolor de su corazón declino la invitación, prometiendo volver a lo grande. Agasajado andaba por el personal, y tenía que situarse un poco.
En fin, que mas contesto que unas pascuas llegaron a la sede para celebrar el balón de oro del pregón. A los presentes, ya en la sede, se unió "el Rafa el Lechero y el Lolo Berral. Otros boinas verdes. Buscaron amparo a la marabunta de la feria y aparecieron en el oasis de alegría de bracana. Pero el trio lo completaba el pequeño lecherito. No recuerdo el nombre del rubito de cabellos al viento y experimentado pelador de gambas gratis.
Mi amo llegó tarde al pregón, al parecer los caricatos estaban otra vez a tope con Don Diego y el barquito de los cojones.
Lo dicho, que los arranques de motor en bracana suelen venir de vez en cuando con sorpresa. A nadie se le olvidará el septiembre puesto en marcha con La Vuelta.
Otra locura cabrones.