29 de agosto de 2015

29 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Mama era mala, pero nos guisaba

Así, a bote pronto, el título de la última crónica del mes de agosto debe sonar un poco raro, pero poco a poco, según vayáis avanzando en mi relato de hoy, comprenderéis el por qué de esta frase, escuchada  repetidas veces, tiempo atrás, en la vecina ciudad de Montilla.
El sentido de este dicho popular, cobra más lógica ante la importantísima baja que por motivos de salud causó el mismísimo Ministro de alimentación. Ya he comentado en más de una ocasión que posiblemente sea el único ministerio del que depende directamente el correcto funcionamiento de la República. Por ello, cuando el Pepeluí dijo que se iba, con voz de ultratumba, saltaron todas las alarmas. Especialmente crítico fue durante toda la noche el Silencioso que, teléfono en mano, amenazaba constantemente con llamar al rey de los fogones bracaneros, para que pusiera un poco de orden, dando las directrices oportuna. El caso es que la cosa no se despendoló en exceso gracias a las aportaciones culinarias de los invitados del pasado jueves, y a las dotes de mando de el Ahijao, pinche de la noche, y mi amo, que se encargaron de desenredar el entuerto como buenamente pudieron.


En seguida os cuento más detalles, pero antes quiero hacer especial hincapié es los personajes que tomaron Brácana al asalto durante la última quedada. Todos ellos son veteranos de guerra. Por un lado estuvieron por la sede campando a sus anchas, los habitantes de la Bodega de San Miguel, mítico lugar de peregrinación, al que volverán mis compinches a finales del mes de septiembre. Por si fuera poco, el Gaspar, el Paco Raya y el Chechu, estuvieron bien secundados por el Manolo Portero. Éste individuo, a pesar de su modales comedidos, se apunta a un bombardeo, siempre que haya vino, así que no dudo a la hora de aceptar la invitación bracanera.
De manera excepcional, fuera de guión, y nunca mejor dicho, anduvo por la sede el Pablo Raya, vástago de el Paco Raya. Es difícil verlo por Montilla porque su trabajo como actor y cantante, le hace recorrer los escenarios de medio mundo, de ahí que fuera todo un honor contar con él, al menos durante parte de la noche. Muchos de ustedes habréis oido hablar de él por su aportación a obras de peso como los musicales Mamma Mia o ¡Ay Carmela!


El caso es que tampoco tardó mucho en integrarse en el grupo. En menos de lo que tarde en persignarse un cura loco, ya tenía un copazo en la mano, y le atacaba al Fino el Abuelo de la Bodega San Miguel, con el mismo ímpetu que el resto de mis compinches. Pero volviendo al tema con el que empezaba mi relato, ante la baja inesperada del Ministro de alimentación, y de la Pantera, que no lo había dicho aún, fue el Ahijao el que tuvo que coger el cuchillo por el mango y poner orden en un primer momento. Con la soltura que da casi seis años observando desde la barra al maestro, en un santiamén entre él mi amo ya habían encalomado unos platicos de tomates con sal para saciar a las huestes bracaneras. A ello siguió una segunda tapita en barra de espetec, además de varias tandas de cabeza de cerdo para ir haciendo cuerpo. Con tanta tapita, el Silencioso comenzó a ponerse nervioso, interesándose por la jatería de verdad. Por ello, el Chechu dio las instrucciones precisas para poner a calentar una carrillada en salsa que llevaba preparando todo el día, según pude escuchar bajo la atenta mirada de la Raquel, su cónyugue, que supervisaba el trabajo. No contento con la perola, el Silencioso comenzó a increpar a los improvisados cocineros con frases del estilo:
- Si veis que tal llamó al Pepeluí pa que organice esto, no vaya a ser que no comamos hoy.
Y claro, al personal se le inflaron los compañones hasta límites insospechados. Acerté a ver un cónclave entre mi amo y el Paticorto, y pude escuchar que el Ministro de alimentación, a pesar de su baja repentina, había dejado preparado tres kilos de carne en salsa. Por ello, ante la tocada de güevos, entre ambos improvisaron un menú ligerito para el resto de la noche: primero la carrillada, después un tocinito de veta y para rematar la carne. Ante la previsón de una avalancha de colesterol, el personal comenzó a poner mala cara, así que se aplicó al fino, esperando a que el sol saliera por Antequera, mientras que mi amo le decía a su hermano:
- Mama era mala, pero nos guisaba.


Una vez explicado todo el follón gastronómico del jueves, poco más tengo que contar. Bueno, en realidad sí. Que no pararon de charlar y reirse, ni de hacer más planes de futuro, además de la peregrinación a San Miguel de finales de septiembre. El Gaspar se ofreció a organizar para más adelante una cata de cerveza artesana, en  la empresa montillana Cabbeer. La verdad es que tuvo qie insistir mucho, aproximadamente unos cinco segundos, para que  el personal aceptara, y eso que mientras el hombre trataba de explicar el asunto, allí no se callaba ni el Cóndor Bendito de los Andes.
Ni que decir tiene que no tuvieron cojones de sacar la carne en salsa, porque de la perola de carrillada, no dejaron ni una gota. Por ello, ya saciado el hambre, mientras se jalaban unas uvas de el Molino del Toro, el Paticorto y el Quini echaron mano de los trastes de matar, para preparar los preceptivos mojitos. Cual fue su sorpresa, cuando comprobaron que faltaba hierbabuena y que, por tanto, había que tirar de recursos.
Mucho kit-mojito y muchas flautas pero luego se olvidan de los básico. Si es que no están en lo que están. Pero bueno, como esta gente no se achanta fácilmente, reverdecieron viejos laureles, sirviendo ginebras al gusto.


Con esto me despido por hoy, aunque antes quiero poner un aviso para navegantes. Guardo una libretilla en la sede en la que apunto mis notas para luego escribir estas crónicas. Pues bien, un graciosillo, al que descubriré en breve, ha tenido a bien adornarla con un grafiti que pone:
LO IMPORTANTE ES EMPALMAR !!!!!
Será cabrón... ya te pillaré, aunque, en realidad, tampoco le falta razón ¿no?

28 de agosto de 2015

28 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Comienza la nueva temporada

Aunque todavía queda un jueves más para que termine el mes de agosto, mis compinches bracaneros no han esperado a que haya pleno para dar por inaugurada una nueva temporada en la República. El tiempo pasa volando y en pocos meses se cerrará el quinto año desde que inauguraron la sede, y sexto si tenemos en cuenta las Tertulias del Callejón.
Pero vamos a lo que vamos, que al final, con unas cosas y otras, se me va la paloma al cielo y no  cumplo con mis obligaciones de cronista oficial de Brácana. Aunque, ahora que lo pienso, antes de narrar las andanza terrenales de mis compinches no quiero pasar por alto una nueva incorporación que hemos tenido aquí en el limbo, que ya ha tenido consecuencias directas. Ya os he ido contando a lo largo de todo este tiempo, cómo ha ido creciendo este espacio en infraestructuras, gracias sobre todo a la llegada de personajes del pelaje más diverso. Pues bien, justo al lado del Flamenlimbo, se acaba de inaugurar  el Gran Teatro del Limbo. La encargada de regentarlo desde entonces es nada más y nada menos que Lina Morgan. Apenas si llevaba unas horas por aquí cuando ya le echó el ojo al local, adaptando un espacio que hasta entonces sólo servía para jugar las timbas de dominó en verano.


Dicho esto, ahora sí que puedo dedicarme a hablar de Brácana que, con sus virtudes y sus defectos, sigue siendo uno de los vértices vinateros del mundo mundial. Con la idea de mantener este estado ideal de vida, el pasado jueves recibieron nuevos embajadores, debutantes esta vez, aunque al menos uno de ellos ya había mantenido lazos comerciales con la República. Hace algunos días os contaba que el vino servido en la tertulia  respondía al nombre de Fino Mantecas. Pues bien, el pasado jueves pude conocer a la persona que da nombre al citado elixir. El Rafael Córdoba, Mantecas para los amigos, lleva a cabo las labores de pintura en Alvear, de ahí los lazos de unión con los bracaneros, y estuvo acompañado en esta ocasión por el Antonio Lucena. Como os comento, el primero de ellos es bien conocido por mi amo, el Silencioso y el Ministro de Alimentación porque, según parece, comparten más de una vez la hora del bocadillo aunqueeso sí, cada uno se come el fardelillo propio. El Antonio por su parte era más desconocido por estos pagos, a pesar de que tiempo atrás compartió inmueble con el Paticorto. Además es un reconocido deportista y apasionado del ejercicio al aire libre, montado en bici para más señas.
Ambos, que al final no voy a contar lo que quería, llegaron bien armados a la sede, aportando importantes majares que se suman a la larga lista de comestibles catados semanalmente en Brácana. De hecho aportaron el plato principal de la noche, que siguió a unos palitos de cangrejo con ajos y varios platos de jamón con melón. No contentos, no tuvieron compasión de la perola de conejo en salsa que trajo el Mantecas, guisado, según pudes escuchar, por el Agustín el Pirulo.


A estas alturas de la noche, el personal ya le había metido mano a la reserva federal vinatera, atacando los restos de Fino Pompeyo y Fino el Pato que andaban por las bodegas bracaneras (léase el frigórifico).  Entre tanto se procedió ala celebración de un nuevo consejo de ministros, cuyo fin sigue siendo la organización del complejo calendario para las próximas semanas, además de la designación de futuros embajadores.
Fue una tertulia tranquila, de charla sosegada, y de muchas anécdotas, por lo que no se descocaron en esceso. No obstante, antes de despedirme hasta la próxima semana, me gustaría dejar constancia de que la útlima tertulia ha servido para poner en funcionamiento la última adquisición bracanera: el kit mojito. Desde luego que no les falta ningún detalle a la hora de preparse la fiesta. Ahora que la revolución industrial ha llegado a la sección cocktelera de Brácana, habrá que ver cómo se ponen todos los jueves.


26 de agosto de 2015

26 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Allons enfant de la patrie...


Como quien no quiere la cosa, ya hemos llegado a la mitad del mes de agosto, con las mismas rutinas que en las semanas anteriores. Esto es, ausencias bracaneras por merecido descanso y charlita de jueves para los que no pueden disfrutar en estos días de un remojón en la playa, un pateo por el campo o simplemente unas horas de siesta y piscina. Bueno, en realidad una cosa sí que ha cambiado. Para romper el ritmo de las Tertulias anteriores, en esta ocasión mis compinches recibieron el pasado jueves a dos nuevos embajadores y a uno veterano que vuelve al redil un año después. Fue una quedada eminentemente republicana ya que todos ellos comparten junto a mis colegas fidelidad a la tricolor, aunque por motivos diferentes. En seguida os cuento los detalles, pero antes significar la ausencia de la Pantera, que este año ha decidido salir de la península rumbo a las islas afortunadas, aparcando los coches, nunca mejor dicho, durante unos días. También causó baja el Niño, que tiene previsto ausentarse de Tierra Santa durante un par de semanas, para dedicarse única y exclusivamente a la fiesta con sus colegas montillanos.


El resto del personal sí estuvo presente en la sede el jueves, para recibir con todos los honores a tres invitados llegados desde más allá de los Pirineos. Estas visitas siguen justificando el carácter internacional de la República de Brácana, gracias al documento acreditativo de la ONU como territorio independiente, escindido de la piel de toro. El caso es que el Pierre Nègre y el Laurent Lagunas, llegaron de la mano de el Paticorto de las Ondas, acompañados de el Guillaume Nègre, que ya estuvo en Brácana el verano pasado. Todos ellos son parientes de la Marina, de ahí que la invitación haya coincidido durante la estancia de los tres por Montilla, para comprobar, en primera persona, la veracidad de la canícula andaluza, de la que tanto se habla en las galias.
La visita de los tres, trajo consigo otra novedad importante: el relevo en la cocina como maestro de fogones. El Ministro de alimentación cedió los mandos del sancta sactorum de Brácana a el Paticorto, que se esmeró aportando unos pinchos de champiñón, calamar y langostino, además de una sepia al ajillo, para rematar la faena culinaria.


Como os podéis imaginar, el intercambio lingüístico fue interesante. Aunque los tres personajes en cuestión se desevuelven con soltura en español, mis compinches patinan al intentar comunicarse en la lengua de Astérix. Por ello, los intentos de llevarlo a cabo provocaron más de una carcajada. Aún así, la charla fue más o menos fluida, derivando desde los tópicos semanales hasta el socorrido tema de los deportes. A este último apartado le dedicaron bastante minutos, aprovechando que el Pierre y el Guillaume son consumados deportistas y que el primero ha jugado al rugby en el mítico equipo de Saint Affrique. Esta circunstancia no fue pasada por alto por el Ahijao y el Abertxale, que aprovecharon para compartir experiencias sobre esta disciplina deportiva. El Laurent por su parte tuvo más problemas de comunicación que, casualmente, fueron disminuyendo según fue aumentando el número de copas de vino vaciadas. Por cierto que el líquido elemento fue aportado en esta ocasión por el Rafa el Mantecas, además de unos litracos de fino Pompeyo, dejando ambos muy buen sabor de boca.
La noche estaba emboquillada en torno al bebercio y el comercio, de modo que aprovechando la presencia de nuevos embajadores, se procedió a los juramentos. Estos se llevaron a cabo en un correcto español, con algún que otro atranque, pero con un notable alto en líneas generales. Precisamente, este momento mítico en Brácana dio rienda suelta al personal que, a esas horas de la noche, ya no se cortaba ni un pelo. De hecho, con la lengua más suelta de lo normal, ya fuera en español o en francés, echaron mano de las dos botellas de tinto aportadas por los nuevos embajadores: un Château Leret de Cahors del año 1999 y un vino elaborado en Saint Guilhem le Désert del 2011, cuyo nombre no alcance a ver. .


Ambos vinos, sobre todo el primero levantaron la admiración del personal, a pesar de que se lo bebieron al estilo cromagnon. A ver si me explico, porque la cosa arrancó tempranito. Como se encargaron de explicar los nuevos embajadores, la botella de Cahor precisaba de un tiempo de aireación para apreciar toda su magnitud. No obstante, nada más empezar la noche, mi amo, que ejercía de pinche, tuvo a bien comprobar el poderío de la ley de la gravedad, dando con el decantador en el suelo, en un acto de auténtica mala suerte. Sin decantador, y ya con una pocas copas de fino en el cuerpo, mis compinches cayeron sobre la botella en cuestión como lo haría una panda de tiranosaurus sobre una manada de diplodocus. Todo esto sucedía ante la atenta mirada de los embajadores que, con ojos desorbitados, no alcanzaban a comprender el frenesí vinatero en el que estaban metidos. Después de un intercambio de opiniones sobre la iodenidad de meterle mano al Cahor, atacaron primero al vino de la Languedoc, mientras que la primera de las botellas reposaba un tiempo prudencial en el frigorifico. Tal era el ansia de probar el vino en cuestión, que el Silencioso tuvo que improvisar un sistema de seguridad para que las hordas de orcos no asaltaran el refrigerador antes de tiempo.


El caso es que es que la prudencia no es una de las cualidades entre los bracaneros, de modo que en un breve periodo de tiempo ya habían dado buena cuenta de las dos botellas, encarando la recta final de la noche. Mientras se jalaban el postre, una tarta helada para más señas, el Mojito's Team (leáse el Ahijao y el Paticorto) se afanaban en prepara una tanda del citado brebaje, con el que se cierra las tertulias desde hace semanas. Una vez preparados, con la certeza de que para el jueves próximo es necesario adquirir un kit de mortero, exprimidor y medidor, para facilitar el trabajo, volvieron de nuevo a la charla, entre sorbo y sorbo.
A grandes rasgos, aunque me dejo cosas en el tintero como la intervención cada vez más conjuntada de la Orquesta Filarmónica de Brácana o el ímpetu en el juramento de los nuevos embajadores, así pasó la noche. La próxima semana más, con nuevos embajadores, nuevos vinos y más comida, para encarar la penúltima tertulia del mes de agosto.


7 de agosto de 2015

7 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Charlas preparatorias

Vaya tela con el calor que estamos pasando en estos días. El pasado jueves, justo cuando me dirigía hacia la sede, escuché en la televisión del Bar Paraíso, en pleno centro de la República Independiente de las Casas Nuevas, que se mantiene la alerta por altas temperaturas en la vecina localidad de Montilla y, además, con previsión de tormentas. La verdad es que lo del cambio meterológico no sé si será verdad. Lo que si es seguro es que mi joven y esbelto cuerpecito no recuerda una canícula como la que está cayendo este año. Lo único positivo debe ser que los instaladores de máquinas de aire acondicionado, han hecho el agosto durante el mes de julio y, si todo sigue así, seguirán haciéndolo en las próximas semanas.


La verdad es que me costó trabajo llegar hasta la sede por lo plomizo del tiempo, que me impide volar a mi ritmo habitual. Aún así, a duras penas, logré llegar a Tierra Santa, justo en el momento en el que el Paticorto entraba en Brácana. Fue el último en llegar, para variar, aunque me llevé una grata alegría al comprobar que mis complinches van volviendo poco a poco al redil. Esta vez sólo hubo que contabilizar una baja, la de la Pantera de la ITV, que anda de vacaciones familiares por Palma de Mallorca.
Aunque desde hace semanas la tranquilidad sigue presidiendo las quedadas bracaneras de cada jueves, se nota que algo está cambiando y que el inicio de la nueva temporada está próximo. Digo esto porque el jueves sí que estuvieron algo más revueltos que en las últimas semanas, anticipando un inicio de septiembre que se prevé movidito. De hecho, buena parte de la Tertulia la dedicaron a analizar cómo se presenta el futuro más inmediato.


Uno de los temas que ocupó más tiempo, fue la fórmula que elegirán para fijar la llegada de nuevos embajadores cada semana. Unos apostaron por dejar el sistema de turnos que ya han venido utilizando en el último año. Otros por el contrario, abogan por introducir un sistema de listas abiertas. Dicho así suena muy político, por cierto un término muy de moda en el vecino país de España. No obstante la propuesta no es otra que establecer una lista de posibles embajadores e ir intercalándolos semanalmente, según prioridades. Después de más de media hora de discusión, como suele ser habitual, no llegaron a ningún acuerdo, así que me da en el pico que seguirá siendo un tema recurrente en las próximas semanas. Otro aspecto en el que hicieron especial hincapié, fue la fijación de un calendario de actividades con las cónyuges. Por secreto de sumario, no voy a mentar quien se opuso firmemente a este tipo de parrandas, pero os puedo asegurar que hay quien se niega firmemente. En cualquier caso, parece que finalmente tendrán dos actividades a corto plazo, una cena a principio de octubre y la múltiples veces aplazada fiesta de disfraces, a final del mismo mes.


Fueron sólo algunos de los temas que se trataron en el consejo de ministros, que fue alternándose con los habituales comestibles y bebestibles. En el segundo apartado cabe destacar la vuelta a la vida pública bracanera del Fino el Maestro. Según comentaron por allí, siguen manteniendo el tipo, a pesar de las calores, y gracias sobre todo al ventilador y el cubo de agua que mantienen las condiciones en la morada de el Maestro. Respecto a las vituallas, también fue protagonista el Maestro. Su reciente periplo por tierras del norte, ha traído consigo un pequeño repertorio gastronómico del que dieron cumplida cuenta el jueves. Montaditos de ventresca con pimiento confitado y de ancho del Cantábrico con cebolla, también confitada, fueron los primeros golpes de la noche. A ellos siguieron unos testarazos de melón con jamón, para rematar la faena con unos pimientos asados, de los que hubo que dar dos rondas completas, antes el ansia del personal.


Poco más tengo que contar. Bueno, sí. Sí que tengo que contar una cosilla más que me parece destacable. Definitivamente, parece que los latigassos de final de noche, han pasado a la historia en Brácana. La moda del mojito se ha instalado en la República, y el jueves se dieron otras dos rondas antes de cerrar la sede. A pesar de ello, todavía no están rodados porque una vez más se dejaron atrás el agua con gas, imprescindible para esta bebida. No obstante, como están gente tiene recursos, tardaron un periquete en echar mano del 7UP, una vez más, para salir al paso. Lo que pasa es que para la segunda tanda también se quedaron sin esta bebida gaseosa, de manera que tuvieron que ir a Barril de Oro, de manera urgente, a recabar más bebida, para cerrar con dignidad una nueva Tertulia, que sirve para seguir poniendo a punto la maquinaria, antes del comienzo oficial del curso bracanero, en el mes de septiembre.

6 de agosto de 2015

6 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Los Mejias toman Bracana

Con tres bajas significativas como las de el Maestro, el Paticorto de las ondas y el Ministro de Alimentación, la última tertulia de Julio, o lo que es lo mismo, la veintiocho del año, y a la par la trescientos trece desde los inicios, se presentaba, a priori, tranquila. Además, las calores de este largo verano siguen haciendo estragos y como la calor y el vino no hacen buena miga, pues tampoco esperaba algo fuera de lo común.
Pero como bien sabéis en Bracana todo es diferente, y los dichos se los pasan por el forro. En esta ocasión, asesorados una vez más por la Eladia, la de Durán, que últimamente les marca las pautas, se enfilaron al paso un box de Fino Pompeyo, que les supo a poco, teniendo que que echar mano de un restillo de Fino El Pato. Pero si el Fino Pompeyo marcó la noche vinícola, en el apartado cocinilla los Mejías dieron la nota positiva con unas cositas muy finas y delicadas.
Pepe Mejías, el patriarca del clan, ilustre veterano y boina verde, pescadero del Rinconcito en las Casas Nuevas y con mando en plaza en el Mercado de Abastos de la vecina localidad montillana, coció dos kilitos de gamba blanca, que hizo que a más de un comensal se le saltaran dos lagrimones más grandes que los habicholones del barco de Ávila. Y claro, si el pureta se creció, su Manolo, sí, el Manolo Mejias y sus caballitos pony y sus enanitos forcados, se presentó con otro manjar, una latica grande de anchoas del cantabrico Hoya. Mi amo, que por segunda semana consecutiva sustituía al Ministro de Alimentación, presentó los peces cupleiformes en varios pinchos diferentes:en cama de tomates de Montilla o en rebanaditas de pan tostado aportado por el Abertxale de ca Bellío. El remate a tan fantástica tertulia culinaria lo puso la Isabel, la matriarca del clan. Dudando de su Manolo, que por cierto estuvo a la altura de las circunstancias, realizó con cariño y esmero un salpicón fresquito, que hizo que lo lagrimones de los bracaneros brotasen de nuevo, casi inundando la sede presidencial. Entendéis ahora, el por qué de la rapidez en ventilarse el box de Fino Pompeyo. Ah, y de postre contesa…
Pero si la comida estuvo genial, mejor aún, estuvo el ratito que los bracaneros pudieron compartir con Don Jose Mejias, casi secuestrado del Paseo de los Monos, donde el hombre buscaba desesperadamente un poquito de aire fresco. El viejo Lobo de Mar deleitó al personal con sus anécdotas e historias de sus muchos años de pescaero. También le sacó la pinta a los bracaneros y localizó rápidamente a sus familiares, retrocediendo en el tiempo a los años en los que regentaba la pescadería de la Calle Medico Varo donde,  junto a el Francisco el de la Carne, el Vílchez el de la droguería, la encarna la de la tienda de comestibles y la peluquería de la Mari Eva, dieron pie, sin saberlo, al primer centro comercial abierto de Montilla, El Rinconcito. Yo en esa época ni tan siquiera era aún un huevo, pero todo esto que os cuento me lo ha hecho saber el Loro de la Benita, que se autoproclama el auténtico cronista volador del Barrio de Las Casas Nuevas.
Cuando el ya veterano bracanero Pepe Mejías (84 años le contemplan) abandonó las sede, su Manolo tomó el relevo, embelesando al personal y haciendo del último del mes de Julio, una inesperada pero agradable tertulia.


5 de agosto de 2015

5 de agosto de 2015 - Sin comentarios

Ausencias veraniegas


Como resulta que al mes de julio le quedan dos telediarios, la peregrinación bracanera de cada jueves está de horas bajas. Como suele pasar desde que se creo la República, la llegada del verano trae consigo numerosas ausencias, motivadas por el ansia bracanera de establecer relaciones con diferente con los habitantes de todos los rincones del mundo. Algo así es lo que pasó la semana pasada. Por un lado, el Maestro sigue a lo easy rider paseándose por la piel de toro, y no se le espera como mínimo hasta dentro de dos semanas. Por otro lado, el Silencioso ha roto esta semana su inmaculada estadística, debido a un desplazamiento hasta Elche tras el que volverrá con nuevos zapatos según pude escuchar -léase un coche nuevo-. Pero sin lugar a dudas, la baja más significativa el pasado jueves fue la del ministro de alimentación. El Pijo de los Balcanes se encuentra remojando sus santos compañones en la Costa del Sol, provocando más de un suspiro en la República.


Ante una baja tan significativa, el gabinete de crisis estimó oportuno poner al mando de los fogones de manera eventual a mi amo, que se las apañó como buenamente pudo tras la barra, para calmar la jauría que semana a semana rula por la sede. Para ello echó mano de un surtido de quesos ante la ausencia del Pepeluí. Ya he contado en alguna ocasión que el Ministro de alimentación sufre un repelús ante cualquier variante de esta comida. Por ello, esta vez se jalaron tres quesos diferentes: un añejo manchego con aceite, un cheddar holandés con mostaza, y un queso azul de roquefort donde, por cierto, no existe esta variante. El caso es que dieron buena cuenta de ello, mientras iban trasegando Fino Cabriñana de la jarra a las copas y de éstas al gaznate. Como plato fuerte se metieron entre pecho y espalda un lebrillo de pimientos asados con atún, mientras daban cuenta del vino y pasaban de una a otra conversación.


En realidad, como suele pasar cuando hay muchas bajas y menos invitados, la charlita en torno a la barra fue la protagonista de la noche. Hablaron sobre todo de deportes, pero también del destino vacacional que irán tomando los ciudadanos bracaneros que aún no han disfrutado del merecido premio al trabajo de todo el año. Lo que sí me llamó la atención es que los mojitos están ganando terreno a los tradicionales latigassos. El caso es que esta vez la noche cogió a mis compinches con el pie cambiado. Aunque había tenido la previsión de llenar las bodegas ron, la falta de comunicación hizo que se quedará atrás el agua con gas y las limas. Menos mal que quedaban en reserva algunos ejemplares de este cítrico, además de una ramitas de hierbabuena en el congelador, que sirvieron para salir al paso, al menos esta semana. A falta de agua, tiraron de 7Up y Santas Pascuas... mojito al canto y a pensar en la semana que viene en la que se esperan altas, pero también bajas. A ver qué tal se da.


20 de julio de 2015

20 de julio de 2015 - Sin comentarios

La noche de los mojitos

Ya os contaba la pasada semana que el verano estaba próximo, y que Brácana se prepara para el éxodo que se vive cada año en la República. De hecho, el jueves ya pude ver una muestra de lo que espera durante las próximas semanas, porque la sede, además de que no contó con la visita de embajadores, estuvo mucho más despoblada de lo habitual. Por un lado cabe destacar la ausencia de el Niño, rumbo a yuno de esos festivales de música veraniegos. Por otro, el Maestro ya ha tirado de caravana para recorrer la piel de toro, así que causará baja durante las próximas quedadas. A ellos dos hay que unir la baja en diferido, ahora que está de moda el término de mi amo. El caso es que el Pijo del Magreb llegó el jueves de su periplo por el norte de España y, aunque hizo acto de presencia al inicio de la Tertulia, cuando la cosa comenzaba a ambientarse, puso pies en polvorosa, y se retiró a su morada bajo el pretexto del cansancio acumulado.


Con estas ausencias, el número de bracaneros quedó reducido el viernes a tan sólo ocho, aunque no por ello disminuyó el nivel de la quedada. En realidad fue una Tertulia sosegada, de charla de verano, en la que la marcha de Casillas al Oporto ocupó buena parte de la conversación. También se habló de los ecos de Feria de El Santo de Montilla que, por supuesto, tuvo un protagonismo bracanero durante los días centrales de los festejos. Mientras todos estos temas iban saliendo, se fueron jalando de manera progresiva un chorizo al vino, además de un picadillo campero con el que cerraron la noche gastronómica. Evidentemente las viandas estuvieron regadas con vino, como no podía ser de otra manera. Primero se encalomaron una botella de tinto Finca la Estacada, elaborado por la familia Cantarero Rodríguez, en las tierras altas de Cuenca. Fue mi amo el que aportó este vino, que provocó división de opiniones, aunque mayoritariamente negativas. Como muestra cabe destacar el comentario de la Pantera de la ITV, haciendo especial hincapié en el leñasso que le había pegado el vino, apenas con dos copas.


Posiblemente el punto más álgido de la noche llegó justo después del postre, unos mangos tropicales para falagar la comida anterior. En un santiamén, el Ahijao y el Paticorto plantaron ocho vasos y comenzaron a distribuir sobre la barra, limas, hielo picado, hierbabuena, ron, azúcar moreno y agua con gas. Como ya soy veterano de guerra, pude intuir que aquello olía a mojito a lo lejos. Efectivamente, mientras el Ahijado maceraba el azúcar con la hierbabuena y el zumo de las limas, el Paticorto le seguía aplicando hielo, ron y agua, con desprecio. El mejunje tenía buen pinta y el personal se fue animando hasta tal punto que hubo que preparar una segunda vuelta de sulfato al grito de:
- Esto está bueno de cojones.


No tengo mucho más que contar porque, como sucede en los momentos previos a las vacaciones de verano, mi colegas se dejan llevar sin hacer muchos cálculos. Esto es, abrir la sede y dejar que el vino, la comida y la conversación fluya sin ataduras. Bueno sí, una cosilla más. Los incombustibles, esto es, el Paticorto y el Ministro de Alimentación no perdonaron el pelotasso final, mientras daban un repaso a la música que duerme en el ordenador de Brácana, a la espera de que alguien la despiertte. Miedo me da cuando lo hagan. La semana que viene hablamos.