20 de octubre de 2015

20 de octubre de 2015 - Sin comentarios

A ciegas con el vino


Comenzando como estamos el mes de octubre, hoy me toca referirme a uno de los eventos que van haciéndose un sitio en la apretada agenda bracanera. Ya sabés que  desde hace algunos años, el primer jueves de octubre queda reservado para la tradicional Cata ciega de vinos, que realizan mis compiches, bajo la coordinación de el Abertxale. Pues bien, este año le han dado una vuelta de tuerca al asunto porque han ido más allá, buscando el lado más comercial del vino fino. Así que recuerde a memoria abierta, en años anteriores han catado vinos en rama de bodegas y cooperativas, y también de particulares. Pero claro, faltaba echarle una vista, un olfato y un deguste, a los vinos que las bodegas y coooperativas de la zona ponen en el mercado envasado en botella y que, además, fueron adquiridos en superficies comerciales de la localidad.


Las personas que son asiduas de este blog, ya sabrá cómo funciona toda la organización de la Cata Ciega. El coordinador del evento elige tres vinos -que sólo él conoce- y luego, tras la cata pertinente, cada uno opina, critica o, elogia, según proceda, y por supuesto, se lo bebe. Para este día tan señalado, mis colegas tuvieron la visita de un personaje tan querido como el Fernando Giménez, que sigue aprovechanod la menor ocasión que le brinda la agenda, para pegarse un desmarque en Brácana.
Antes de entrar a repasar los momentos más destacados de la cata, tengo que hacer referencia al nuevo vino que se probó en Brácana el jueves pasado. Vino naranja Condado de Huelva acerté a leer en la etiqueta y, la verdad, el nombre no me dio muy buena espina. El caso es que el hermano de el Abertxale anduvo por tierras onubenses y, sabedor de los gustos vinateros del personal, no dudó en ajenciarse cinco litracos. El detalle fue agradecido pero el vino, todavía sigue en la sede porque más que probarlo se mojaron los labios soltando impropierios de todo tipo en la mayoría de los casos. Ya se sabe, sobre gustos... no hay nada escrito.


A lo que vamos. Hablemos de vino fino, que es el verdadero motor de toda esta historia.
El primero de los vinos catados fue Fino Tres Palacios, elaborado por la Cooperativa La Unión de Montilla. Como sucede cada año, para cada vino se elegió una cita que, en el caso del citado anteriormente fue la siguiente:
Un buen vino es como una buena película; dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en casa saboreador. (Federico Fellini)
El segundo de los vinos que se probaron también se elabora en Montilla, en concreto fue María del Valle de Bodegas Gracia, que también tuvo su cita vinatera pertinente:
Quien sabe degustar no bebe jamás el vino, sino que degusta secretos (Salvador Dalí)
Por último, el terceor de los vinos que se mostraron en la Cata Ciega del año 2015 fue un vino no menos clásico de la denominación Montilla Moriles como Los Amigos de Bodegas Pérez Barquero, que se cató bajo la siguiente cita anónima:
Yo cocino con vino y a veces incluso se lo echo a la comida (Anónimo)
Esos fueron los tres vinos catados y, como en botica, hubo opiniones para todos los gustos. Poco sabor, buen olor, le falta color, es el típico sabor del vino de Montilla.... Fueron algunos de los calificativos empleados, que fueron muchos y variados. No obstante, hubo una denominador común para todos ellos: que no tienen ni punto de comparación con los vinos en rama que se prueban en Brácana jueves a jueves.


También hay que hacer mención a la comida de la noche que, de manera unánime, levantó aplausos y elogios entre el personal. Esta vez no hubo plato estrella sino tapitas en mesa, que no en barra. Comenzando por el rejo de pota frito, siguiendo por los salmonetillos y cerrando la tanda con unos bocatas de calamares, el personal se puso una vez más hasta arriba. Además no perdonaron la torta de azúcar de ca Bellío para rellenar hasta el último hueco de sus expertos y agradecidos estómagos.
Mientras trasegaban vino y afilaban colmillos, no faltó la charla, esta vez en torno al mundo del vino.


La presencia de el Fernando Giménez sirvió para repasar un buen puñado de anécodas de Alvear y, afortunadamente, para probar más vinos todavía. No contentos con los finos, también le metieron mano a las botellas de Acilates y Zarcita, este último todavía no comercializado, que Bodegas Alvear elabora bajo la denominación de origen Ribera del Guadiana.
¡Como a nadie le importa!

30 de septiembre de 2015

30 de septiembre de 2015 - Sin comentarios

Peregrinos por septiembre

Vamos acabando el mes de septiembre y ya se sabe lo que pasa en Brácana por estas fechas. En el calendario bracanero hay muchos jueves señalados en rojo pero coincidiendo con el inicio del año agrícola y el final de la vendimia en el horizonte, toca peregrinar hacia otro espacio venerado en el mundo vinícola como la Bodega San Miguel. Llevaban preparando el envite semanas, así que el personal llegaba con ganar de darse un homenaje junto a compinches vinateros como el Gaspar, el Paco Raya y el Chechu. El caso es que estas quedadas no son para contarlas, más bien son para vivirlas. Desde el primer momento se habla de vinos, de política, de follengueo -una vez más- y de cuantos temas puedan salir a relucir, al amparo de los vapores del vino. Del vino y de la comida de la que tampoco se privan, incluso cuando viajan más allá de los montes bracaneros. En esta ocasiónse metieron entre pecho y espalda los pertinentes aperitivos, además de un chorizo a la sidra, preparado por mi amo,  y una ensaladilla made in Ministro de alimentación.


Se ausentó de la quedada el Niño, argumentando cansancio tras una larga jornada de trabajo -manda cojones- pero el resto, fatigados o no, llegaron más o menos puntuales. Al entrar en la bodega rememoraron el impresionante chaparrón que el año anterior acabó por poner como sopas al personal, al término de la velada. El tema salió a colación por los cartones que salvaguardaban el albero de San Miguel. El caso es que días atrás un grifo mal cerrado o una goma en mal estado, no recuerdo las razones verdaderas, acabó por anegar la bodega, dejando el albero en un estado perfecto para una pelea de barro, pero no para una cita vinatera. Pero claro, una peregrinación es una peregrinación, y con unos cartones quedó arreglado el asunto.


No tengo mucho que contar salvo un evento futuro que quedó hilvanado el pasado jueves. Aunque el vino es el verdadero leitmotiv de Brácana, a principios del mes de noviembre van a hacer un pequeño paréntesis, para entregarse de lleno a la cerveza. Aprovechando la existencia en Montilla de una fábrica de cervezas artesanales, Cabbeer para más señas, habrá visita guiada y cata de las diferentes variedad, si el Cóndor Bendito de los Andes no lo impide. Aprovecharon para hablar tener una primera toma de contacto, gracias a los conocimientos de el Gaspar, que ejercerá de anfitrión ese día. Previamente, según pude escuchar, una comisión creada para tal efecto, visitará las instalaciones, con el objetivo de confirmar la existencia de todos los menesteres necesarios para darse un nuevo homenaje.


En fin, ya os contaré, aunque la verdad es que la iniciativa no tiene mala pinta. Aún así, antes de esta nueva cita bracanera, todavía quedan por delante cinco largos jueves para seguir disfrutando del vino y la comida. Sin ir más lejos, la semana próxima van de Cata Ciega, así que ya podéis haceros una idea de cómo acabarán.....

Homenaje gastronómico en toda regla

Una semana más, tengo que hacer un receso en mis quehaceres diarios aquí, en el limbo, para seguir escribiendo capítulos de esta bendita locura que es la República de Brácana. Con la temporada completamente lanzada, el pasado jueves mis compinches recibieron a tres embajadores veteranos y uno novel, que encaja a la perfección con el perfil bracanero. Digo esto porque el Antonio garcía, sobrino de el Pijo del pádel, está cursando estudios gastronómicos en Sevilla. Evidentemente, es una virtud que mis colegas no van a pasar por alto en el futuro, sobre todo porque están entregados a los designios del Dios Baco: vino y comida hasta reventar. El caso es que el pasado jueves pisó Tierra Santa, concienciado de su labor culinaria, y sabedor de que muchas miradas y opiniones estarían pendientes de sus evoluciones en los fogones. Luego hablaré de ello, pero antes tengo que decir que no estuvo solo. El Moreno, el Oche y el Pepe Mesa, volvieron semanas después a las escena del crimen, para compartir mesa -mantel no porque en Brácana no hay- y sobre todo anécdotas a raudales.


Uno de los aspectos que más me gustó de la noche, fue la recuperación de dichos y términos ya prácticamente olvidados, que periódicamente tienen repaso en la República. Que ahora mismo se me vengan a la memoria a bote pronto, hay que tres términos y una expresión que merece rescatar. Por un lado mi amo apuntó lo que es una sariana, que según parece es la denominación que daban en Alvear a las antiguas chaquetas de trabajo. También se habló del anorak como prenda idónea para el invierno, y del gabán, otra prenda eminentemente invernal, que ha ido siendo sustituida por ropas más modernitas. Entre términos similares discurría la conversación cuando pude escuchar una expresión de esas que tanto me gustan: tienes más piojo que un habal ternito. Ianmares, así es imposible aburrirse jueves a jueves.


Otro de los temas recurrentes para la conversación es el follangueo. Ya lo he comentado en más de una ocasión, pero es que esta gente tienen una cultura erótica, por no decir pornográfica, que ya quisiera más de uno. Bueno, en realidad, de este tema hay mucha gente que está al tanto, lo que pasa es que pocos lo cuentan en público. Lo que pasa en que en Brácana hay rienda suelta cada semana y mucho más cuando el vino rula -en esta ocasión Fino Pata Hierro- como un torrente ladera abajo. Esta vez tiraron de memoria, para recordar las películas codificadas del Canal+, que según parece eran de obligado visionado cada noche, y de la importancia del argumento y el guión en las películas porno. 


Dando repaso a todo esto estaban, cuando alguien cayó en la cuenta de que España se estaba jugando el pase a la final contra Francia en el Eurobasket. Como en Brácana no hay televisión, tuvieron que recurrir a las nuevas tecnologías para seguir, vía internet, los últimos minutos del partido, que acabó en prórroga ante las mofas del personal hacia el Abertxale, que no daba un duro por la selección de Gasol y compañía. Mientras arrancaba el tiempo extra, aprovecharon para darse unos tientos más, igual que yo aprovecho ahora para repasar el homenaje gastronómico que se pegaron el jueves. Arrancaron motores con un salchichón ibérico cortado al estilo tradicional de Brácana.... A ello le siguieron dos tapitas en mesa, que no en barra, que bien podían haber sido los platos centrales de la noche. El trio de embajadores se plantó en Brácana con sendas perolas de riñones con jamón y carne en salsa, que levantaron gritos de todo tipo por el tamaño y, sobre todo, la calidad de las mismas. Podeís haceros una idea de la cantidad de vino que se necesita para falagar esto. Bueno, vino y pan. de hecho, tras la primera perola, tuvieron que echar mano de la Farmacia de guardia -léase Ca la Paqui- para aprovechar la salsa con sopones como quillas de trasatlánticos. No contentos con ello, el sobrino del Pijo del pádel, se trabajó una carne aliñá al estilo de Lanzarote, para rematar la faena. El hecho de haber realizado sus prácticas en la citada isla, le ha permitido conocer otros gustos y experimentar con mis compinches, a los que no les asusta ni una vaca de rellena de pajaritos, a la hora de jalar.


Poco más os tengo que contar hoy. Bueno sí, que no perdonaron ni la fruta para el postre, ni los pertinente latigassos para cerrar la noche y agotar una nueva jornada en el calendario bracanero. por cierto, que se me olvidaba, que España le ganó a Francia en la prórroga, por lo que el baloncesto fue un tema más de conversación hasta que se apagaron las luces, abriendo la cuenta atrás para una nueva quedada.

18 de septiembre de 2015

18 de septiembre de 2015 - Sin comentarios

Petanqueros por un día


El día 10 se septiembre estaba señalado en el calendario perpetuo de Brácana com un día importante. Por cuarto año, mis colegas bracaneros se han disfrazado de deportistas, para celebrar un torneo ya habitual como el TIP Brácana 2015. Personalmente no estoy muy familiarizado con esta disciplina. Por ello me fui tempranito para las Pistas Municipales de Petanca de la vecina localidad de Montilla, con la idea de no perderme ningún detalle y tomar algunas notas para la crónica que escribió con posterioridad el mismísimo Moncho Alpuente en El Heraldo de Brácana, por orden expresa del director Matías Prats.
Como él sabe escribir mucho mejor que yo, abajo os dejo la crónica completa de este torneo. No obstante, a mi personalmente, me gustaría matizar varios asuntos. El primero es que el nivel competitivo ha aumentado respecto a campeonatos anteriores. El segundo es que, aunque sea una competición deportiva, el Fino Pata Hierro, la cabeza de derdo, el tocinito de veta y otras exquisiteces culinarias, rularon de igual manera que lo hacen por la sede. Y el tercero es que más de uno estuvo a punto de provocarse un esguince de cuello de tanto girar la cabeza para no perder detalle de las lugareñas que se encontraban en los alrededores haciendo running o como cojones se llame ahora. Dicho esto, esto es lo que se ha publicado en El Heraldo de Brácana del IV Torneo Internacional de Petanca de Brácana.



El Ligre y el Paticorto de las ondas no encuentran rival

El TIP Brácana 2015 ya tiene ganadores. El Ligre y el Paticorto de las Ondas se llevaron con autoridad el torneo, ganando los dos partidos disputados en la fase de grupos y posteriormente la final jugada contra el Maestro y el Pijo de los Balcanes. Dicho esto, sobran los comentarios aunque, como cronista oficial del TIP desde su creación, hay que hacer varias matizaciones, que considero oportunas tras la disputa de esta cuarta edición del torneo. La primera de ellas es que el nivel ha subido respecto al año anterior. Se siguen pegando bolazos diestro y siniestro; el juego rácano que practican algunas parejas sigue desluciendo la competición y, según avanza la noche, el nivel de precisión va bajando alarmantemente, al mismo tiempo que la bebida isotónica que acompaña cada edición del campeonato. No obstante, hay que reconocer, que estos cuatro años han servido para que el personal sepa a lo que juega... menos da una piedra.


La partida inaugural del TIP 2015, correspondió a las duplas formadas por el Maestro y el Pijo de los Balcanes, contra el Abertxale y el Chechu, del Grupo II. Los primeros llevaron la iniciativa en el juego logrando la victoria en cinco mangas, para adjudicarse el triunfo por un claro 7-3 que les dejaba a las puertas de la final.
A continuación se estrenó el Grupo I, con otro enfrentamiento desigual, que midió fuerzas entre el Niño y el Silencioso, junto a la Pantera y el Pijo del Magreb. Fueron los primeros los que se llevaría el triunfo final por un claro 7-2, a pesar de que tuvieron que emplear siete rondas para determinar al ganador. No es que el partido se alargara por lo igualado del choque. Más bien, el enfrentamiento se extendió por el tiempo por el carácter cicatero del Pijo del Magreb: cuando  se veía con un punto a favor asegurado,  rehusaba continuar la contienda, lanzando las bolas al suelo, en claro síntoma de conformismo.


El tercer choque de la noche lo jugaron el Ahijao y el Pijo del pádel, contra el Maestro y el Pijo de los Balcanes. Fue un enfrentamiento corto pero muy igualado, que sólo precisó de cinco mangas para su resolución. Cada partida ganada por los primeros, era contestada por los segundos hasta agotar la cuarta ronda con un ajustado 6-4. En ese momento salieron a relucir los galones del Pijo del pádel, ganador de la edición anterior junto al Abertxale. Bien conjuntado con el Ahijao, tiraron de oficio para sumar el punto definitivo, y poner el grupo II en empate técnico a la espera del último enfrentamiento.
En el cuarto partido se vieron los momentos de más calidad del torneo. El Paticorto y el Ligre, jugaban contra el Niño y el Silencioso, precisando de un total de ocho rondas para certificar al ganador. Prueba de ello, tras la disputa de la séptima manga, el marcador registraba un interesante 6-6, que dejaba la resolución del choque para la ronda definitiva. Ahí se emplearon a fondos los primeros, llevándose un parcial 3-0 para sumar el definitivo 9-6.


El quinto partido de la fase de grupos decidía la dupla que pasaría a la final aunque, finalmente, no la jugaría ninguno de los contendientes. En otro partido extraño, marcado por la ausencia de precisión, el enfrentamiento se fue hasta la sexta manga, cayendo del lado del lado del Abertxale y el Chechu, tras derrotar al Ahijao y el Pijo del pádel. Cerrado el grupo II, fueron el Maestro y el Pijo de los Balcanes los que accedieron a la final, gracias a la diferencia de un sólo puntos sobre sus otros dos contendientes.
Faltaba conocer el otro finalista, que saldría del enfrentamiento entre el Paticorto y Ligre, frente a la Pantera y el Pijo del Magreb. Los primeros sólo necesitaban ganar, mientras que los segundos precisaban de un marcador favorable escandaloso para lograr el llegar a la ronda definitiva. No obstante, una vez más, el juego a la italiana del Pijo del Magreb pasó factura. El choque se fue hasta la séptima manga, a la que ambos llegaron con un ajustado 6-6. En los momentos decisivos, el Paticorto y el Ligre mantuvieron la muñeca firme para mantener la imbatibilidad y lograr el pase a la final.


Narrar lo sucedido en  la final resulta complicado. Aunque sobre el papel ambas duplas eran las más fuertes del campeonato, el partido más atractivo de la noche fue el más corto, precisando apenas tres rondas. Comenzaron fuertes el Maestro y el Pijo de los Balcanes, llevándose la primera ronda por un claro 0-2, gracias a un juego preciso. Llevaban camino de sentenciar el partido en la segunda manga, cuando el Maestro la pifió, con la mejor jugada para el rival que se recuerda en la corta historia del TIP. Con una bola por jugar y dos puntos asegurados, tiró a colocar con tan mala fortuna que golpeó sus dos bolas, dejando las seis de sus rivales en situación de puntuar. Así, en apenas unos segundos, el marcador pasaba de un hipotético 0-5 a favor, a un rotundo 6-2 para el Paticorto y el Ligre. Estos se vinieron arriba en la siguiente partida mientras que el error anterior pasó factura al Maestro y el Pijo de los Balcanes, que perdieron la ronda definitiva por 2-0, cediendo la victoria a sus rivales.
Invictos, el Paticorto y el Ligre inscriben su nombre en el brillante palmarés del TIP, que sólo tuvo un importante fallo. El estado del terreno de juego era lamentable. Según comentaron algunos jugadores, la dureza del firme fue la causante de los continuos errores que pudieron verse a lo largo del choque. ¡Ver para creer !

8 de septiembre de 2015

8 de septiembre de 2015 - Sin comentarios

¡No hay huevos!


Sé que el mero hecho de pronunciar las tres palabras que titulan esta nueva entrega de las historias bracanera, ya acarrea problemas. Pues bien, el jueves pasado se volvieron a pronunciar en la sede y, evidentemente, se lió parda. La verdad es que mis colegas de parranda han comenzado la temporada con ganas y, a las primera de cambio, han aprovechado para pegarse un sarao como los de antes. Parte de culpa, aunque sea de manera indirecta, la tiene el Ministro de alimentación. Causó baja en la Tertulia por enfermedad, y su ausencia fue aprovechada para que el descontrol más absoluto se adueñara una vez más de la República.
El caso es que la noche comenzaba con cierta tranquilidad y con muy buenas sensaciones en el apartado gastronómico. El Maestro llegó hasta la sede con unos litracos de Fino El Puma, un caldo muy venerado y respetado, mientras que el Paticorto aportó sendas botellas de cosecha y reserva de Bodegas Payva, llegados desde la Ribera del Guadiana. Asegurado el apartado de hidratación para el personal, sólo faltaba arrimar jatería. Aquí tampoco se quedó corta la cosa, con tocino de veta, salchichón y queso añejo como tapitas, además de unas verduritas con pollo para rematar la faena.
Hasta aquí todo se ajusta al guión semanal. Lo que pasa es que la charla fue calentando al personal hasta derivar en la más pura anarquía: lo que viene a ser que cada uno comenzó a hacer lo que le salía de los compañones. Buenas parte de la tertulia la acaparó el análisis profundo y sosegado -por lo cojones- de las relaciones laborales entre los empleados y sus jefes. Cada cual aportó su visión con ejemplos ilustrativos para dotar de mayor realismo al intercambio de opiniones. Por cierto, que en plena charla se les cortó el cuerpo, cuando el Abertxale abandonó la sede precipitadamente ante un aviso telefónico por unos problemas de salud de su progenitor. Afortundamente todo quedó en un sustillo, porque en poco más de una hora volvió a formar parte de la locura bracanera del primer jueves de septiembre.


Conforme iba avanzando la noche pude comprobar cómo iba cambiando el gesto del personal. La Pantera se desbocó, el Pijo del pádel se colocó a su lado y.... que os voy a contar. Por momentos pude ver cómo el vino servía, literalmente, para refrescar el ambiente. La bicicleta de mi amo, que por cierto sigue haciendo uso del parking de Brácana por la patilla, sirvió para que alguno se hiciera unas vueltecitas, al más puro estilo del trial, esto es con caballito incluidos. En pleno frenesí, mientras mi amo preparaba las verduritas, a la Pantera se le ocurrió que unos huevos le darían un toque especial.


En ese momento, alguien dijo desde el frigorífico:
- ¡NO HAY HUEVOS!
Pronunciada la frase, se alinearon todos los planetas y estrellas habidos y por haber, y una fuerza demoníaca se apoderó del cuerpo del personal. El Abertxale salió como un poseso por la puerta, rumbo al Barril de oro, y volvió con media docena de huevos, que fueron estrellándose, de nuevo literalmente, en la perola de verduritas. Uno de ellos, de manera totalmente fortuita,acabó en el suelo, mientras por la zona de fogones volaban ajos, pan y aceitunas, a modo de metralla.
Menos mal que la salida del plato estrella de la noche sirvió para rebajar el ímpetu, mientras daban cuenta de los vinos de Payva que, por cierto, dejaron muy buen sabor de boca. Aún así todavía hubo algún destello de locura, con la recuperación de la Hora di Napoli y la entonación del Himno Bracanero.


Para cerrar la noche, el Paticorto, que celebraba su cumpleaños, correspondió al personal con una torta de azúcar y chocolate rellena de crema a la naranja, para dar paso al ya tradicional mojito de despedida.
¡Cabrones, cómo se ponen!


Por cierto, se me olvidaba comentar que a pesar de toda la locura, hubo tiempo para realizar el sorteo del TIP 2015, que se celebrará el jueves próximo. Como deporte oficial de Brácana junto al pádel, de nuevo la pista de petanca de la vecina localidad de Montilla, volverá a acoger este torneo de primer nivel, cuyas parejas serán las siguientes:

GRUPO A
Niño - Silencioso
Pantera ITV - Pijo del Magreb
Paticorto de las ondas - Ligre

GRUPO B
Maestro - Pijo de los Balcanes
Abertxale de ca Bellío - Chechu
Ahijao - Pijo del pádel


29 de agosto de 2015

29 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Mama era mala, pero nos guisaba

Así, a bote pronto, el título de la última crónica del mes de agosto debe sonar un poco raro, pero poco a poco, según vayáis avanzando en mi relato de hoy, comprenderéis el por qué de esta frase, escuchada  repetidas veces, tiempo atrás, en la vecina ciudad de Montilla.
El sentido de este dicho popular, cobra más lógica ante la importantísima baja que por motivos de salud causó el mismísimo Ministro de alimentación. Ya he comentado en más de una ocasión que posiblemente sea el único ministerio del que depende directamente el correcto funcionamiento de la República. Por ello, cuando el Pepeluí dijo que se iba, con voz de ultratumba, saltaron todas las alarmas. Especialmente crítico fue durante toda la noche el Silencioso que, teléfono en mano, amenazaba constantemente con llamar al rey de los fogones bracaneros, para que pusiera un poco de orden, dando las directrices oportuna. El caso es que la cosa no se despendoló en exceso gracias a las aportaciones culinarias de los invitados del pasado jueves, y a las dotes de mando de el Ahijao, pinche de la noche, y mi amo, que se encargaron de desenredar el entuerto como buenamente pudieron.


En seguida os cuento más detalles, pero antes quiero hacer especial hincapié es los personajes que tomaron Brácana al asalto durante la última quedada. Todos ellos son veteranos de guerra. Por un lado estuvieron por la sede campando a sus anchas, los habitantes de la Bodega de San Miguel, mítico lugar de peregrinación, al que volverán mis compinches a finales del mes de septiembre. Por si fuera poco, el Gaspar, el Paco Raya y el Chechu, estuvieron bien secundados por el Manolo Portero. Éste individuo, a pesar de su modales comedidos, se apunta a un bombardeo, siempre que haya vino, así que no dudo a la hora de aceptar la invitación bracanera.
De manera excepcional, fuera de guión, y nunca mejor dicho, anduvo por la sede el Pablo Raya, vástago de el Paco Raya. Es difícil verlo por Montilla porque su trabajo como actor y cantante, le hace recorrer los escenarios de medio mundo, de ahí que fuera todo un honor contar con él, al menos durante parte de la noche. Muchos de ustedes habréis oido hablar de él por su aportación a obras de peso como los musicales Mamma Mia o ¡Ay Carmela!


El caso es que tampoco tardó mucho en integrarse en el grupo. En menos de lo que tarde en persignarse un cura loco, ya tenía un copazo en la mano, y le atacaba al Fino el Abuelo de la Bodega San Miguel, con el mismo ímpetu que el resto de mis compinches. Pero volviendo al tema con el que empezaba mi relato, ante la baja inesperada del Ministro de alimentación, y de la Pantera, que no lo había dicho aún, fue el Ahijao el que tuvo que coger el cuchillo por el mango y poner orden en un primer momento. Con la soltura que da casi seis años observando desde la barra al maestro, en un santiamén entre él mi amo ya habían encalomado unos platicos de tomates con sal para saciar a las huestes bracaneras. A ello siguió una segunda tapita en barra de espetec, además de varias tandas de cabeza de cerdo para ir haciendo cuerpo. Con tanta tapita, el Silencioso comenzó a ponerse nervioso, interesándose por la jatería de verdad. Por ello, el Chechu dio las instrucciones precisas para poner a calentar una carrillada en salsa que llevaba preparando todo el día, según pude escuchar bajo la atenta mirada de la Raquel, su cónyugue, que supervisaba el trabajo. No contento con la perola, el Silencioso comenzó a increpar a los improvisados cocineros con frases del estilo:
- Si veis que tal llamó al Pepeluí pa que organice esto, no vaya a ser que no comamos hoy.
Y claro, al personal se le inflaron los compañones hasta límites insospechados. Acerté a ver un cónclave entre mi amo y el Paticorto, y pude escuchar que el Ministro de alimentación, a pesar de su baja repentina, había dejado preparado tres kilos de carne en salsa. Por ello, ante la tocada de güevos, entre ambos improvisaron un menú ligerito para el resto de la noche: primero la carrillada, después un tocinito de veta y para rematar la carne. Ante la previsón de una avalancha de colesterol, el personal comenzó a poner mala cara, así que se aplicó al fino, esperando a que el sol saliera por Antequera, mientras que mi amo le decía a su hermano:
- Mama era mala, pero nos guisaba.


Una vez explicado todo el follón gastronómico del jueves, poco más tengo que contar. Bueno, en realidad sí. Que no pararon de charlar y reirse, ni de hacer más planes de futuro, además de la peregrinación a San Miguel de finales de septiembre. El Gaspar se ofreció a organizar para más adelante una cata de cerveza artesana, en  la empresa montillana Cabbeer. La verdad es que tuvo qie insistir mucho, aproximadamente unos cinco segundos, para que  el personal aceptara, y eso que mientras el hombre trataba de explicar el asunto, allí no se callaba ni el Cóndor Bendito de los Andes.
Ni que decir tiene que no tuvieron cojones de sacar la carne en salsa, porque de la perola de carrillada, no dejaron ni una gota. Por ello, ya saciado el hambre, mientras se jalaban unas uvas de el Molino del Toro, el Paticorto y el Quini echaron mano de los trastes de matar, para preparar los preceptivos mojitos. Cual fue su sorpresa, cuando comprobaron que faltaba hierbabuena y que, por tanto, había que tirar de recursos.
Mucho kit-mojito y muchas flautas pero luego se olvidan de los básico. Si es que no están en lo que están. Pero bueno, como esta gente no se achanta fácilmente, reverdecieron viejos laureles, sirviendo ginebras al gusto.


Con esto me despido por hoy, aunque antes quiero poner un aviso para navegantes. Guardo una libretilla en la sede en la que apunto mis notas para luego escribir estas crónicas. Pues bien, un graciosillo, al que descubriré en breve, ha tenido a bien adornarla con un grafiti que pone:
LO IMPORTANTE ES EMPALMAR !!!!!
Será cabrón... ya te pillaré, aunque, en realidad, tampoco le falta razón ¿no?

28 de agosto de 2015

28 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Comienza la nueva temporada

Aunque todavía queda un jueves más para que termine el mes de agosto, mis compinches bracaneros no han esperado a que haya pleno para dar por inaugurada una nueva temporada en la República. El tiempo pasa volando y en pocos meses se cerrará el quinto año desde que inauguraron la sede, y sexto si tenemos en cuenta las Tertulias del Callejón.
Pero vamos a lo que vamos, que al final, con unas cosas y otras, se me va la paloma al cielo y no  cumplo con mis obligaciones de cronista oficial de Brácana. Aunque, ahora que lo pienso, antes de narrar las andanza terrenales de mis compinches no quiero pasar por alto una nueva incorporación que hemos tenido aquí en el limbo, que ya ha tenido consecuencias directas. Ya os he ido contando a lo largo de todo este tiempo, cómo ha ido creciendo este espacio en infraestructuras, gracias sobre todo a la llegada de personajes del pelaje más diverso. Pues bien, justo al lado del Flamenlimbo, se acaba de inaugurar  el Gran Teatro del Limbo. La encargada de regentarlo desde entonces es nada más y nada menos que Lina Morgan. Apenas si llevaba unas horas por aquí cuando ya le echó el ojo al local, adaptando un espacio que hasta entonces sólo servía para jugar las timbas de dominó en verano.


Dicho esto, ahora sí que puedo dedicarme a hablar de Brácana que, con sus virtudes y sus defectos, sigue siendo uno de los vértices vinateros del mundo mundial. Con la idea de mantener este estado ideal de vida, el pasado jueves recibieron nuevos embajadores, debutantes esta vez, aunque al menos uno de ellos ya había mantenido lazos comerciales con la República. Hace algunos días os contaba que el vino servido en la tertulia  respondía al nombre de Fino Mantecas. Pues bien, el pasado jueves pude conocer a la persona que da nombre al citado elixir. El Rafael Córdoba, Mantecas para los amigos, lleva a cabo las labores de pintura en Alvear, de ahí los lazos de unión con los bracaneros, y estuvo acompañado en esta ocasión por el Antonio Lucena. Como os comento, el primero de ellos es bien conocido por mi amo, el Silencioso y el Ministro de Alimentación porque, según parece, comparten más de una vez la hora del bocadillo aunqueeso sí, cada uno se come el fardelillo propio. El Antonio por su parte era más desconocido por estos pagos, a pesar de que tiempo atrás compartió inmueble con el Paticorto. Además es un reconocido deportista y apasionado del ejercicio al aire libre, montado en bici para más señas.
Ambos, que al final no voy a contar lo que quería, llegaron bien armados a la sede, aportando importantes majares que se suman a la larga lista de comestibles catados semanalmente en Brácana. De hecho aportaron el plato principal de la noche, que siguió a unos palitos de cangrejo con ajos y varios platos de jamón con melón. No contentos, no tuvieron compasión de la perola de conejo en salsa que trajo el Mantecas, guisado, según pudes escuchar, por el Agustín el Pirulo.


A estas alturas de la noche, el personal ya le había metido mano a la reserva federal vinatera, atacando los restos de Fino Pompeyo y Fino el Pato que andaban por las bodegas bracaneras (léase el frigórifico).  Entre tanto se procedió ala celebración de un nuevo consejo de ministros, cuyo fin sigue siendo la organización del complejo calendario para las próximas semanas, además de la designación de futuros embajadores.
Fue una tertulia tranquila, de charla sosegada, y de muchas anécdotas, por lo que no se descocaron en esceso. No obstante, antes de despedirme hasta la próxima semana, me gustaría dejar constancia de que la útlima tertulia ha servido para poner en funcionamiento la última adquisición bracanera: el kit mojito. Desde luego que no les falta ningún detalle a la hora de preparse la fiesta. Ahora que la revolución industrial ha llegado a la sección cocktelera de Brácana, habrá que ver cómo se ponen todos los jueves.