12 de agosto de 2016

12 de agosto de 2016 - Sin comentarios

Noche de sorpresas

Pues no. Los que esperábais esta semana una crónica incendiaria, os quedaréis con las ganas, al menos una semana más. Al final, el jueves ni hubo hoguera purificadora con el Maestro, ni los ánimos estuvieron tan agitados como en la semana anterior. Parte de culpa la tiene el Presidente, al que hoy llamaré el encantador de serpientes. Engatusa al personal cuando va, y eso que hacía semana que no ponía pie en la sede, haciendo con ellos lo que le viene en gana. Yo, que intuía una noche movidita con amago de golpe de estado, me fui tempranito para Brácana, y a eso de las 20:45 andaba ya por los Montes Bracanaros, aguardando la llegada de mis compinches. Pensaba que podían llevar a efecto las amenazas lanzadas el jueves anterior, en el momento en el que el Maestro llegará a la sede. Obviaré los detalles por los que no vi llegar a los primeros, aunque están relacionados con una pájara que habita en uno de los pinos, entreteniéndome más de lo que había planeado. En cinco minutillos ya tenía el tema resuelto, para eso soy un diamante tropical, pero cuando terminé ya pude ver luz en el interior. Precipidamente, me alisé las plumas y me colé por mi entrada secreta, viendo como el ministro de alimentación estaba acompañado de un embajador que personalmente no esperaba. Me extrañó, porque en la anterior quedada nadie habló de ello, aunque di por hecho que era una improvisación más, de las muchas que hacen durante el año. El caso es que la cara del gachón me resultaba familiar y, además, el tío se movía con soltura por la cocina. Aunque no le di mayor importancia, el plumón de la nuca se me erizó cuando el Pepeluí le dijo
- Miguel, ve echando una cervecita mientras voy preparando la jatería.


¡COPÓN! Entonces me di cuenta de que el susodicho no era otro que el Silencioso. Yo sólo lo había conocido con su barba blanca y el jueves apareció rasurado, cual adolescente en vísperas de su primera noche de relaciones sexuales. Por el Cóndor Bendito de los Andes ¡menuda sorpresa!
Andaba rumiando aún aquella imagen pueril que tenía ante mis ojos, cuando comenzó el rosario bracanero por las puertas de la sede. Si yo me llevé un sustillo, os podéis imaginar el resto. Según fue avanzando la noche, pude conocer los detalles de la operación y, sobre todo, las razones. El caso es que el Silencioso ha sido abuelo recientemente de una niña preciosa llamada Candela. No sé si para evitar sustos prematuros al retoño, para no rasparle o simplemente para salir guapetón en las fotos, pero el caso es que las dos primeras semanas de su vida, conocerá a un abuelo imberbe, no un yayo, quedando en las fotos para la posteridad. De hecho, mis colegas tuvieron el detalle de inmortalizar el momento, con los regalos con los que han celebrado tan feliz noticia.


Aunque tardé en asimilar aquello más de media hora, mi subconsciente me decía durante todo ese tiempo que no perdiera de vista a el Maestro, por si le pegaban fuego en cualquier momento. Pero no, este tío tiene más tiros pegados que las pistolas de el Coyote. No sé si aliado con el ministro de alimentación, pero el caso es que controla los tiempos. Según iban saliendo platos desde la cocina, mayor era la tranquilidad en las huestes bracaneras. Porque, esa es otra. Es mucha casualidad, que el retorno de el Maestro coincidiera con un homenaje gastronómico al por mayor, a base de frutos del mar: bacaladillas, calamares, boquerones y bacalao. Podéis haceros una idea del olor de mis plumas cuando llegué al limbo:
- Carajo Punselito, hueles como una freidora. Apuntó la Ami con mucha guasa.
Como la noche iba de sorpresas, el vino también fue de campanillas. Aunque hicieron boca con el C.B. acto seguido atacaron si piedad lass botellas de Fino Capataz Viejísimo, aportadas por el Silencioso para celebrar el nacimiento de la pequeña Candela.


Antes de cerrar la crónica, no puedo pasar por alto un apunte relativo a uno de los temas de conversación que más tiempo ocupó durante la noche. Como mis compis son deportistas de salón por excelencia, esta semana están echando horas extras en el sofá, siguiendo los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Evidentemente el análisis del evento comenzó por el tristísimo papel que, al menos de momento, está teniendo la selección española de baloncesto. De ahí saltaron a la medalla de oro conseguida por Maialen Chourraut, en la final de K1 femenina de la competición de aguas bravas. Esto derivó en las otras dos preseas logradas por Mieria Belmonte, haciendo especial hincapié en lo guapetona que es la nadadora catalana, de ascendencia granadina. Eta cuestión de tiempo que los juegos pasaran a la memoria colectiva bracanera, porque en un santiamén ya estaban inmersos en el socorrido tema del follangueo de cada jueves.
En fin, poco más que contar. Aunque, la verdad, con el afeitado de el Silencioso y la no quema de el Maestro, ya tuve bastante. La próxima semana más pero, como dice el Gran Wyoming, no mejor, porque es imposible.

8 de agosto de 2016

8 de agosto de 2016 - Sin comentarios

Situación política inestable

Yo pensaba que el periodo estival iba a ser más tranquilo en Brácana pero, una vez más, me he equivocado. A pesar de que las últimas tertulias han servido para relajar estómagos y mandíbulas, sin embajadores, y con el censo bracanero bajo mínimos, el pasado jueves, primer encuentro del mes de agosto, hubo amago de revuelta popular, con final impredecible. Todo ello viene motivado por las ausencias veraniegas, y en especial la del presidente electo. Desde que obtuvo la victoria en las urnas, el Maestro apenas si ha hecho acto de presencia, dejando abandonado al personal. Es algo que sucede año tras año, pero tengo que reconocer que era cuestión de tiempo que esta tensa situación desembocara en revueltas. En la última tertulia ya vi que al ambiente estaba cargado, sobre todo a raíz de un mensaje del presidente, respondiendo con chulería al personal, alegando que con tantas quejar por su ausencia, se planteaba incluso no volver.


Evidentemente este tema fue tratado en un consejo de ministros en el que saltaron las chispas. Allí pude oir propuestas tan radicales como quemarlo en la hoguera, negarle la entrada o simplemente hacerle el vacio impidiéndole cualquier relación con el personal, a modo de escarnio. Esta revuelta me recuerda a la vivida en la sede en navidades pasadas, cuando los gastos materiales derivados del arreglo de la sede, hicieron tambalearse las arcas, antes los numerosos deserpfectos causados por las hordas bracaneras. No os voy a engañar ¡Miedo me da! Sobre todo porque parece que la próxima semana el presidente pretende convocar un consejo extraordinario para tratar este asunto, poniendo sus lindos cojones sobre el atril. Veremos como acaba todo esto y, por supuesto, lo contaré la semana que viene.
El ministro de alimentación, viéndolas venir, volvió el jueves al redil, interrumpiendo su periodo vacacional para calmar los ánimos. Trató de hacerlo callando por la boca al personal, primero con un salpicón de marisco, y posteriomente con un revuelto de bacalao con patatas paja. Esta vez, los trucos culinarios no surtieron el efecto deseado y la plebe continuó encendida hasta el final de la noche, y eso que acabaron antes de la primera hora más temprana del día.


Tampoco ayudó al relajar la nocche la calidad del vino. No es que no estuviera bueno el C.B. de la bota, que sigue estándolo. Simplemente es que para ponerlo fresquito, lo metieron en unas jarras de plástico que le pasaron todo el sabor al líquido elemento, dejando el fino en un estado imbebible, y provocando las iras del personal, que andaba ya calentito. Aún así tengo que resaltar dos anécdotas. Ahora que han comenzado los Juegos Olímpicos de Río, hay que resaltar la medalla de bronce conseguida por el Ahijao año atrás en los campeonatos de Andalucía en los 100 mariposa, midiendo fuerzas con el mismísimo Rafa Muñoz, a la postre ganador de la prueba ¡Ver para creer! De la natación al rugby, pasando por el baloncesto. Será cosa de la evolución.
Por último tengo que detenerme para dejar constancia de una hecho que empieza a convertirse en costumbre. Tras el cierre de puertas en Brácana, hay quien está apostando desde hace semanas por seguir la noche en Los Patios de Alvear. Ya van dos semanas seguidas... La desidia bracanera ante la ausencia de un gobierno estable que dirija el cotarro, es sin duda la razón de estas situaciones, que pueden acabar como el Rosario de la Aurora. O el presidente vuelve con el látigo, o esta gente se despendola a lo bestia. Claro, que también cabe la posibilidad de que en la sesión de investidura lo manden al carajo, vía democrática, mediante un pacto de gobierno entre alguna de las otras ocho formaciones políticas, que aspiran a hacerse con el poder, desde el pasado mes de junio.


29 de julio de 2016

29 de julio de 2016 - Sin comentarios

Sin novedad en el frente

La diáspora bracanera sigue marcando el ritmo de la República. Las bajas estivales siguen haciendo mella y esta semana, al igual que la anterior, no le vi el pelo ni al Ministro de Alimentación ni al Presidente. Ambos se están pegando la del pulpo por esos mundos de Dios, sin que se conozca de momento la fecha de vuelta al redil. El resto siguen fieles a la tradición y, un jueves más, aparecieron por la sede a eso de las nueve de la noche, dispuestos a encalomarse su dosis semanal de vino y viandas.


No tengo mucho que contar al respecto porque estas tertulias, sin embajadores y bajo mínimos, suelen  ser bastante tranquilas. Ya sabéis charlita alrededor de la barra y repaso a la actualidad de la vecina localidad de Montilla. De hecho, el jueves hicieron la crónica social de todas las semanas, repasando entre otros asuntos, la actualidad política y deportiva. Sobre el primero de esos asuntos, la situación de interinidad del Gobierno de España, sigue dejando un reguero de opiniones en Brácana, donde no son ajenos al devenir del país vecino. No es plan de ponerse ahora a desgranar lo que opina cada uno, así que al menos voy a dejar constancia de la jatería del jueves.


Ante la ausencia del Ministro de Alimentación, una vez más fue mi amo el que cogió la sarten por el mango, para aplacar las ansias culinarias del personal. Así, tras as aceitunitas y las patatas salaíllas de rigor, plantó en la barra sendos platos de tomate con anchoa del cantábrico, a los que siguió un perol de chorizo a la sidra. Remataron la faena con una gambitas y unas cerezas como postre.
Así cerraron el mes de julio y se preparan ya para afrontar el mes de las vacaciones por excelencia en el que habrá nuevas bajas. Parece que la Pantera de la ITV será el próximo en buscar un sitio donde poner el huevo, así que la próxima semana no tengo ni idea si habrá cuórum. De todas maneras escuché algunos movimientos al respecto de invitar a algún embajador, así que igual me sorprenden.


Por cierto, que no lo había contado, cuando la tertulia ya estaba bien avanzada, entró por la puerta como por arte de magia el Tanque. Esta vez no hubo trucos, limitándose a pegarse a la barra acompañando al personal en el noble arte de trasegar vino de la jarra a la copa, y de esta a la boca. Precisamente fue él junto a el Ahijao, los que cerraron la sede, porque el resto del personal ahuecó ala relativamente pronto. Serán las cosas del verano, ola de calor incluida, que mantiene a Brácana sin novedad en el frente, hasta nueva orden.

24 de julio de 2016

24 de julio de 2016 - Sin comentarios

Bajas estivales

Bueno amigos, pues ya pasó la feria de Montilla que, como siempre, supone un punto de inflexión en el normal funcionamiento de la República. No voy a detenerme en la quedada de principios de mes, que apenas si sirvió para ajustar cuentas, pagar la quinta entrega de la Historia Ilustrada de Brácana -que se dice pronto- y echarse unas copas y unas viandas. Sí lo haré un poco más en la tertulia del pasado jueves, primera post feria de El Santo de Montilla. Centrándome en el pasado más reciente, no me ha cogido por sorpresa, pero la verdad es que el aspecto visual de Brácana daba pena el pasado jueves. No es que hayan abandonado los menesteres de adecentamiento de la sede, simplemente es que, como pasa todos los años, el verano pasa factura en las huestes bracaneras. Si en anteriores semanas ya se vienen registrando bajas de manera sistemática, en la última reunión se ausentaron del local el presidente electo y el ministro de alimentación. Por ello, apenas con siete miembros de la República, el aspecto de la sede era bastante pobre. Digo el aspecto porque el fondo del asunto sigue sin cambiar un ápice desde la fundación de la República. Tengo que reconocer que la peregrinación semanal  sigue siendo efectiva, independientemente del personal disponible. En alguna ocasión ya he contado que tras la feria la anarquía hace honor a su nombre, y cada uno va a su puta bola. No obstante, ante la baja del ministro de alimentación, no quedaba más remedio que organizarse para alimentar a la tropa, corta pero hambrienta, para mantener alta la moral. Esta difícil labor recayó en manos, nunca mejor dicho de mi amo. Además, como relataré más adelante, pasó con buena nota el examen.


Es habitual que en un jueves sin invitados y con bajas, se desarrolle de manera tranquila, dando mayor protagonismo si cabe a la charla, en torno a la barra. Así fue, con temas de lo más variado que van desde la próximo incorporación de un equipo de baloncesto del Betis a la ACB, hasta el socorrido tema del follangueo. Aún así, buena parte de la tertulia transcurrió esta vez en torno a dos asuntos serios y uno de coña: las drogas , el mundo de la construcción y la apartición de un juego de realidad virtual llamado Pokemon Go. El primero de ellos salió a raíz de las detenciones realizadas días atrás en la vecina localidad de Montilla, por presunto tráfico de drogas en el municipio. No obstante, tras despachar esta noticia con brevedad y precisión nominal, la charla derivó en los excesos de la peña que, según pude escuchar, no se corta a la hora de darle a la farlopa, la hierba y otras sustancias de nombre impronunciable. Respecto al mundo de la construcción, la conversación derivó en la chapuza que algunos constructores llevan a cabo en sus edificaciones y, sobre todo, las consecuencias de reducir presuspuestos a costa de la calidad. Sobre el Pokemon Go la cosa tuvo mucha más gracia. Según parece ha salido una aplicación para dispositivos móviles, en la que gracias a la realidad virtual, el personal sale por ahí a cazar bichos de esos que aparecen por doquier. Comentaban que en los Montes Bracaneros y junto a la estatua de Paquito el de la Concha, la peña estaba loca por la tarde pillando Pokemon ¡Tiene cojones la cosa! Por lo visto, la cosa se está desmadrando hasta tal punto que algunos padres con hijos adolescentes ya han cedido a pulso, aunque recomendando a sus retoños que ya que salen a cazar Pokemon, que aprovechen para ir dejando su curriculum por ahí.


Respecto a la jatería del pasado jueves, ya os comentaba que mi amo se puso las pilas, para evitar comparaciones, siempre odiosas, con el ausente ministro de alimentación. Por ello, atacó en barra con sendos platos de queso semicurado y añejo de Zuheros, y una tapita de salchichón. Matado el gusanillo, se zamparon también unas habas con jamón, para rematar la faena hincándole el diente a un borococo de cabezada a la sal. Todo ello estuvo pertinentemente regado con fino C.B. fresquito, gracias a la visión de futuro de el Silencoso, que tuvo a bien adelantarse al personal, metiendo en la nevera unos litracos para paliar el rigor estival.


Fueron comedidos con el bebercio y, aunque no perdonaron el digestivo de rigor, relativamente temprano echaron la llave a la sede hasta la semana que viene. Seguro que habrá bajas y altas. Veremos quien vuelve y quien se ausenta, aunque no descartan embajadores. Lo que digo, que hacen cada jueves lo que les sale del nabeibol....

Cierre a la temporada

Como habéis podido leer en el título de esta nueva entrada, Brácana se va de vacaciones. No hombre no, no os echéis las manos a la cabeza porque ni han cerrado la sede, ni tienen intención de hacerlo. Lo que pasa es que los asiduos de esta bitácora ya daréis por hecho que, con la llegada del verano, el personal se despendola y la República queda en manos de la improvisación. Algo así es lo que espera en Brácana Center durante las próximas semanas, en las que tirarán del tópico cholista para ir partido a partido, esto es, semana a semana. Aunque esto sucederá la semana que viene, el pasado jueves ya tuvieron reunión sin embajadores, aunque con las bajas del Paticorto de las Ondas y de mi amo, el Pijo del Magreb, que se van de fin de semana.
En cualquier caso, la despedida de la temporada otoño-invierno-primavera (en Brácana las cosas funcionan así) esto es la última quedada de junio, fue celebrada como se merece con invitados de tronío, algunos llegados desde más allá de Despeñaperros, como contaré a continuación. Antes de nada me gustaría hacer hincapié en los dos principales temas de conversación mantenidos el pasado jueves. Aunque una noche bracanera da para mucho, el caso es que la semana pasada se habló sobre todo de política y de fútbol, dos temas siempre recurrentes. En el caso de la política, el análisis pormenorizado, a veces visceral, pero siempre certero, vino propiciado por la celebración de las segundas elecciones generales que vive el vecino país de Montilla en un periodo de apenas seis meses. Elecciones que por cierto ganó el PP, seguido de PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos. El denominador común de las opiniones que pude escuchar desde la máquina del aire acondicionado, fue la sorpresa. Unos porque no daban crédito a que el partido de la gaviota fuera el más votado. Otros porque no alcanzaban a comprender como la coalición de Podemos e Izquierda Unida se ha dejado tantos votos por el camino y el resto porque no entendían por qué cojones hay que repetir los comicios:
- ¡ Que lo echen a pares o nones como nosotros!, apuntó alguien por allí.


Respecto al fútbol, la eliminación de España de la Eurocopa a mano de los italianos, crispó el ánimo de algunos, mientras que el resto tiraban de objetividad para decir que "alguien tenía que ganar". Ya sabemos que el deporte es un tema importante en Brácana, visto desde la tranquilidad que da el sofá, así que os podeís hacer una idea del análisis de las jugadas: que si más cojones, que si mala surte, que si llena otra vez la copa, en fin, lo de siempre.
Todos estos temas, y otros que quedan bajo secreto de sumario, fueron desgranados por bracaneros y embajadores, porque el jueves hubo regeneración diplomática, con la entrada en el cuerpo de dos miembros más. Fueron el José Solís y el Manolo Espejo, llegados desde la vecina localidad de Montilla y el alejado municipio de Manresa, respectivamente. El primero estuvo en la sede de la mano de la Pantera de la ITV mientras que el segundo accedió a la República gracias a la consanguineidad que mantiene con mi amo y el Silencioso. Primos para más señas. Según pude escuchar, hacía más de una década que no se dejaba caer por Montilla y, mira por donde, fue a parar al extranjero durante su estancia en la tierra del vino, recordando a duras penas sus orígenes montillanos. Ambos estuvieron respaldados por dos boinas verdes de los saraos como el Llorón y el Chuchi. Poco tengo que añadir de ambos, porque no es la primera vez que han pisado Tierra Santa y no sólo saben de qué va la historia sino que, además, en cada visita aumentan la leyenda bracanera con sus chistes, sus historias y el buen rollo que despreden.


Con estos ingredientes, sólo faltaba que la jatería y el vino correspondiente respondiera a las expectativas creadas... y vaya si lo hicieron. Comenzaron a darle a la mandíbula con unas patatas alioli, seguidas de un salchichocito de venao, tortilla de papas y unos montaditos de morcilla, para rematar la faena con unas brochetas de marisco, made in Lavergy. Puestos a mojar esta retahila, no tuvieron pieda del Fino Llorón ni del Fino el Ministro, que aportaron los embajadores.
Y así, una noche más que se acostaron sin comer y sin beber. Como digo, la temporada pone su punto y final y ahora la improvisación marcará el desarrollo de la República, ante el inminente éxodo bracanero vacacional. Pero bueno, como en esos terrenos se manejan bien, no me preocupo. Imagino que la próxima semana, en la que estrenan el mes de julio, aprovecharán la ausencia de embajadores para poner orden y planificar, si es que pueden, como esquivar el calor del verano. Me da que el vino entrará a formar parte de la solución.....


Dictadura más que democracia

Lo de Brácana empieza a tener cierta similitud con lo que ocurre en el vecino país de España. A una semana para que se celebren las elecciones a las Cortes Generales, en la República también se han desarrollado ya los comicios presidenciales, con una semana de adelanto sobre la fecha prevista inicialmente. Como veis, no me falta razón cuando digo que esta gente se pasa los acuerdos por el forro de los cojones.


El caso es que escrutado el cien por cien de los nueve votantes del censo, el Frente Popular de Brácana, encabezado por el Maestro, volverá a regir los destinos de Brácana durante un año más. Y eso que el tío, nada más ser proclamado, ya anunció que no configurará el nuevo gobierno hasta después del verano. Aquí no ha habido sorpasso como proclaman las encuestas en España, y el personal ha ido a tiro fijo, anteponiendo lo malo conocido a lo bueno por conocer, después de la espantá pegada por el Ligre en la anterior cita con las urnas.


Aunque no creáis que la cosa estuvo tan clara. Por momentos parecía que la sorpresa podía consumarse, porque las votaciones estuvieron apretadas. Salvo sorpresas en la sesión de investidura, pospuesta para el mes de septiembre, el Maestro será presidente tras obtener cinco votos (27'7 por ciento). Cuatro obtuvo el Ligre (22'2 por ciento), tres el Ahijao (16'6 por ciento), dos consiguieron el Silencioso y el Paticorto (11'1 por ciento), uno la Pantera de la ITV y el Pijo de los Balcanes (5'5 por ciento) y ninguno mi amo (hay que ser malo). Ya sé que no os salen las cuentas porque había nueve candidaturas y salen 18 votos en total, para solo nueve votantes. No, tranquilos, no ha habido pucherazo, gracias a la labor de ojeador del enviado de la ONU, el Carlitos Gracia, que supervisó todo el proceso. Este desajuste de cifras, se debe al anárquico sistema de votación bracanero, que permite emitir dos votos diferentes a cada uno de sus ciudadanos ¡Cosas de la vida!


El caso es que ahora se abre un periodo de incertidumbre, ya que he podido escuchar por los bajos fondos de Brácana, esto es, justo al lado del frigorífico, que en la sesión de investidura podrían alcanzarse acuerdos puntuales, entre las diferentes formaciones políticas, para desestabilizar la República desbancando al presidente. Habrá que esperar como digo.
Lo que sí es seguro es que un año más espantaron los malos rollos danzando como posesos alrededor de la hoguera, para la noche de San Juan. Total, si adelantan las elecciones por qué no van a celebrar el solsticio de verano cuando les salga de los cataplines.


Una cosa más antes de despedirme. Aunque de esto hace ya dos años, el Maestro no es consciente del compromiso adquirido con los ciudadanos bracaneros en la campaña electoral del 2015, cuando anunció sus candidatura por el Frente Popular de Brácana: se niega en rotundo a contemplar la posibilidad de contar con una stripper cada semana, como llevaban en el programa otras formaciones. Además, entonces expuso su compromiso de recuperar tradiciones como la Hora de Saramago o la solemne escucha del himno cada semana. Veremos si lo dejan y, sobre todo, si no lo botan, no confundir con votan, antes....

Hasta los cojones de elecciones

Pues sí, otra vez están de elecciones en la vecina monarquía parlamentaria de España, sólo que esta vez con el agravante de que la campaña electoral coincide con el periodo de reflexión del pueblo bracanero. Aunque los comicios presidenciales de la República estaban previstos para el 23 de junio, siempre cerca del día de San Juan, finalmente se celebrarán el día 16. Este dato se deja notar en el ambiente porque ya sabéis que todos los ciudadanos de Brácana optan al cargo de presidente, mediante el sistema de listas abiertas. Vamos, que todos son candidatos, con la posibilidad incluso de votarse a sí mismos. El caso es que el pasado jueves, a una semana de una nueva cita con las urnas bracaneras, se dio el pistoletazo de salida a la campaña electoral en España, que ya es casualidad, seis meses después de que los españoles eligieran a sus representantes en el Congreso y el Senado. Si es que, como dicen mis colegas, son unos mamarrachos, que no sirven ni para hacer la o con un canuto, Vale que son grupos con ideologías antagónicas, que se han dicho perros judios en todo este tiempo. Pero ya les vale, como dicen en Brácana: negociar durante meses para no llegar a ningún acuerdo y, de paso, llevárselo calentito, es de tener la cara como el cemento armado. Afortunadamente, mis compinches se lo montan mejor y, vino mediante, tardan en ponerse de acuerdo lo justo. Aún recuerdo como en las últimas elecciones el Ligre se impuso a el Maestro a pares y nones, sin necesidad de convocar nuevos comicios. El que no se arregla con el contrario, es porque no quiere.


Dicho esto, no me voy a detener mucho en la crónica de la pasada semana, en la que hubo nuevos embajadores, que ya llevaban tiempo sonando en los mentideros bracaneros. Los hermanos Roldán -Antonio y Juan Carlos- orihundos del mítico Molino del Toro, pasasron por la sede acompañados de el Miguel Pérez, y de el Manolo Cabeza, que ya vivió meses atrás, en primera persona, las virtudes y defectos de los jueves bracaneros. A ellos tengo que sumar una vez más la presencia guadianera de el Félix. Digo esto porque el tio aparecía y desaparecía el jueves como por arte de magia, acompañado por el Paticorto de las Ondas. El Comando Ja, como ellos se autodeminan, hacían guardia en la noche del jueves para la EMTIVI, cubriendo la pegada de carteles del inicio de la campaña electoral. Por ello, se pusieron en cuarta a primera hora, más que todo para aguantar el tirón posterior, y tras cubrir el citado evento, volvieron en la sede para rematar en tablas junto al ministro de alimentación. A decir verdad, esto ya ni es noticia. De todas formas, el resto de invitados no desaprovechason ni un minuto de su estancia en Brácana, para departir experiencias y recuerdos, y emular los ritos semanales de ponerse tiernos a comer y beber buen vino fino.


Precisamente, de jatería estuvo la cosa sobrada. Después de las habituales tapitas en barra, le metieron mano a un chorizo al Montilla -no confundir con meterle mano a un chorizo de Montilla-. Tras este tentempié, que diría el ministro de alimentación, los embajadores innovaron con un gazpacho blanco con queso que, como en los toros, provocó división de opiniones. El plato fuerte de la noche tuvo un concienzudo proceso de elaboración. Dersde que el aceite, el ajo y la sal, comenzaron a emulsionar en el mortero, guiados por las sabias manos de el Pepeluí, hasta que aquello se convirtió en un picaillo campero, pasó un tiempo. Y claro, como todo lo bueno se hace esperar, los sopones en la salsa terminaron con un manjar culinario tan simple como espectacular.
No voy a extenderme más por hoy, porque quiero descansar de cara a la próxima semana en la que habrá emociones fuertes. Voy sacando entrada VIP para el espectáculo que esperar en la Hacienda el Rebelde, donde se celebrarán las elecciones presidencias y se volverá a bailar alrededor de la hoguera para alejar los malos rollos. Ya os contaré el resultado que arrojan las urnas y si hubiera o hubiese pucherazo, sorpasso, o como cojones se llame ahora al recuento electoral.