10 de diciembre de 2014

10 de diciembre de 2014 - Sin comentarios

Brácana es un lugar mágico



No me cansaré de decir que cada jueves es diferente en Brácana. En alguna ocasión ya he tirado de esta afirmación pero, coño, es que es verdad. Además, lo de la pasada semana fue verdaderamente espectacular. El personal alucinó con la sesión de magia ofrecida por uno de los invitados, Tanque el Tahur, que dejó boquiabierto a más de uno y, en especial, a mi compadre el Silencioso. Todo esto pasó en los postres, como dicen los entendidos, pero antes no quiero dejar pasar un par de apuntes que me tienen escamado desde hace semanas. Os podéis imaginar que estoy hablando de los hechos que motivaron el golpe de estado hace algunas semanas y sobre todo, de quién mueve los hilos. Estoy emperrado en encontrar al elefante blanco de la operación. En la última crónica comentaba que hay tentáculos en todo este tinglado y, desde el pasado jueves, veo la luz al final del túnel.


El caso es que sabía que los invitados para la noche eran el Rafa Raya, hermano del ministro de alimentación, además de dos colegas del Niño y el Ahijao: el ya citado Tanque y el Mochu, que ya tiene más muescas en Brácana que las pistolas de Billy El Niño. El caso es que no esperaba encontrarme por allí al Luis Rubio, hermano de la Reina Madre, y uno de los cabecillas de la primera revuelta que trató de hacerse con el poder en Brácana, a mediados de marzo del año 2012. Durante toda la noche lo vi muy observador, pendiente de cualquier movimiento, como claro sospechoso de la trama asturiana del golpe. No le perdí la pista en ningún momento y pude ver cómo iba torciendo el gesto cuando pudo comprobar que la República vuelve a funcionar según los cánones establecidos, estos es, bajo el rigor del vino y la jatería.


Por cierto, por primera vez desde hace semanas el homenaje gastronómico semanal bajó el nivel, porque el Pepelui tiró de despensa para abastecer a las huestes bracaneras. Así, el menú estuvo compuesto fundamentalmente de empanadas, perritos calientes, de la marca Oldenhäuser para más señas, además de un chorizo de León, aportado por el cabecilla de la trama asturiana. En ello andaban, cuando apareció por la sede el Charlie, otro colega de los niños, que se sumó a la fiesta en pleno festín. Esto me hizo caer en las numerosas bajas de la noche. La Pantera andaba metido en algún curso de formación y no pudo asistir. El Ligre ha puesto pies en polvorosa volviendo a Almería, mientras que el Pijo del pádel presentó sus excusas. vía telefónica, aquejado por fiebres bracaneras.


Estaban ya preparando los digestivos de rigor, cuando el Tanque llamó la atención del personal. Sacó una baraja de póker y comenzó su espectáculo. Cartas que aparecían y desaparecían, naipes que aparecían en sus bolsillos cuando segundos antes estaban en la mano de algún bracanero y algún que otro milagro, al estilo de los peces, multipliando monedas de un euro ante la atónita mirada del personal. El que más lo flipó fue el Silencioso, que se fue para casa dándole vueltas al momento en el que el as de picas pasó de la mesa al montón de cartas que tenía el Tanque en la mano.


Picado en su orgullo, el Luis Rubio también propuso algunos trucos de cartas, imagino que para ganarse la confianza bracanera. Metió un par de trucos que también dejaron pasmado al personal y, en especial, uno con unos palillos de dientes, en los que aparecían y desaparecían unas rayas con un leve movimientos de muñeca.
Como digo, Brácana es un lugar mágico. No sólo se trata de beber y de comer, aunque, después del espectáculo ofrecido por el Tanque, hubo quien dejó caer que si era capaz de multiplicar el vino y la comida, pasaba a ser, en ese mismo instante, el duodécimo bracanero.

¿Cena de Navidad en Noviembre?

Bueno, casi sin tiempo para digerir la última quedada bracanera, tengo que volver a sentarme porque el pasado sábado mi compinches se metieron otra entre pecho y espalda. El título de esta entrada ilustra lo que pasó en el Restaurante El Quijote, en el que bracaneros y bracaneras se dieron un homenaje para celebrar la inminente llegada de la Navidad. No hay mucho que contar porque hicieron más o menos lo de siempre.... comer, beber, charlar y reirse como posesos. Eso sí, no dejaron pasar la oportunidad de echar un ratico con el último premio gastronómico de Brácana, el Alvarito López, que dejó los fogones unos minutos para saber del personal. Al final todos acabaron en la sede de fiesta, así que, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo unas foticos para que os hagáis una idea de cómo fue la noche.









5 de diciembre de 2014

5 de diciembre de 2014 - Sin comentarios

Todo vuelve a la normalidad

Todavía con el miedo en el cuerpo, aunque con el ánimo mucho más recuperado, tengo que decir que Brácana vuelve a ser una República, laica, independiente y anárquica, por la gracia de Dios. La revuelta que tuvo como consecuencia el golpe de Estado sufrido el pasado jueves ya ha sido sofocada, aunque me llegan rumores de que los tentáculos golpistas tienen ramificaciones importantes, más allá de los personajes que asaltaron la sede, hace ahora una semana. pero, como digo, por fin todo ha vuelto a la normalidad, y los ministerios vuelven a estar a pleno rendimiento. Aprovechando esta situación, el pasado jueves aparecieron por la Tertulia nuevos invitados, aportando aire fresco al enrarecido ambiente generado en los días anteriores.


Uno de ellos es ya un boina verde en el noble arte vinatero y ya había pasado por la sede años atrás. No obstante, el Félix el de la tele, vino acompañado de dos prendas de cuidado que, no sólo no desentonaron, sino que por momentos parecieron dos bracaneros más. El Mario y el Javi Mora aparecieron temprano. El primero de ellos lo hizo con unos litracos de María del Valle, fino elaborado en Bodegas Pérez Barquero, en el que desarrolla su labor como pregonero de las virtudes de los caldos que allí se elaboran. Su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró tras la barra a un rival comercial como el Fernando Giménez. Me pareció que el hombre se sintió un poco desorientado al entrar en los aledaños de Alvear con un vino de una marca diferente. Pero  claro, era cuestión de tiempo que todos abrazaran el bag in box, como definitivamente sucedió, incluido el Fernando, que también se pegó unos tientos diciendo que el vino estaba bueno, pero que el de Alvear está mejor. De hecho, para limar asperezas, por la sede vi rulando una cantidad indefinida de Fino Dos Rombos, como no, de Alvear, que generó una discusión amable, aunque no por ello menos apasionada, sobre las virtudes de uno y otro caldo. El Javi Mora entró más comedido, con una empanada de la firma Moramar, aunque poco tardó en desatarse, acompañando al personal en una nueva noche de vino, charla y buen rollo. Precisamente ese fue el canalizador de la noche. Semana a semana podéis leer que si algo le gusta a mis colegas es la charla en torno a la barra de una taberna. Si a esto unimos que el trío de ases que llegó el jueves obtuvieron Cum Laude en la Universidad de Tabernas (no confundir con la localidad de Almería), sólo faltaba echarle carne a las ascuas. Bueno, en realidad, esta vez la cosa fue de pescado. El Félix llegó con una perola de atún encebollado pa quitar el sentío. Según contó se pegó buena parte de la noche anterior preparándolo en su casa. No obstante, después de horas pegado a los fogones, los mu cabrones apenas si tardaron diez minutos en jalárselo, mojando sopones en la salsa como auténticos posesos.



Tras la comilona, no cabe denominarla de otra manera, llegó el postre y los digestivos, momentos que no se perdonan en Brácana. Pasada la hora más temprana del día, el personal puso rumbo a sus respectivos hogares. Se puso fin a una nueva Tertulia, incorporando a dos nuevos amigos, que salieron por la puerta rumiando que volverían.

3 de diciembre de 2014

3 de diciembre de 2014 - Sin comentarios

Segundo golpe de Estado... esta vez con acierto

Hijos de la Gran Urraca, todavía me estoy recuperando del susto ¡Seréis mamones! Me he tirado una semana en la UCI del Hospital recuperándome del paro cardíaco que sufrí el pasado jueves.
¡Joder, vaya susto que me lleve! Mucho Ministerio de Defensa y muchas gaitas pero luego, a la primera de cambio, se os cuelan tres papanatas con una pistola y se os sale el mojón por el pernil del pantalón. Bueno, la verdad es que dicho así acojona bastante, al verdad. Pero, por el Cóndor Bendito de los Andes, si es que aquello fue un coladero.
Los asiduos de esta bitácora habréis apreciado que desde hace días el blog ha estado literalmente clausurado y Brácana en estado de excepción tras la imposición de la Ley Marcial. El motivo no ha sido otro que el Golpe de Estado que sufrió la República el pasado 20 de noviembre. Sí, como lo estáis oyendo. Por segunda vez, los golpistas intentaban hacerse con el control de la sede, sólo que esta vez sí lo consiguieron.
Yo llegué a la reunión a eso de las 21:00 horas. Todo parecía más o menos normal, con la única excepción de que esta vez hubo pleno casi desde el principio, además de el Carlitos Gracia, que se apunta a un bombardeo, sin llevar casco. Esto me escamó un poco, aunque con los antecedentes que aseguraban fiesta de la gorda para la noche, tampoco me extrañó. Se preveía la llegada de una horda de embajadores compuestos por personas noveles, como el Manolo Feria, el Luis Cantero o el Enrique Sánchez, además de veteranos de guerra como el Rafa Villar, el Cabello, el Paco Jiménez o el Ramón Jurado.


Con estas previsiones era de esperar que se liara la traca y, vaya si se formó. A eso de las 21:30, Onda Brácana Antena Pirenaica recordaba el fallecimiento de Franco, con una emisión especial en la que sonaba de fondo la voz de Gutiérrez Mellado y la canción Adivina, adivinanza, de Joaquín Sabina. Entre cerveza, vinos y aceitunitas andaba la cosa, cuando se oyó un fuerte estruendo en los montes Bracaneros. Parecía una explosión, de manera que varios bracaneros se acercaron a la puerta para comprobar qué pasaba. Nada más descolgar el pestillo, entró un Guardia Civil, pistola en mano, pegando tiros y acompañado de un requeté, instando al personal a tirarse al suelo bajo pena de muerte. La impresión fue brutal. El Abertxale tardó lo justo en besar el cemento, mientras que mi amo se arrodillaba junto al atril, rajando papeles e implorando que todo fuese una broma. El resto del personal andaba boquiabierto, con una expresión entre el miedo y la incredulidad. Tras unos minutos de descontrol, el requeté en cuestión se dirigió al atril, entonando el siguiente discurso:


    El lamentable estado en el que se encuentra sumido este gran pueblo bracanero, causado por el desgobierno ejercido durante tantos años, donde dirigentes convertidos en malandrines y borrachines, sin fe en Dios, entregados a la lujuria, el vicio, las fiestas y sobre todo a la canilla del vino, donde ignorando los estamentos y valores civiles que todo gran país honra y enalterce, como son el ejército, la Iglesia, los Poderes económicos y financieros, etc, etc. Habéis encendido y motivado a los aquí presentes a ejecutar este valiente asalto al gobierno, con el único fin de establecer un orden social, militar y católico. Para tan gran desafío, contamos con el beneplácito de organismo internacionales, así como de la bendición de la Santa Sede. Y lo más importante, contamos con el respaldo de una población, cansada de ver como los consejos de ministros de cada jueves, sus representantes sólo los emplean en comer y beber y beber, hasta salir a altas horas de la madrugada con enormes borracheras. En breve llegará la persona que se haga cargo del gobierno, quien marcará los patrones que guiarán a esta Gran y Libre, por el camino que le permita retomar el rumbo perdido, y de la que sólo puedo decir FRANCO HA VUELTO.




Después de esta parrafada, se me quedaron las patitas colgando. Coño, que auqello era un golpe de Estado en toda regla, aderezado con tiros al techo que, por suerte, no causaron ningún desperfecto en la Sede. Entre la incredulidad y el acojone, de nuevo se abrieron las puertas de Brácana y apareció un tipo, mezcla de Franco, Hitler y Gambrinus, acompañado de unos pocos secuaces, que portaban carteras de ministerios. Entonces caí en la cuenta de que algunos de ellos eran los embajadores que se esperaban para la noche. Mis colegas habían caído en la trampa y, haciendo gala de generosidad, habían abierto las puertas a los que pensaban acabar con las idílicas reuniones de los jueves. De todo esto me di cuenta, cuando el cabecilla de la revuelta tomó el atril, dirigiéndose al pueblo bracanero en los siguientes términos:


   BRACANEROS
   Es un motivo de orgullo y satisfacción, hacerme cargo de esta Nación. Mi larga y dilatada experiencia en anteriores dictaduras, antes en España y ahora en el Limbo, me avalan como el único capaz de imponer los valores perdidos. Con la ayuda de Dios, los poderes eclesiásticos y el apoyo de Punselito, no me temblará la mano para tomar las decisiones necesarias para que permitan conseguir estos objetivos. Para ello, vengo acompañado de mis fieles colaboradores que ocuparán sus ministerios.
   Seguidme con paso firme y marcial, cara al sol, con la camisa nueva, y no os levantaréis sabiendo lo que vais a comer mañana. Seguidme y conmemoraremos los grandes momentos de antaño. Ah, Punselito me ha dado recuerdos para todos, que Dios os pille confesados.
   VIVA BRÁCANA
   ARRIBA BRÁCANA
   Dicho esto, sólo me queda decir, vino para todos y FIESTAAAAAA


¡Lo que me faltaba por oir! Es cierto que hace algunos días un tipo con un bigote extraño me preguntó qué sabía acerca de Brácana. Pero, carajo, lo que no me esperaba era que se tomara las justicia por su mano. El caso es que, al menos, las primeras horas en estado de excepción no fueron malas del todo. Habrá qué ver cómo evoluciona, porque de entrada se metieron entre pecho y espalda morcilla de la Paticorta y una empanada Mariana, traídas por los golpistas. Estos también llegaron bajo el brazo con un lebrillo de migas, además de un perolón de lengua en salsa. Todo ellos estuvo pertinentemente regado por vino de la Cañada Navarro y de la Fundi, además de unos litracos de Fino el Golpe, especialmente sacado para la ocasión. Para terminar, se jalaron unos mantecados de ca Cabello y celebraron el Golpe (es que son unos chaqueteros) metiéndose entre pecho y espalda unos digestivos.
Ver para creer. Ya os contaré la semana que viene cómo evoluciona la cosa.



25 de noviembre de 2014

17 de noviembre de 2014

17 de noviembre de 2014 - Sin comentarios

Noche de gratitud a base de vino

El pasado jueves, viví uno de los momentos de gratitud más importantes desde la creación de la República de Brácana. Ya he comentado alguna vez que la calidad de la tertulias semanales viene marcado la mayoría de las veces por el talante de los embajadores que visitan la sede. Pues bien, los de la última semana no sólo se lo pasaron como los indios, sino que dejaron muestras de ser fieles seguidores de las andanzas bracaneras cada siete días. No sólo soy yo el que anda alucinado tras la última visita. Mis colegas de timbas aquí, en el limbo, también andan deslumbrados porque sus nombres salieron a relucir en la quedada del último jueves. Fueron Saramago y Sampedro los que salieron a relucir por boca de los embajadores, aunque también podían haber sido cualquiera de los otros: la Amy, Rockberto, Labordeta.... ¡Vaya cuadrilla! Me voy saltando de rama en rama y todavía no os he contado el por qué de esta gratitud desbordante, que ha sembrado una propuesta de migración del limbo hacia Brácana. Lo único que faltaba es que el número de habitantes bracaneros se incrementara de manera permanente con estos elementos. Por si no la lían parda cada semana, echarle más madera al fuego sería.... espectacular.


Pero bueno, a lo que vamos. La pasada semana llegaron hasta la sede cuatro personajillos curiosos -sólo cabe llamarlos de esta manera- como el Carmona, el Alfonsito Osuna, el Antonio Córdoba Machaco y el Juli Carrasco. Llegaron de la mano de el Pijo del pádel y, claro, había cierta expectación porque ser amigo de este elemento lleva implícita la palabra peligro. Efectivamente, las expectativas no defraudaron y desde primera hora se mimetizaron de tal manera con el personal, que no se sabía si había once o quince bracaneros en la sede. El caso es que la cosa empezó calentita desde el principio, animada desde fogones por el Ministro de alimentación y el pinche de la noche, el Silencioso, que tuvo un día complicado.


Las tapitas en barra no tardaron en sucederse, primero con las habituales aceitunas, el jamón con aceite y, en esta ocasión, la morcilla llevada días ante por el Juan Castillero. Precisamente el vino del embajador montalbeño volvió a estar presente junto al mosto de Cañada Navarro y un bag in box de fino La Puñalá con el que llegó mi amo. Ya con la base alimenticia entre pecho y espalda, se repartieron entre la mesa y la barra unas gambas de la Carchena, pescadas, según dijeron los embajadores, a caña, una a una, por ellos mismos. Joer, si es que tienen arte hasta pa eso. Como no era suficiente, el Pepeluí se marcó unos Frutos de la Huerta de La Malena encamados con trozos de cave de corral, o lo que es lo mismo, pinchitos de pollo con papas a lo pobre. Entre tanto el personal iba alternando los tres vinos nombrados con anterioridad, a un ritmo vertiginoso.


Las conversaciones y el personal saltaban de un banco a otro, cambiando del fútbol al sexo femenino, de la política al sexo femenino, y de las anécdotas de juventud al sexo femenino, que siempre es un tema recurrente. Evidentemente no faltó el Consejo de Ministros que esta vez estuvo repleto de temas de máximo interés como la próxima peregrinación a Casa Palop, los preparativos de la cena de Navidad o la próxima celebración de la fiesta bracanera de Noche Vieja. No faltaron tampoco los juramentos, cumpliendo la Tertulia número 260... ahí queda eso. Abrió el fuego el Machaco, que terminó animando al personal a hacer la ola, después del cancanasso con el que se le saltaron hasta las lágrimas. Tras él, cuando el Juli se preparaba para acceder el atril, la Pantera hizo buenos los pronósticos rompiendo un nuevo catavino que mantiene su media de copa por tertulia, más o menos.


El Juli estuvo más calmadito. El pobre, según pude escuchar, se levantaba temprano para ir al tajo, así que no tuvo más remedio que ir con el freno de mano echado. Quienes llevaron el acelerador a fondos desde el inicio fueron el Carmona y el Alfonsito. El primero pegó tres jarpíos tras el juramento, que reventó más de un tímpano. Coño, por momentos lo recordé en el centro de la defensa del Montilla C.F. cagándose en to lo que se menea para meter intensidad. No menos movido fue el juramento de el Alfonsito que, por primera vez en la historia de Brácana, fue traducido de manera simultánea al lenguaje de signos.


A eso de las 23:30 horas ya había acabado el protocolo bracanero. No obstante, los embajadores traían guardada una sorpresa más, con la que vuelvo a la gratitud de la que hablaba al principio. Se refirieron a Brácana como Pueblos Libres, se acordaron de mi mismo, de mis colegas Saramago y Sampedro, mostraron su orgullo por convertirse en embajadores de la República y, sobre todo, sus ganas de que la Tertulia perdure en el tiempo, para seguir siendo partícipes de la bendita locura que se forma cada jueves. Este fue el texto completo, para que veáis que no exagero ni un grano de alpiste.

Sr. Presidente de la REPÚBLICA INDEPENDIENTE ANÁRQUICA Y LAICA POR LA GRACIA DE DIOS DE BRÁCANA. Sres. Ministros, para nosotros, ciudadanos allende de los Montes Bracaneros, oriundos de la amiga República de las Casas Nuevas, amigos de los pueblos libres, es todo un honor el poder traspasar las puertas de este legendario lugar llamado BRÁCANA CENTER. Nos sentimos emocionados al estar en este cónclave e ilusionados por formar parte como embajadores de esta mitológica República.
Somos conscientes de lo que este juramento significa. Al mojar nuestra mano en aceite y alzar la copa de vino al cielo de Brácana, nos conjuramos para llevar orgullosos, a todas las repúblicas amigas a las que nuestros humildes pies nos lleven, los ideales que ustedes representan.
Hoy hemos descubierto y hemos sentido la magia que encierran estas paredes.
Desde los primeros días de esta República, allá en el callejón, hasta hoy, todos los fundadores y cargos ministeriales habéis desarrollado una extraordinaria labor cultural, gastronómica y deportiva. Todo ello aderezado de grandes cantidades de amistad y compañerismo, regado todo con las miles de variedades de vino que el Dios Baco puso a disposición de los humanos.
A pesar de que esta República es joven en años triunfales, habéis pasado pruebas tan duras como un intento de golpe de Estado, cuyo fracaso no hizo sino afirmar los pilares de vuestros magnos ideales.
Nos hubiese hecho una enorme ilusión rendir tributo al inolvidable Punselito, pero nos queda la satisfacción de saber que, allá en el limbo, sigue más vivo que nunca y refleja la realidad cotidiana de esta República como cronista oficial de Brácana. Junto a él están los más grandes, que hoy ya no están con nosotros, guiándole por los recónditos caminos de la vida. Saludamos al entrañable Saramago y a otro personaje que hace poco nos dejó, como José Luis Sampedro, que todos los días le recuerda a nuestro querido Punselito, que debemos seguir luchando y que no sucumbamos bajo el huracán destructor del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.
Por último, dar testimonio de nuestra enorme gratitud al Ministro de Defensa, el Pijo del pádel, por habernos propuesto como embajadores de esta noble República.
Sabed que cuando hoy salgamos por estas puertas, un pedacito de esta admirable República irá con nosotros en nuestros corazones.

Salud y vivan los pueblos libres.

Permitidnos que hoy hagamos nuestro vuestro grito de guerra:
BRACANEROS... AU, AU, AU


Julián Carrasco Herrador
Antonio M. Córdoba Cantos
Alfonso Osuna Márquez
Manuel Carmona Gómez

En Brácana a 13 de noviembre de 2014


A estas alturas de la noche el personal andaba revolucionado. No obstante, cuando se piensa que la cosa no puede ir a más, salta la liebre. El Juli sacó unas botellas de Fino La Cuadrilla, apodando así, sobre la marcha, un vino de Moriles Bajo. Era la guinda que faltaba para acompañar al plato fuerte del día, un rabo de ternera, que no de toro, preparado por la Inma, consorte de el Machaco. Entre sopones y lametones, fueron dando poco a poco con la perola, que se encargaron de apurar el propio Machaco y el Niño. Por si fuera poco, faltaba el remate, que llegó con sendos cacharros de gachas, unas traídas por los embajadores y otras por la Marina, como manda la tradición cada mes de noviembre. Esta vez no voy a engañaron. No hubo cojones de comérselo todo. Si, como lo estáis oyendo. No obstante, el Silencioso ha hecho el juramento de ir jalándose de manera progresiva en los próximos días.


Ya con el postre finalizado, llegó la tanda de digestivos. Esos sí que no los perdonan aunque se hayan puesto ciegos a comer. Ahí se pudo ver de nuevo el buen rollo existente entre embajadores y bracaneros, que a eso de las una y media de la tarde echaban la llave, pensando en el emocionante mensaje traído por los cuatro fantásticos. Adornará las paredes de la sede en breve, para conocimiento de embajadores y generaciones venideras.


13 de noviembre de 2014

13 de noviembre de 2014 - Sin comentarios

Gente de vinos... tertulia segura



Aunque no es menos ciertos que cada jueves es un despiporre en Brácana, cada cierto tiempo la quedada semanal de mis compinches adquiere unos derroteros vinateros dignos de elogio. En buena parte, estos tintes culturales vienen marcados por la personalidad de los embajadores que todas las semanas acuden con la única intención de pasar un buen rato y, si es posible, disfrutar del buen vino. Como he oído por ahí abajo en alguna ocasión, habiendo vino bueno es una tontería beberse el malo. Con esta premisa, por Brácana Center pasaron la última semana tres personas bregadas en el noble arte del vino. Dos de ellos ya había pisado Tierra Santa en anteriores ocasiones, no obstante en esta ocasión estuvieron bien arropado por el Santi Jiménez, responsable de la gestión de lagar Cañada Navarro, junto a su hermano Manuel. Ambos se hicieron acompañar por otro de los grandes benefactores de la República, como el Luis Giménez, al que el mundo del vino tampoco le es ajeno, como responsable directo de Bodegas Alvear. Con estos mimbres, que la conversación derivara en asuntos de vino era cuestión de tiempo.


Para no desentonar, los invitados acudieron hasta el lugar del crimen con sendos bag in box de Cañada Navarro. Tengo que reconocer que el primero, lleno de mosto del año, no levantó demasiada expectación, bajo el pretexto de que en Brácana los vinos jovencitos no acaban de encajar. no obstante, de el segundo, un fino en rama del mismo lugar, no dejaron ni gota, levantando loas y parabienes, en especial de el Pijo del pádel que, un jueves más, se puso como a nadie le importa.
Entre charlas y vino, fueron cayendo los manjares gastronómicos preparados para la ocasión por el ministro de alimentación. Primero fueron unos platicos de aceitunas en lejía del suegro de la Pantera, que por cierto no acudió por enfermedad, de igual manera que el Niño. Junto a las olivas verdes, cayeron varias raciones del aceitunas partidas de el Chocolate, amén de los ya tradicionales platos de jamón, al que casi se le ve ya el hueso. Después de las tapitas, el Pepeluí se destapó como lo que es, un chef de campanilla que no tiene estrella Michelin, sino medios de vino en la solapa del delantal. El jueves se marcó unos Tubos de patata frita atascados con chistorra. Entre la presentación y el sabor del manjar, hubo quien postuló al ministro de alimentación como candidato a la próxima edición de Master Chef, peor no como participante, sino como jurado.


Ya metidos en harina, mientras el vino iba aumentando el nivel de las conversaciones, se procedió a la realización del Consejo de Ministros y al juramento del nuevo embajador. Éste prometió fidelidad a la República y, sobre todo, seguir venerando al vino, auténtico motor de Brácana. Faltaba el plato fuerte de la noche, que tampoco defraudó: una cazuela de setas y gambas con huevos de cordoniz, que sirvieron de antesala a un nuevo golpe de fruta y a los digestivos de rigor.



No me gustaría cerrar la crónica sin hace referencia a mi amo que encadiló al personal con unas zapatillas agenciadas por internet de color morao nazareno. Tal fue la expectación, que casi todos acabaron probándoselas y encargando un par para fechas próximas.
Lo dicho. Podría seguir contando anécdotas de las charla pero, como pasa en las tabernas, lo que se dice en la barra muere en cada copa vacía. El que quiera saber, que se compre un libro o, en su defecto, que pida cita para acudir a Brácana.