30 de noviembre de 2025

30 de noviembre de 2025 - Sin comentarios

 

Benditas sonrisas

Noviembre iba cogiendo ritmo, y siete días después. Otro milagro, a sumar.

Si, os explico. La cuadrilla de invitados, prometía. Pero al final y por ajuste de guión, uno de los invitados causó baja. Concretamente Manolín Bellido, que anda de reconocimiento en reconocimiento, y liado con una peli, con todo el dolor de su corazón se quedó allende los mares.

De cuatro a tres. Pero que trío. Rafa Jiménez (boina verde). Miguel el pulga (legionario de la vida) y Miguel de la Torre Luque Romero. Dicho así a alguno igual lo pilla descolocado. A ver ahora. Miguel el Veneno. Increíble, teníamos al Veneno, al pulga y al sacri. (que bonitos los motes). El del, Jama, el Soldorao o el Convento. El amigo de los niños, ¡por los cojones!.


el veneno riendose.

Mi mo, que durante un tiempo fue primo político del personaje, le interrogaba sobre su vida laboral, y descubrió a un representante en tiempos pasado del mundo del vino.

La noche estuvo genial, hasta el punto de conse
guir que el veneno se sintiese tan a gusto, que, por un lado se riera, algo que según pude escuchar no es muy habitual. Y que al amparado de esas risas colectivas, contase anécdotas de su bar y los niños.

Y es que en Brácana, todo es posible.

 

El renacido.

En la segunda del penúltimo mes del año (jueves 13), y sin esperarlo, se vivió uno de los momentos que quedaran escritos con letras de oro en la historia de Brácana. Y es que, hay un dúo de una generosidad absoluta hacia el infinito bracanero. Juan Castillero y el Miguel el Pichici. O a la inversa, igual de bien encaja. Tiempos atrás, Juan prometió volver a la República con una paletilla. Y a este no se le olvidan las cosas, ni mucho menos.

Hasta aquí todo normal, teniendo en cuenta que ellos aparecieron un día en La Fundi con un pavo castellano vivo dentro de un saco… pues a partir de ahí, con este personaje cualquier cosa puede pasar. Pero lo que nadie podía imaginar, es que Juan Castillero entraría a la sede como eso, como Juan Castillero, y saldría bautizado para la posteridad bracanera como “El Renacido”

Yo, que bajo desde el limbo cada jueves, me quedo perplejo con lo que da de sí la historia después de quince años. “! El renacido ¡”, y el tio tan ancho. Es más, sintiéndose un privilegiado y dándonos las gracias por haberlo bautizado nuevamente a su edad, nos prometió un fin de semana ingresados en La Fundi a cuerpo de reyes. En fin.

Lo dicho, que la paletilla cayó, y que el vino que llevó, que según él, no estaba muy bueno, supo a gloria. 





Al igual que el canasto de fruta con la que aparece el Miguel el Pichichi cada vez que toca la tierra prometida. Menos mal que de vez en cuando llevan a la sede gente con conocimiento.






 

Vivan los bares

En siete días y con un cambio de ritmo en las formas, que no en el fondo, se dejaron caer por Brákana Cénter un trío de armas tomar. Digo en las formas por aquello de que Rafa Merino, Alvaro el de Barriles, (como dicen ahora), y Carlitos el del Open tienen más bien poco de romanos. Pero claro, en el fondo, les gusta la fiesta lo mismo o más que los indios que pasaron por la sede una semana antes.




Carlos el del Open, hizo de maestro dando la alternativa a los dos jóvenes y apuesto que le acompañaban. Por un lado Rafa Merino, todo un descubrimiento y Alvaro el de Barriles, sobrino del Carlitos del Open (vivan los bares). Ambos dos, se manejaron con la soltura acumulada tras muchas copas puestas detrás de una barra. Y aprovechando que, Alvaro, cumplía años, pues hasta soplamos las velas y cantamos el cumpleaños feliz.

 




 

La Centuria toma Brácana

 

Siete días después, el jueves 16, una representación de la Centuria Romana de la vecina localidad de Montilla, toma la sede. Algunos como Paquito Molina, Luis Marquez, y Paco Ruiz, “el llorón”, ya sabían sobradamente del universo bracanero. Pero Gonzalo Solis, y Miguel Trenas debutaban con picadores en el coso parapandeño.  Claro y con tanto romano, de fiesta, pues está claro de que se habló. Roma y el vino, con el dios Baco a la cabeza como reza el lema de nuestro escudo, acapararon gran tiempo en la noche. Al igual que las viandas y las risas.






Como digo y de la mano de “el nuevo”, llegaron hasta la sede cinco ilustres personajes que, además, ilustres centuriones romanos.