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CATEDRA BRACANERA.
Siete días después de la gran comilona (el jueves 23 octubre), los bracaneros volvían al lugar de los hechos, y esta vez lo hacían con dos embajadores consagrados que sabían perfectamente a lo que iban, y quizás por ello no quisieron llegar con las manos vacías, para que el aporte a la causa de viandas y vino no pasase desapercibido.
Manolín, el de La Cadena, y Pepe León el de la Aurora, contribuyeron con su presencia y su sabiduría a elevar el nivel de la tertulia. Y a pesar de que parezca mentira, con tantos años de tertulias y con tantas variedades de vino como se han bebido, y por segunda vez en dieciséis años, un rosado fuera protagonista de la noche.
Infinidad de anécdotas a la par de lecciones de vino y vida, disfrutaron los bracaneros en boca de Pepe León, que por segunda vez en la historia de Bracana se dejó caer sentando catedra.
La pareja de baile, Manolín el de La Cadena, tampoco se quedó atrás y junto a los presentes recordó la complicada pero satisfactoria trayectoria de su ferretería. La Cadena, la misma que montó con su socio, el mítico Navarrito, y como con el paso de los años crearon un negocio que por momentos los devoraba. Trabajo, perseverancia y buena cara cuando los tiempo no eran los mejores, fueron y son la receta para que al día de hoy, también su negocio sea un referente incuestionable.
Resumiendo. Otra noche que se acostaron sin comer... y sin beber... y sin charlar.



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