19 de febrero de 2014

19 de febrero de 2014 - 1 comentario

La sede se queda 'chica'


Como lo leéis. Después de cuatro años largo de existencia, mis colegas bracaneros acaban de darse cuenta de que la sede institucional de Brácana se está quedando pequeña. Más bien tendría que decir que se han dado de bruces con la realidad, porque el pasado jueves estuvieron a punto de quedarse en inferioridad numérica, como en el fútbol, respecto al número de embajadores que visitaron Tierra Santa. Mira que hacen consejos de ministros, que organizan las visitas, que dedican horas y horas de charla menuilla a este asunto... pues nada, decididamente no sirve para nada. Dicho esto, no hay que olvidar que todas las normas bracaneras se las pasan por el forro cada vez que les da la gana, así que tampoco es de extrañar que el último jueves se encontraran nada más y nada menos que con siete embajadores de golpe, cuatro de ellos de nueva hornada y tres veteranos. Ahora paso a contaros con detalle lo ocurrido, aunque primero vayamos con los detalles organizativos de la Tertulia. A decir verdad, el caos que supuso en la cocina la presencia de tantos invitados, fue resuelto con maestría por el Ministro de Alimentación. El Pepeluí se tiró buena parte de la tarde del miércoles preparando el plato principal, del que hablaré más adelante, y se plantó en la sede con antelación suficiente para darle una estocada casi definitiva al jamón. Algo debía presentir el pájaro cuando tuvo tanto esmero a la hora de preparar las viandas de la noche y se hizo acompañar desde el principio por el pinche, el Paticorto de las ondas, que por fin ha cumplido con su obligación, después de demorar varias semanas su cometido. El caso es que ambos llegaban a Brácana alrededor de las 20:45 barruntando que esperaba un día duro. Efectivamente, nada más pisar la sede, el Ministro de Alimentación se tiró sin compasión al lomo del jamón, preparando un plato con más de 20 centímetros de altura. En ello andaba cuando llegó el primer embajador de la noche, el Rafael Ramírez. Cogió a los dos bracaneros por sorpresa, porque no lo esperaban tan temprano. No obstante, como en Brácana las dudas dudan un santiamén, rápidamente comenzaron a ponerlo en situación, a la espera del resto de invitados de la noche. No tardaron en aparecer y ahí comenzaron las sorpresas. Por la puerta entraron de una tacada el Pablo Quesada, el Luis Navarro y el José Mari Luque, aunque estos dos últimos, en principio, no habían anunciado su llegada.



A pesar de ello, en Brácana todo embajador es bienvenido, aunque la terna daba miedo a priori, por el curriculum que atesoran tras su paso por tabernas, bares, bodegas y tascas. Todos ellos forman parte de la Cofradía del Vino de la vecina Ciudad de Montilla, así que, como era de esperar, tardaron poco en comenzar el trasiego de vino de la jarra a la copa. Por cierto, de beber vino se pusieron tiernos. Primero fue el Pablo Quesada el que llegó con una garrafita de aceite y cinco litracos de Fino El Mancebo para abrir boca. Concentrados estaban los embajadores y todos los bracaneros, a excepción de la Pantera que no justificó su ausencia, en llegar al fondo del bag in box, cuando de nuevo se abrió la puerta para recibir a tres embajadores más. Baste con decir que llegaron desde el vecino Estado de Alvear y que los tres, el Fernando y el Luis Giménez, además de el Bernardo Lucena, son ya boinas verdes de las reuniones de cada jueves.

Su presencia siempre es bienvenida en la República, mucho más si los tres aterrizan con sendas jarras de Fino Combinación y Fino El Elegido, de las que se utilizan en el volteo, y otros cinco litros  de mosto de Las Puentes. Así por lo alto, estamos hablando de cerca de dos arrobas de vino en total. O lo que es lo mismo, ni se acordaron del agua en toda la noche. Esta vez la comida sirvió para amortiguar los efectos del vino porque, de jatería, la cosa también estuvo fina. Se jalaron todo el jamón que cortó el Ministro de Alimentación como primera tapa en barra, acompañado de su aceite correspondiente, metiéndose a continuación entre pecho y espalda unos mejillones a la marinera. Con el estómago algo más lleno, amortiguando la continua caída del líquido elemento, llegó el Consejo de Ministro y, a continuación, los juramentos. Fueron los más accidentados que se recuerdan porque a el Pablo Quesada le dio una alferesía que le hizo perderse durante unos minutos por los Montes Bracaneros, acompañado de el Rafael Ramírez. Mi amo no sabía cómo meterle mano al asunto, con la mitad de los embajadores noveles en la sede y el resto tomando el fresco. El caso es que finalmente decidieron seguir adelante con el ritual, comenzado con el Luis Navarro y siguiendo con el José Mari Luque. Ya con el Pablo Quesada recuperado, continuaron los juramentos por él mismo, para cerrar con el Rafael Ramírez, un tipo que, por lo que pude escuchar, tiene más títulos que la Duquesa de Alba, entre presidencia de asociaciones y otros menesteres. Tras los juramentos la cosa se tornó gastronómica, con la llegada de una perola de alcachofas con carne y, entre bocado y bocado, se retomó la charla por corrillos, por cierto, de las más animadas que se recuerdan en Brácana. Se repasaron anécdotas, se habló de vino y, sobre todo, se dejó pasar el tiempo, saboreando el excelente vino aportado por los embajadores. Entre toda la charla, me gustaría destacar la conversación mantenida entre el Jose Mari Luque y el Pijo del pádel. El primero fue maestro del segundo en el Colegio Salesiano y no sé si por pelotilleo, que de eso anda sobrao, a el Pijo le faltó que se le saltaran las lágrimas ¡Ver para creer!



El caso es que según he podido constatar, el Jose Mari Luque es una persona muy querida en Montilla como maestro, defensor del vino y corresponsal del Diario Córdoba durante décadas. Por cierto, aunque ya se encuentra jubilado, en la edición del periódico del pasado lunes, dedicó una columna de opinión a la República Bracanera, cuyo enlace dejo a continuación.
http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/republica-bracanera_861346.html
Lo único que les faltaba a esta gente es promoción. Por eso decía que Brácana se queda pequeña. De hecho, el pasado jueves hubo quien picó a el Fernando Giménez con la posibilidad de ampliar la sede hacia las dependencias de Alvear. Lo peor es que el embajador en cuestión indicó que eso, con un arco, queda solucionado ¡Por el Cóndor Bendito de los Andes, el Fernando no sabe dónde se está metiendo! ¡Que esta gente ya intentaron un derrumbe en el callejón y ya hablan de llegar un jueves, cincel y machota en mano, para empezar el derribo!
En fin, de la sinfonía de tenedores en la madera de formica y de los brindis, mejor ni escribo. Para qué contar, fueron igual de atropellados y bullangueros... que siempre. No obstante sí tengo que hacer mención a los rosquitos de la Memes, madre de el Abertxale, que se zamparon para cerrar la velada gastronómica. Poco después fueron despidiendo a los embajadores, aunque sin perdonar los digestivos de rigor un poco más tarde. Los siete invitados del jueves agasajaron a los bracaneros con una gran noche de charla, que para eso se reúnen cada siete días. La semana que viene... más, seguro.


12 de febrero de 2014

12 de febrero de 2014 - Sin comentarios

Sin Palabras...



Como ya habréis oído en más de una ocasión, dicen que “una imagen vale más que mil palabras”, o aquello que se suele colocar al pie de foto de “sin palabras”.


Aunque sin palabras se quedó el Ministro de Alimentación al ver como le reventaba un vaso justamente al lado de la cazuela de merluza  que estaba preparando.
Sin palabras se quedo "El Ligre" cuando olio el mostico de este año de la primera cosecha de Brácana. Olor a... Como  diría yo. A huevo podrido.
Sin palabras se quedó "el maestro" cuando y en el Consejo de Ministros, sus ciudadanos los bracaneros le hicieron entrega de una canastica de fruta para ayudarle en la recuperación, tras su operación de hombro.
Sin palabras se quedó "la pantera de la itv" cuando al abandonar la sede pudo observar haciendo vigilancia intensiva a las fuerzas de seguridad del estado.
Sin palabras se quedó "el niño" cuando degustando la merluza encontró restos del vaso que le reventó al Ministro de Alimentación.
Sin palabras se quedó "el pijo del padel" cuando observó que el personal seguía comiendo como si tal cosa tras encontrar "el niño" los trozos de cristal en la comida.
Si palabras se quedó "el aijao" tras hacer el vuelo sin motor.
Sin palabras se quedó "el paticorto de las ondas" tras ver como tenía que abandonar la sede para ir a comprar supositorios para el pequeño bracanero Hugo.
Sin palabras se quedó "el silencioso" al ver que tenía que hacer de pinche ante la ausencia de "el paticorto de las ondas"
Sin palabras se quedó "el aberxale" tras ver como el ligre rezaba supropio Ligre Nuestro como si ya estuviese en Almería,
Y sin palabras se quedó mi amo... bueno a este es dificil dejarlo sin palabras...

3 de febrero de 2014

3 de febrero de 2014 - Sin comentarios

Brácana ultrajada... durante un instante

Mis amigos bracaneros cerraron el mes de enero un pelín encabronados. Bueno, en realidad estuvieron rebotados, al menos algunos de ellos, durante los primeros 20 minutos de la última tertulia. Vamos a ver, os explico. Resulta que el pasado jueves se había preparado un trío de embajadores por iniciativa de el Pijo del pádel. Hasta ahí, todo normal. El caso es que dos de ellos dejaron plantado al personal sin previo aviso. No vamos a citar nombres porque ya se sabe que los que pasa en Brácana, se queda en Brácana. No obstante, sí que puedo contaros que el susodicho, osea el invitador, se agarró un rebote king size. Ya sabéis. Que si podían haber llamado por teléfono, que si esto no es serio, que si yo les pongo una cruz para toda la vida... Vamos, que la cosa comenzó calentita aunque, afortunadamente, duró poco.



Los que sí acudieron y, vaya si se dejaron notar, fueron el Mejías, veterano en esta bendita locura, y el Antoñín Polo (unos decían que Antonio, otros que Antoñín... yo me quedo con el último nombre, que queda más cariñoso). Este último formaba parte de la terna inicial de embajadores de la noche, aunque su presencia hizo olvidar a los dos ausentes. Llegó poco después de las 22:00 horas, algo que ya se sabía de antemano, por eso el Consejo de Ministros se adelantó de su horario habitual. En él se volvió a dar repaso a la lista de embajadores futuros, con especial hincapié en la confirmación, y se habló del cuarto premio gastronómico que, por cierto, todavía no había sido contactado por el Presidente y el Paticorto de las ondas, encargados de crear enlace con el galardonado.



Poco después del cierre de propuestas y demás letra menuda que conforma semanalmente este apartado bracanero, llegó como digo, el Antoñín Polo. Vaya personaje. Alentado por el Mejías, empezaron con chistes y anécdotas, provocando más de un espurreo de vino. Por cierto, hablando de vino, el que se bebió durante la noche fue Fino El Mochu, además de el Fino Pata Hierro. Como la semana anterior, el Mochu se presentó sin nada en las manos, algo que no es necesario en Brácana, tuvo el detalle de retratarse con unos litracos que fueron pertinentemente apurados durante la noche.



El jamón con aceite sirvió una vez más de entrante gastronómico, además de una empanadilla que llevó el Antoñín. Aquí se creo cierta polémica. El caso es que la empanadilla en cuestión fue hecha por su esposa. Por ello, hubo quien dijo que a quien verdaderamente había que agradecer el detalle, era a la consorte. Como contrapunto, hubo quien apuntó que el responsable de que la empanadilla estuviera en Brácana era el Antoñín, que para eso la había llevado... y se acabó la discusión entre bocado y bocado. El plato fuerte de la noche fue puntas solomillo con salsa de pimentón.
Los tíos se jalaron la perola, y eso que era grande, como si fuera la última comida de un condenado. Cualquier día les dará algo malo. Aunque claro, como dice el Silencioso... ¿y si no les da? Después de la comida, se metieron entre pecho y espalda otro golpe de chocolate de la Mariquilla y, para cerrar, dieron cuenta de los digestivos de rigor. Así se terminó un nuevo jueves, con encabrone inicial pero, al final, igual que todas las semana. Por fortuna, los berrinches duran poco en Brácana... lo que se tarda en echar una ronda de vino.

29 de enero de 2014

29 de enero de 2014 - Sin comentarios

Tertulia tranquilita... hasta el jueves que viene


Quienes sois asiduos de este espacio, os extrañaréis del título de la crónica del último jueves bracanero. Pues sí, aunque cueste creerlo, la última reunión de mis compinches fue de las más tranquilas que recuerdan los más viejos del lugar. Aunque volvieron al redil el Paticorto de las ondas y la Pantera de la ITV, la noche transcurrió entre charlitas sosegadas, un largo consejo de ministros y como no, vino y comida. El caso es que todo salió un poco torcido porque uno de los embajadores, el Jose Cruz, primo de el Niño, abandonó la sede de manera precipitada. Estuvo acompañado por un veterano como el Álvaro Cobos, Mochu para los amigos, que llegó algo más calmado que la última vez. Según contó, este vez venía cansado de trabajar.



El Jose, con sus mejores intenciones, había llegado puntual, acompañado de unos litracos de Fino el Chache, que causaron muy buen impresión. De hecho, aunque hubo quien apuntó que sería mejor iniciar la velada atacando el Fino del Lagar Blanco, los bracaneros se lanzaron como posesos a por el líquido dorado, apurando hasta la última gota en un santiamén. Habrían caído tres o cuatro jarras, cuando el Jose presentó sus excusas para ausentarse, aquejado de un dolor de cabeza de elefante. De esta manera, la quedada ha sido atrasada para más adelante. Aún así, tuvo tiempo de meterse entre pecho y espalda un jamoncito con aceite, que sirvió de tapita en barra para hacer cuerpo.



Ya sin el Jose, pero con el Mochu y los otros once bracaneros, se dio paso al consejo de ministros. En él se relató la larga lista de embajadores prevista para los próximos meses, además de precisar la fecha y nominación del próximo premio al mérito gastronómico. Por motivos obvios, no voy a contar quién será el galardonado, pero os puedo asegurar que el premio que reciba está más que merecido. Todo esto llevó su tiempo y, seguramente, por este motivo, los ánimos del personal se mantuvieron calmados. Aún así, uno de los momentos más emotivos de la noche fue la lectura del Ligre Nuestro. Ya os he contado, que este personaje está pendiente de marcharse una temporadita hasta Almería por motivos laborales. Pues bien, mi amo ha escrito una oración en su recuerdo, para cuando falte, con la idea de que se lea en su ausencia.

LIGRE NUESTRO
Ligre nuestro que estás en Almería
santificada sea tu anarquía.
venga a nosotros la Vuelta Cubana
y hágase tu voluntad en el limbo como en Brakána.
Danos hoy nuestro Café Negrito de cada día
absorviendo la pipa del grano con energía.
Perdona nuestros gritos ahuracanados
como nosotros los tuyos perdonamos,
y no nos dejes sin lotería
aunque ahora estés en Almería.
más lígranos del bar
¡¿Quién?!



Con toda la solemnidad que merece una ausencia como la de el Ligre, se cerró el consejo de ministros y se dio paso al planto principal de la noche. Esta vez cayeron unas costillas en salsa de las que no quedó ni rastro. Poco más hay que contar de la última noche. Ya digo, jueves de charlita sosegada y de preparativos para el futuro. Pero ojo, el quinto año bracanero no ha hecho más que comenzar. Aunque tras la tempestad llega la calma, aquí más bien tendríamos que que decir que tras la calma llagará la tempestad. Tiempo al tiempo.

21 de enero de 2014

21 de enero de 2014 - 3 comentarios

Brácana se gradua.





Os tengo que contar un secreto, que no es otro que deciros que me he comprado una cámara de fotos. Bueno así al pronto igual no es para estar tan contento, pero teniendo en cuenta que creo que soy el primer pajarillo diamante tropical que maneja un artilugio de estas características, pues… que queréis que os diga.
Pero antes de mostraros mi primera fotografía, os cuento que el pasado jueves celebraban la tertulia ciento noventa y nueve, y que causaron baja por enfermedad “el paticorto de las ondas” y sin notificación previa “la pantera de la itv”.
También os digo que comieron las ya tradicionales tapillas, que empezaron otro jamón y que remataron con rabo de toro y dulces para celebrar el cumpleaños de “el niño". Mas cosas… que “el pijo del padel” realizó las funciones de pinche y remataron la fiesta a golpe de digestivos y con otra actuación estelar de “el ligre” y su ya consagrado “Café negrito”.
¿Qué más, qué más?. Bueno que el embajador en esta ocasión no fue otro que un personaje ilustre en el mundo del vino en la vecina localidad de  Montilla y allende los mares.
Yo no lo conocía personalmente, pero había oído hablar mucho y muy bien de él. Sí, me refiero a Miguel Cruz, consagrado enólogo (o químico como decían los antiguos), y bodeguero propietario de Lagar Blanco en la Sierra de Montilla, y sobre todo HOMBRE DE VINO.

Y bueno, como estoy que ardo por enseñaros mi primera foto, dejó los detalles y paso a mostrárosla. Con una salvedad, eso sí. Mi cámara es un poco particular y cando he ido a revelar las fotos me he encontrado con el problemilla de que se había velado el carrete, y es que mi cámara era de las antiguas, con lo que no he tenido otra que detallaros lo que veía en una de ellas.

Miguel se muestra pausado, tomando el tacto a la noche y a los bracaneros que lo rodean. De forma tranquila y educada se presenta y de paso avisa de que no puede disfrutar a su antojo de lo que más le gusta. Un inoportuno recalcón le ha dañado un tobillo, un tobillo que aún le duele, pero sin duda lo que más le duele es tener que mantenerse alejado del catavino, su eterno aliado en la batalla que comenzó años atrás, cuando aún siendo  niño y sin beber ya saboreaba el mágico mundo del vino con las explicaciones de su abuelo.
Sin apenas mostrarse, consigue desde un extremo de la mesa de formica de la sede  congregar al personal. Sentado  en un baquillo de madera y de forma sigilosa comienza con sus humildes lecciones. Lecciones llenas de aroma, ese aroma que lo rodea  y que impregna  casi todo lo que toca. Poco a poco la noche se ambienta, a pesar de que de momento la cerveza es la protagonista. Cerveza para el pie de cuba, y Miguel muy a su pesar pide una sin alcohol. Respetuoso como el que más se maneja entre las curiosidades de lo bracaneros, que conscientes del privilegio que supone tener a un HOMBRE de VINO en la sede, preguntan de esto y de lo otro. Y entre tanto el jamón y el aceite que parecen traídos a este mundo para disfrutar del vino, y es que a esas alturas el vino, su vino, ya llena las copas. Limpió, pulcro y brillante a la vez, lleno de aroma y de sabor conquista al primer sorbo a los presentes. Y Miguel sostiene su sonrisa expectante, disfrutando con el disfrute de los que tiene a su alrededor a la par que matiza: “Estáis bebiendo un vino con años de madera”. ¿Quién lo diría?, ¿y el olor a caño, y la nube de los vinos de bota?. La noche se calienta y Miguel contesta a cada pregunta con respeto, con delicadeza. A esas alturas su canoso bigote mostachón ya se ha empapado del elixir de los Dioses, ese que el mismo es capaz de criar contra todas las modas. Sus gafas de montura al aire muestran tras de sí unos ojos cansados de ver tanta barbaridad en torno al mundo del vino, su mundo. Pero aún guardan una chispa particular que junto a su escaso pelo pero curiosamente alborotado le aportan un punto de físico loco. Entonces se pone en pie y abandonando el banquillo se dirige a la piña de tres botas de la sede y ahora con su brazo extendido marca los tiempos, las pausas de la crianza. Su mano asomando de una manga de camisa de rayas toca la madera, un jersey verde oscuro y una americana de generosos bolsillos acompañan en su vestimenta a unos pantalones de pana marrones y a unos zapatos también marrones tan limpios como su propio vino. Ah, y un detalle más. Un bolígrafo que asoma en el pico del jersey, parece estar preparado para anotar cualquier dato importante. Y Miguel lleva la mano hasta la madera, el tacto ante tal materia noble le alimenta para continuar con sus destellos de sabiduría. Tiene a los bracaneros a sus pies, entregados. El Dios Baco debe de estar contento, uno de sus destacados discipulos sienta cátedra en la humilde República… Dioses y discípulos, Repúblicas, y Miguel insiste… y los bracaneros atienden y mientras todo ello sucede, su vino, ese vino que ya ha conseguido danzar de tú a tu con la perfección no cesa de llenar las copas. Pero los años no pasan en balde y el discípulo del Dios Baco algo cansado se dispone a abandonar el oráculo casi sagrado en el que se ha convertido la sede. Antes y como un bracanero mas a dado buena cuenta de un cuenco de rabo de toro, fundiendose en las mágicas noches de los jueves, parece haber olvidado su maltrecho tobillo, "y es que el vino lo cura todo". Educado, respetuoso, casi sin hacer ruido tal y como entró se marcha, recibiendo el calor de los que lo rodean. Como ese guerrero que ha conquistado una nueva batalla y que busca los cuarteles de invierno para curarse las heridas. Y es que Miguel hace tiempo que comenzó una cruzada en la que día a día tiene más fieles a su lado. Una cruzada que no va más allá de hacer las cosas bien hechas, con la tradición como estandarte, con los tiempos justos como medida y sobre todo abriendo caminos años atrás cerrados, buscando la vuelta a los orígenes. Y es que Miguel es un loco, un loco del vino, que sin duda y como dijo el literato, abrirá caminos que luego seguirán los cuerdos.

Bracana, Invierno del 2014.

12 de enero de 2014

12 de enero de 2014 - Sin comentarios

Año nuevo, Aires Nuevos. (Renovar o Morir)

Para empezar os diré que han tenido la feliz idea de llamar con el nombre de oráculos a las tertulias de los jueves. Tengo que recordar que tertulias fueron en el primer año del callejón, luego pasaron a denominarse conclaves, en el primer año en la nueva sede, para posteriormente en la temporada pasada veladas y como os digo en este quinto año bracanero que ha comenzado han decidido que sean oraculos.
Tambien quiero aprovechar esta última terulia, la ciento noventa y ocho a la par segundo oráculo del 2014 para experiementar con el blog, y por tanto aquí os dejo mi nueva idea para esta semana. En fin, a ver que os parece.

Tertulia 198.
Oráculo segundo del 24.

Embajador. Rafael Jordano Alcaide.
Invitado Sopresa. Carlitos Gracia.
Asistencia. Pleno bracanero.

Comida. Tapillas sueltas.
              Salteado de Verduras con jamón
              Langostinos al ajillo con huevos rotos.
              Frangipane.

Vino. Mostico Fresco.
         Fino Pata Hierro.

Pinche. El Niño.



El Rafa Jordano, siempre fue y sigue siendo  buen colega de infancia de la cuadrilla fundadora de bracana y además uno de los personajes mas conocidos del baloncesto Montillano, no en vano el tiene el honor de haber dado el primer mate de la historia del club en aquella lejana epoca de finales de los ochenta. Hoy en dia sus mejores jugadas las hace gestionando junto a su hermano Manolo, la empresa Vidrimon que cada dia tiene un lugar mas representativo en el sector de la distribución de embases de vidrio a nivel nacional e internacional. De ambos asuntos y otros tantos pasaron la noche recordando anecdotas y proyectos que hicieron muy animoso el segundo oráculo del 2014.




La Frangipane empieza a ser un clasico en los comienzo de año de la republica, y en esta ocasión, La Marina no dudo en mandarle una a los bracaneros. El famoso pastel frances sirvió para cerrar una noche que comenzó con tapitas sueltas, continuó con un salteado de verduras y finalizó con unos langostinitos al ajillo con huevos rotos. Todo regado con un mostico del año y Fino Patahierro.
Foto de grupo, y a esas alturas el grupo ya estaba mas que contento, aunque en esta ocasión sin incidentes graves, es decir no hubo latizado de vino a los ojos en los brindis. Esos si en el consejo de Ministros "el Ligre, La Pantera Y el Pijo del  Padel" fueron apercibidos una vez mas por su lamentable comportamiento.
 



8 de enero de 2014

8 de enero de 2014 - Sin comentarios

A por el 2014

Pues sí. Ya estamos en el año 2014, así que toca sacarle punta a mis pequeñas garritas y escribir lo acontecido en el primer jueves del año bracanero. Ya sé que la pasada semana me puse un poco melancólico, pero es que estos tíos, los once habitantes de la República, forman ya parte de mi familia espiritual. Pero bueno, vamos al lío. A pesar de tratarse del primer jueves del mes, esta vez tocaba saltarse la tradición. De hecho, para empezar, la tertulia comenzó fuera de la sede. Aprovechando el año nuevo, hicieron una quedada breve aunque intensa, en la morada del Paticorto de las ondas. La incursión fue un auténtico desastre organizativo porque, aunque habían quedado a las 20:45 en Brácana, acabaron llegando en bandadas hasta el punto de destino. Hubo reproches, quejas y algún que otro insulto, que no anuló la verdadera razón de la visita: conocer en persona al pequeño Hugo, apodado Hugo Sánchez en honor al futbolista. Yo di con la casa como pude porque, entre tanto grupito, me despistaron. A pesar de ello, también pude ver al lindo retoño que, como afirmó mi amo, se ha ganado el derecho de acudir en el futuro a Brácana, por descendencia directa, al tratarse de un varón. Tuvieron el detalle de llegar a la casa con un lote de pañales completo bajo el brazo que causó gran alegría entre el personal de la casa, especialmente de la Marina. Aún así, el regalito que causó más traca, fue un balón de baloncesto para el pequeño Iván, que acabó firmado por todos los bracaneros, al más puro estilo baloncestero. Entregados los presentes, se metieron entre pecho y espalda el primer cancanasso de la noche, una copita de Fino Saavedra pa calentar motores y, con gasolina en el cuerpo, todos pusieron rumbo a Tierra Santa, llegando casi a la par que los primeros embajadores del año. Ya os contaba al principio de la crónica que en esta primera quedada del año se saltaron las normas.



Aunque el primer jueves de cada mes no hay embajadores, el pasado jueves llegaron hasta la sede los dos primeros invitados del año, uno debutante en la plaza como el Alberto y otro veterano de guerra como el Dani, que repetía junto a los bracaneros. Este último, bregado ya en los fregaos de mis compinches, se presentó bajo el brazo con unos litracos de Fino Soslayo que sirvieron de gasolina para pegarle fuego a la sede. No es que prendieran una fogata en el primer jueves del 2014 aunque, en verdad, fue casi lo único que faltó.



El caso es que si la semana anterior festejaron la noche vieja, este jueves celebraron el año nuevo. Como mi amo y el Silencioso no habían participado en la parranda anterior, entre el Paticorto y el ministro de Alimentación volvieron a montar otro sarao, pasas al brandy Presidente incluidas, en el que también participaron los embajadores.



Otra vez sacaron las pelucas, las serpentinas y los matasuegras y claro, se pusieron a bailar como posesos. El Dani y el Alberto estaban flipando, como para no estarlo, y aplicaron aquello de unirse al enemigo. De jatería la cosa tampoco estuvo del todo mal. Además de las tapitas de rigor, que esta vez fueron a base de chorizo vegetariano y gulas de la Carchena, el Pijo de los Balcanes se marcó un arroz con carrillada. Antes de plantarlo sobre la mesa, llegó la sinfonía de tenedores en la formica que fue más movidita que nunca. Mi amo y el Abertxale fallaron en los dos primeros intentos, yo creo que a propósito, y el Pijo del pádel acabó amenazando con estrellar el arroz contra la puerta si no salía a la tercera. Salió, vaya que si salió, pero el Abertxale no se libró de un copazo de vino en todos los ojos que lo tuvo llorando por lo menos un cuarto de hora, incluso abandonando la sede acompañado del agresor. Parece que la cosa no fue a mayores y la noche finalizó con los digestivos de rigor. Si todo sigue igual, que seguro que sí, este  jueves volverán a las andadas. Ya os contaré.