12 de febrero de 2016

12 de febrero de 2016 - Sin comentarios

Una noche de jueves en cinco actos

Pues no. No me había equivocado ni un ápice cuando la semana pasada os adelantaba que la tertulia del jueves se presentaba interesante por las previsión de embajadores. Contar con gente de vinos y magia, produce una simbiosis diferente porque el vino es magia y la magia sin vino, al menos en Brácana, no tiene ni chicha ni limoná.
La última quedada ha sido de las buenas. Comida, vino, charla e ilusión, se dieron la mano en un espectáculo que he llamado Una noche de jueves en cinco actos.

Acto primero - Los protagonistas

Llegaron prontito a la sede. Armados con botellas de vino y barajas de naipes, dispuestos a liar la trace. Todos ellos son veteranos de guerra en la República. El Fernando Giménez como máximo representante del Estado vecino de Alvear; el Miguel Cruz como voz autorizada en el mundo del vino: el Manuel Jiménez como portavoz de las lejanas tierras vinícolas de la Sierra de Montilla; el Tanque como Ministro de Ilusión de la localidad aneja de Montilla.
Han sido los primeros embajadores, aunque ya veterenos del mes de febrero. Mes de carnaval, mes de cuaresma y desde ahora, fechas instaurada en la joven República de Brácana como el mes de la fusión entre el vino y la magia.

Acto segundo - El alterne

Con tamaños personaje, era cuestión de poco tiempo que el personal pasara de cero a cien. Apenas si destaparon las primera botellas, los corrillos y las charlas más diversas, ocuparon la totalidad de la sede. Decía Homero, según me cuenta el bueno de Labordeta, que el vino es un mago que suelta la lengua y libera buenas historias. De todo ello hubo cumplida cuenta el jueves porque las historias, casi todas en torno al vino, fueron buenas y, además, el líquido elemento desató la magia más agradecida. Esto es, aquella que se hace por el mero hecho de disfrutar y agradar al personal... sin mayores pretensiones.

Acto tercero - El vino

Capítulo aparte merece esta semana el vino servido, a la vez que catado e ingerido, el pasado jueves. El Fernando Giménez se plantó en Brácana con cuatro botellas de Fino Viejísimo Capataz, solera de la casa de Alvear. En semanas anteriores ya había oido campanas sobre este nuevo vino que la bodega montillana lleva embotellando y lanzando al mercado desde finales del pasado año. La primera sensación del personal fue la expectación ante la profundidad del texto escrito en la etiqueta (fino viejísimo). La segunda fue la sorpresa por la complejidad del vino en cuestión. La tercera y última, la certeza de que ninguna de las cuatro botellas acabaría la noche dando cobijo a tan preciado líquido. Tanto agradó y tales fueron los halagos que, por aclamación popular, tanto el Fernando Giménez como el Miguel Cruz, acabaron aportando sendas disertaciones sobre el Fino Capataz en cuestión. Pude escuchar palabras del estilo complejidad, carácter, joya... pero lo que más me llamó la atención, fue cuando el Fernando comentó que este vino no han hecho ellos en Alvear sino sus abuelos. Hablamos de años de solera, prácticamente sin refrescar con nuevos mostos. Años y años de lento proceso y esmero, para acabar deleitando al paladar más exquisito. A esto hay que unir que el ministro de alimentación estuvo más fino que de costumbre preparando para la ocasión uno de los platos estrella de Lavergy como Soupe et coupe, un preparado de frutos del mar para hacer cuerpo, a la altura del vino que acompañó el plato estrella de la noche.

Acto cuarto - La magia

Andaban ya apurando la sopa, cuando vi trajinar al ministro de alimentación, con unos dulcecitos de Manolito Aguilar, aportados por los embajadores. Hubo incluso quien alternó el Fino Capataz Viejísimo con los postres -quién dijo que el vino fino no pega con todo- aunque también los hubo que esperaron apurando la copa antes de endulzarse le paladar. En estas andaban, cuando el Jose tiró de barajas para engatusar el personal ¡Vaya caritas! Cada truco de magia era correspondido con aplausos, y algún que otro insulto, que también los hubo. Los treboles, las picas, los corazones y los rombos desparecían y aparecían en el ambiente para aparecer unas veces en el fondo del mazo, otras la principios y, en algunas ocasiones, en la mismísima boca del mago Tanque. Harry Houdini pasará a la historia como uno de los mejores magos pero, en Brácana, el puto amo es el Tanque.

Acto quinto - El desenlace

Desgraciadamente todas las noches, incluso las impregnadas de magia y vino, tienen un final. No obstante, todos los magos se guardan un as en la manga y en esta ocasión, fue el Abertxale el que se guardó para el final una grata sorpresa. El jueves cumplía años, cuántos no lo sé ni me interesa. Por ello, aunque el personal ya iba hasta arriba,  remató la afena con un chocolate y unos hojaldres. Como dijo el ministro de alimentación en la tande de brindis:
- No nos mató el hambre y no va a matar la comida.
La madre que los parió ¡Qué saque! Algunos repirieron. Otros tripitieron y, por supuesto, casi todos pidieron al Ahijao unos digestivos para falagar, antes de marcharse al catre. Como siempre digo, otra noche que se acostaron sin comer y sin beber.
Benditas noches de jueves, esta vez con magia y vino con mayúsculas aunque, ¿hay alguna semana que no sea así?

11 de febrero de 2016

11 de febrero de 2016 - Sin comentarios

Tertulia de transición

Pues, en efecto, la reunión del pasado jueves tienen poco que contar. Más que todo porque mis colegas emplearon la primera queda del año en repasar cuentas, planificar actividades y, ya de paso, retratarse con el pago de los calendarios, que aún andaba pendiente. Entre unas cosas y otras transcurrió la noche del jueves aunque con un invitado de excepción que nadie se esperaba. El caso es que el Félix el de la tele volvió a dejarse caer por Brácana, haciendo uso por segunda vez, del whatssapp de la desesperación. Ya sabréis que en poco más de un mes estaremos metidos en Semana Santa, así que la empresa dle susodicho, a la par que de el Paticorto, anda metida en los preparativos de los programas especiales en torno a esta festividad religiosa. Los más avispado ya habréis advertido que el el Félix andaba tan quemado entre inciensos, reportajes y tertulias cofrades, que tiró de amistad para colarse en la sede y pasar página, al menos durante una horillas.


Evidentemente es un personaje bien recibido porque se integra a la perfección, a la vez que jala y trasiega vino al tirmo de los demás. Por cierto, que de viandas anduvo la cosa sobrada la pasada semana, volviendo a probar uno de los platos que más controversia han creado en la joven República desde su creación. Los más asiduos de esta bitácora ua habréis leido en alguna ocasión, la dura pugna que mantiene el ministro de alimentación con todo aquel que osa discutir la calidad de sus alcalchofas al Montilla. Pues bien, la pasada semana volvimos a los orígenes, porque tuvo que tragarse el orgullo con una perola de tal manjar, cocinado a la perfección por el Volti. Las alcachofas, que tenían una pinta espectacular, estuvieron precedidas por algo de colesterol, chorizo al infierno para más señas, con el objetivo de equilibrar el verde con el condumio que se pega al riñón. A todo ello le metieron mano con vigor, regando la plaza con fino Pata Hierro y los remanentes de la Fundi en sus tres versiones.


Como os digo, fue una tertulia de transición a la espera del porvenir. Digo esto porque el calendario se presenta cargado de eventos. Sin ir más lejos, el fin de semana tienen peregrinación a Ca el Caín, en el Molino del Toro. Dicen que habrá visita cultural, pero estos a mi no me dan gorrión por faisán. Ya he odio por ahí algo de fabes y bodega de tinajas, así que una vez más el objetivo está claro.
Por hoy os dejo. Espero tener algo más que contar la semana que viene, con visita institucional incluida. Si no se tuerce la semana serán el Fernando Alvear y el Miguel Cruz los que visiten la sede, seguramente con algún invitado más. La charla y el trasiego vinatero están asegurados.

29 de enero de 2016

29 de enero de 2016 - Sin comentarios

El drama del Negos

Hoy me pongo las pilas y escribo rapidito porque no quiero empezar el mes de febrero sin la tarea hecha. Ya os dije la pasada semana que el mes de enero se cerraría con una tertulia preparatoria para la peregrinación a la Bodega La Fundi, que tendrá lugar en el mes de abril. Efectivamente, cuando se trata de asuntos de fiesta, mis compinches se toman la organización a pecho y, en eso del protocolo, andan sobraos. Digo esto porque el jueves pasaron por la sede el Juan Castillero y el Pichichi, para echar un ratico y, de paso, cerrar la fecha en la que tomarán Montalbán al asalto. Lo que no sabían es que el día ya está fijado desde hace semanas, porque el calendario perpetuo de Brácana tiene señalado en rojo el 28 de abril, jornada en la que volverán a La Fundi.


Según pude escuchar, ha sufrido una remodelación importante, que ha durado nada más y nada menos que cuatro meses. Lo curioso del tema es no ha sido el Negos, albañil de profesión, el que se ha encargado del asunto. Este dato me sirve para introducir el hilo conductor de la tertulia pasada, o al menos de buena parte de ella. El caso es que junto a el Pichichi y el Juan, estaba prevista la llegada de el Juan Soler, alias Negos, pero éste hizo mutis por el foro. Su no presencia sorprendió al personal y, sobre todo el propio Juan Castillero, que no disimuló su mosqueo, añadiendo que, como en el fútbol, se le debería imponer una sanción mínima de dos años sin pisar Tierra Santa por tamaño desplante. Hubo quien resumió la parrafada argumentaria de el Juan como el drama del Negos, a pesar de calificar el castigo como excesivo. Lo que sí han determinado, es que en próximas fechas, Brácana remitirá un escrito oficial, mostrando su decepción por rehusar la invitación cursada. La verdad es que, después de escuchar las razones del cabreo de el Juan, no es para menos. El tío estaba currando en Extremadura, se vino para Brácana como alma que lleva el diablo, y al día siguiente se fue de nuevo para la tierra de los conquistadores para seguir el tajo por donde lo había dejado.
Como en Brácana se olvida casi tan rápido como se perdona, tras la charla motivada por la ausencia del Negos, tardaron poco en meterle mano al vino traído desde La Fundi, por cierto, abundante y exquisito según sentenciaron por allí. Esta vez no fueron capaces de llegar hasta el fondo de los tres bag in box aportados, el Juan los puso a bebe ratón. Junior, Adolfo y El Monte, son los nombres de cada uno de los finos catados, por orden de solera, y cada uno con sus características, puso al personal como motos. Parte de culpa la tiene otro de los invitados de las noche. El Mejías Chico -que os voy a contar de este personaje que ya no sepáis- fue otro de los focos de atención de la noche. Sus andanzas fueron motivo de chanza, risas y caras de sorpresa por igual. Sobre todo cuando se erigió como inventor del servicio de comidas para coches o cuando repasó su relación laboral con los compañeros -tres de ellos bracaneros- en Alvear.


No contentos con la terna de personajes que llegaron el jueves, sobre la marcha le dieron un toque al Rafa Rubio... Sí, el América. Os podéis imaginar si le dieron estopa nada más llegar. Pero claro, como el tío está más suelto que la cabra de un gitano, tardó poco en coger temperatura . De hecho, afirmó sin ningún tipo de titubeos, que la labor del ministro de alimentación está un poco por debajo de sus virtudes como cocinero, pero en el top 5 de los maestros de fogones. Esto lo comentó cuando ya estaba sobre la mesa una sartenada de langostinos con huevos de codorniz, con la que cerraron el aparto de jatería el jueves. Con anterioridad, ya había dado cuenta de parte de los chorizos y morcillas con los que llegaron el Juan y el Pichichi que, además, aportaron una caja de fruta digna de cualquier fiestón en la antigua Roma.


Lo que perdonaron esta vez fueron los digestivos. Me quedé pasmado cuando el Paticorto, el ministro de alimentación, el Maestro y el Silencioso apagaron las luces sin los clon-clon reglamentarios. Será que la ausencia de el Ahijao, baja la pasada semana por enfermedad, se dejó notar o, simplemente, quelos años van pasando factura. De todas estas manera sobre este último asunto tengo mis dudas porque, todavía están calentando el nuevo año, y ya han preparado sin anestesia dos salidas fuera de calendario, al Molino del Toro y al Convento de Santa Clara ¡Y yo que lo contaré!

28 de enero de 2016

28 de enero de 2016 - Sin comentarios

El Héroe Amontillado visita Brácana

La del pasado jueves fue una tertulia multitudinaria que, una vez más, hizo tambalear el correcto funcionamiento de la República. Si no recuerdo mal, la última vez que hubo casi paridad de embajadores y ciudadanos bracaneros, hubo conato de Golpe de Estado, aunque no en los mismos términos que el que se vivió en noviembre del años 2014, cuando los golpistas impusieron la Ley Marcial durante algo más de una semana. Tengo que reconocer que el carácter de los embajadores de la pasada semana no invitaba a que se pudiera producir una revuelta. Además, los nueve bracaneros cuentan desde ahora con un claro defensor de las libertades vinateras en la República como el Héroe Amontillano.


Más adelante hablaré de este personaje, porque antes quiero centrarme en la nutrida representación de embajadores que visitaron Brácana el jueves. Llegaron en dos bandos diferentes aunque, en total, sumaron la nada despreciable cifra de ocho. Como digo, la mayoría local estuvo en el alero por momentos porque el Paticorto, fiel a su costumbre, llegó tarde, dejando en tablas la quedada. En su descargo hay que decir que un año más estuvo presente en el stand montado por Brácana en Fitur, donde trató de captar viajeros, futuros embajadores para los meses venideros, bajo el eslogan Bracanízate.


Pero bueno, a lo que vamos. de los ocho embajadores que visitaron la República el jueves, cinco fueron noveles, mientras que otros tres ya conocían el paño de la tela que se corta en la sede semana a semana. Estos últimos son el Juan Antonio, el Pavito y el Baena, que anduvieron por Brácana meses atrás. Llegaron acompañados de otros tres, que por primera vez pusieron pie en Tierra Santa: el Pepe Merino, el Rafael y el Jesús Roldán. Los seis de una u otra manera, son parientes de mi amo, por el lado de su consorte, de ahí que el chaval estuviera toda la noche más comedido de lo habitual. El otro ramo de embajadores fueron el Pepe Pérez Merino, personaje de la vecina localidad de Montilla por sus publicaciones y también por su antiguo trabajo como celador del ambulatorio (que no Centro de salud), y el Pepe Cano, yerno del primero, malagueño de nacimiento, sevillano de adopción, montillano de vocación y padre del Héroe Amontillado.


Justo en este momento tengo que detenerme para analizar este personaje de cómic, que ya forma parte indisoluble de la Rapública. Hace semanas que vengo oyendo ese nombre, así que me ha dado por echar un vistazo por internet para ver quién es. Podéis conocer algo más sobre él en la dirección www.elheroeamontillado.com, donde queda definido como un héroe atrevido de carácter y fiel defensor del vino, de su tradición, su cultura y del consumo responsable y moderado. Vamos, más o menos el leit motiv de Brácana, si no fuera porque algunos días olvidan los dos últimos apartados. El caso es que el Pepe Cano lleva meses dibujando e ideando historietas de este héroe, que está acompañado por otros personajes curiosos como el Poeta Oloroso, Pili Cream, Palo Cortao o Manolo Tinaja. Era cuestión de tiempo que todos ellos confluyeran en Brácana, cuyos miembros siguen a pies juntillas los mandamientos del vino, así que el Pepe Cano obsequió al personal con una caricatura del protegonista de las historias, que desde el pasado jueves velará semana a semana para que el vino sea honrado en este lugar como se merece.
Respecto al dibujo del Héroe Amontillado, me despisté un ratillo y cuando volví el pico me encontré al personal agachándose y levantándose mientras lo miraban. Por un momento pensé que era cuestión de tiempo que el personal comenzara a hacer cosas raras. Pero no, en Brácana casi todo tiene una explicación, y esta en concreto la tiene. El caso es que el personaje ha sido dibujado por el Pepe Cano en una teja y claro, debido a la curvatura, según si lo miras desde arriba o desde abajo, el sombre se baja o se eleva. Como dijo el propio autor, es cuestión de explicarle al personal que lo vea en el futuro, "sólo es cuestión de saber o saber mirar". Con todas y otras historias que mi pequeña cabeza de parajo no llega a recordar, lleggué a la conclusión de que tal es el grado de afinidad entre Amontillado y bracaneros,  que el Héroe  también juró fidelidad a la República, jurando junto a su creador en el atril.


Puedo contar muchísimas más cosas de lo que pasó el jueves, porque los temas de conversación dieron mucho de sí. Se habló de política, de deportes, de anécodtas pasadas, de cuestiones personales de las que mejor no hablar... y todo ello regado pertinentemente con vino en abundacia y con viandas para aplacar al personal. Se jalaron unas tapitas a base de queso de cabra y carne de membrillo, tortilla de patatas, jamón, queso y morcilla de Ronda. No contentos con todo eso, el ministro de alimentación preparó una perola de garbanzos que a más de uno espantó en un primer momento, aunque acabara doblando la cerviz para apurar los cuencos.
El otro aspecto en el que me quiero detener un rato es en el Pepe Merino (no confundir con el Pepe Pérez Merino). Este es montillano de nacimiento pero malagueño de adopción y llevaba tiempo queriendo visitar la República ya que, según él mismo reconoció, es lector asiduo de mis crónicas (sin lugar a dudas eso dice mucho de su gusto culturales). Para la ocasión, tuvo a bien leer una traducción libre del poema El barril de amontillado de Edgar Allan Poe, con una música de fondo que me erizó las plumas de la nuca.


Como podéis ver, los embajadores dan tanto como mis colegas ofrecen cada jueves, cada uno en sus posibilidades y gustos. Quizás por ello hemos alcanzado ya el sexto año de la era bracanera, séptimo si contamos las tertulias del callejón.... y que no falte.
La próxima semana más, además con embajadores reincidentes, según pude escuchar, como el Juan Castillero, el Pichichi y el Negos, que vienen para planificar la próxima peregrinación a la Bodega La Fundi. Tendré que acudir con tiempo para que no me pille el halcón y ya os contaré.

20 de enero de 2016

20 de enero de 2016 - Sin comentarios

Embajadores 7.0

Así, con este título tan cibernético, resumo la primera Tertulia del año en la que ha habido presencia de nuevos embajadores. Ya os contaba hace algunos días, que la primera quedada del año sirvió para ir haciendo boca, tras las intensas fiestas navideñas. Ahora, con el recuerdo de esos saraos como algo muy lejano, mis colegas bracaneros inician una nueva etapa, con varios objetivos. El primero no es otro que seguir rindiendo culto a la charla tabernaria con el vino como hilo conductor. El segundo, y no precisamente por orden de importancia, es seguir perfilando semana a semana la carta dle restaurante Lavergy ya que, a fin de cuentas, Brácana es su principal banco de pruebas. El tercero es seguir conociendo gente que llega a la sede jueves tras jueves, ansiosos por ampliar la nómina de embajadores de la República. Y el cuarto y último es que hacer que los tres puntos anteriores sirvan para echar un rato de risa, que haga olvidar los quehaceres diarios.


A modo de ejemplo de todo esto, el jueves pasado estuvieron en la sede los primeros invitados del año, dos noveles como el Fran Redondo y el José López 'Seco' y uno ya veterano como el José Alfonso Bellido. Todos ellos llegaron de la mano de el Abertxale, que tuvo a bien gestionar a su debido tiempo la convidá. No llegaron con las manos vacías, ya que aportaron un salchichoncito de ca el Maraño que, combinado con el nuevo jamón que preside Brácana, hizo las veces de tapita en barra para el personal. En cuanto al vino habría que hacer una puntualización. Según pude escuchar, todas las alabanzas recibidas por el Fino Pata Hierro semanas atrás, han caído en saco roto porque se ha subido. Al menos es lo que repetía una y otra vez el Silencioso, asegurando que su única salvación es refrescarlo antes de que la cosa vaya a mayores. Aún así, le bajaron algunos centímetros a l bota, mientras que algunos le tiraban al vino de tinaja del Lagar la Primilla, como alternativa vinícola.
Pude percibir a lo largo de la noche, que hubo feeling entre bracaneros y embajadores. Los temas de conversación también se prestaron a ello ya que fueron desde las rutas de senderismo que frecuentan el José Alfonso y el Seco, hasta los motivos de la fundación de la República. Personalmente, aunque conozco de primera mano las razones que llevaron a que cada jueves el personal se reúna en torno al vino, pienso que mi amo dio en el clavo con la nueva definición aportada para la historia bracanera:
- Aquello fue como lo de Paquirri, pero yo escapé bien.


También se habló mucho de uno de los aspectos históricos del vecino país con más literatura. El mundo de los bandoleros, y sus razones para echarse al monte, siempre es fascinante. Pero claro, si te lo cuenta un personaje como el Seco, que ha seguido los pasos de el Tempranillo, Pacheco o Pepino Chico por esos caminos de las serranías andaluzas, pues todavía mola más.
Evidentemente también se habló de música, conversación en la que participaron activamente tanto el Fran como el José Alfonso. La conclusión principal, según pude escuchar, es que en Montilla sacas al personal de los 80, las versiones y el Pablo Alborán y apaga que nos vamos.


Más o menos fueron los temas de conversación del jueves que, por cierto, terminó prontito porque el personal tenía que trabajar temprano al día siguiente. Como siempre ocurre, dos personajes, y no quiero citar nombres, se encargaron se supervisar el cierre de la sede, cacharro en mano. Un gallifante para el que acierte los nombres.
La semana que viene vuelvo, además con novedades. La Tertulia se pasa al viernes para que puedan venir embajadores desde Sevilla y Málaga que, según pude oir, tienen buen saque. Estaré atento a lo que ocurra.


Uy, que se me olvidaba. Papa Nöel dejó en Francia un regalito para los bracaneros, encargado por el embajador Pierre Negre: una camiseta del Paris Lavallois de la Ligue Nationale de Basket de Francia. Ya luce en las paredes de la sede, con el agradecimiento bracanero, por haberse acordado de aquella noche de verano. MERCI BEAUCOUP - UN ABRAZO BRACANERO.

Siete años siete

Como quien no quiere la cosa, después de fiestas, jolgorios, algarabias variadas y sobre todo comida, mucha comida, ya hemos empezado el año 2016, sexto de la era bracanera, y séptimo si incluimos la génesis de las tertulias del callejón. Todo esto lo digo porque el pasado jueves mis compinches se reunieron con motivo del nuevo año, en una tertulia tranquilita en la que, esta vez sí, no tengo mucho que contar. Se ve que la Navidad ha pasado factura, como demuestra el hilillo de voz con el que trató de dirigirse al personal el ministro de alimentación.


Aunque la actividad bracanera ha sido mínima durante las dos últimas semanas, pensaba que el personal cogería con ganas la vuelta la sede. Lo hicieron, pero con el freno de mano echado, visiblemente doloridos por las comilonas y bebilonas de la Navidad. Aún así, el reencuentro ha servido para sentar las bases, planificar salidas futuras (Cuesta Blanca, Convento de Santa Clara...) que están sobre la mesa y a la que habrá que ir dando forma. Sinceramente, cuando el personal comienza en calma, quiere decir que en seguida llegará la tempestad. Ya se que era al revés pero, como dijo Pitágoras, el orden de los factores no altera el producto. Y ya se sabe que el producto no es otro que la parranda vinatera y gastronómica, acompañados de amigos.
Por cierto, que el jueves que vienen llegan los primeros embajadores del año, de la mano de el Abertxale. Serán bien recibidos como siempre e inaugurarán el séptimo año bracanero: BRÁCANA 7.0

19 de enero de 2016

19 de enero de 2016 - Sin comentarios

Se acabó el 2015

Hoy voy a resumir las tres últimas quedadas bracanera en una. La razón principal no es otra que ahorrar esfuerzos, que uno ya no está para hacer esfuerzos de manera extraordinaria. Aunque, a decir verdad, lo más significativo de la agenda bracanera en las últimas semanas tuvo lugar con la celebración de la Nochevieja el pasado día 17. Sí, como lo estáis leyendo. Los tios, ni cortos ni perezosos, se han adelantado dos semanas al fin de año del común de los mortales. Cuando digo que esto es una puta anarquía, igual me quedo corto.
El jueves anterior quedaron solos en la sede, preparando precisamente el sarao previsto para la teórica última quedada del año. Digo teórica porque, en realidad, a la semana siguiente, todavía en el año 2015, volvieron a quedar en martes para matar el gusanillo. El motivo de adelantar tanto las fechas es que este año tanto el día 24 como el 31 han caído en jueves, jornada festiva en Brácana. Y claro, a ver quién de los nueve es capaz de decirle a sus familias y respectivas que igual llegan tarde a la cena. Pero bueno, a lo que vamos. Poco hay que decir de la reunión previa a la celebración de la Nochevieja, salvo que una semana más se pusieron como a nadie le importa de vino.


Centrándonos ya en el día de marras, mi sorpresa fue mayúscula cuando entré en la sede poco antes de las 21:00, por una rendija que existe entre el tubo de extracción de humos y el techo. Todavía no había aparecido nadie pero pude comprobar que este año se lo han currado con una decoración propia de la Navidad: cadenetas, guirnaldas y círculos con los colores de la República, luces... Aquello hacía presagiar una nueva noche para enmarcar como definitivamente fue. Poco antes de las nueve llegó a Brácana la primera andanada de mis compinches. Esta vez, Paticorto incluido, tengo que reconocer que la puntualidad fue exquisita. Mientras compartían opiniones sobre la decoración navideña, y tras apaciguar los ánimos con unas cervecitas, el vino comenzó a rular por el entorno, mientras el ministro de alimentación afilaba cuchillos. Entre tapitas en barra, gambas y otros menesteres, dieron las once de la noche y comenzó la emisión especial preparada por Onda Brácana Antena Pirenáica para la Nochevieja.


 Entre Gloria Gaymor, Village People y demás grupos que pude escuchar, el ambiente se fue calentando de manera progresiva, sobre todo cuando el ministro de alimentación anunció que la comida estaba preparada, saliendo de la cocina portando un hermoso perol de arroz con bogavante. Digo esto para que os hagáis una idea del homenaje gastronómico que se pegaron porque, si atendemos a la nomenclatura que allí se dio al plato estrella de la noche, no daríais pie con bola. Me explico. Cuando salió la perola hubo alguien que dijo, y no voy a citar nombres aunque imagino que sabréis quién fue:
- Coño, arroz con nigradante.
Al menos algo así fue lo que yo entendí. El personal puso cara de asombro ante tal denominación aunque mejor aún fue la explicación.
- Pues eso, el agravante, el bicho ese que hay encima del arroz.
El descojone del personal fue en aumento, ya con sorna incluida, añadiendo palabros cada vez más surrealistas como:
- Eso, eso con desengrasante.


El caso es que del nigradante, agravante o desengrasante, no dejaron nada más que la cáscara, porque el Pepeluí ya había vaciado el bicho. Si lo deja entero, no queda ni el caparazón. Ya con la panza bien repleta llegó el anuncio de que en breve comenzarían las doce campanadas desde la Plaza Mayor del Limbo. Por ello, en Brácana se prepararon las doce pasas de la potra, que llevaban reposando en brandy algo así como un mes y medio, según pude escuchar. Cuando bajó el carrillón hubo moines de todos los colores pero, los mu cabrones, apuraron las pasas, e incluso tuvieron tiempo después para beberse el brandy sobrante.
Con la entrada del nuevo año bracanero, que cada doce meses cae en día diferentes para despistar al personal, se desató la euforia. El Ahijao trincó una botella de sidra poniendo al personal de esta bebida hasta los mismísimos compañones. Mientras, en la barra se preparaba champagne del güeno para brindar por el nuevo año. Comenzó la fiesta, el baile y el despiporre general del que, una vez más, debo omitir detalles para no herir sensibilidades. Lo que sí diré es que la cosa se alargó más de lo previsto, incluso con coreografía de baile entre los que siempre cierran Brácana, ya con escoba en mano.


Por cierto, se me olvidaba. A mitad de fiesta pasó por la sede el Mejías Chico que, creo que por primera vez en su vida sintió miedo de verdad. Se llevó la ovación de la noche entre gritos, empujones y algún que otro improperio, que hizo que el susodicho dijera aquello de pies para que os quiero, abandonando Brácana como alma que lleva el diablo.
A la semana siguiente no hubo quedada el jueves, pero sí el martes, porque estos no perdonan una. Fue una cosita tranquila, así que tampoco hay mucho que contar. En definitiva, que se cierra un nuevo año bracanero, el sexto si contamos las tertulias del callejón. Aunque semanas atrás la cosa se puso fea, esta gente se rearma como si fuera un Transformer de esos de las películas, y sigue reinventando semana a semana esta bendita locura ¡ECHA VINO MONTAÑÉS, QUE ESTO PARECE UN YESAL!