13 de octubre de 2025

13 de octubre de 2025 - Sin comentarios

 Catas y Jueves productivos

 

Y de clásico a clásico. De jueves a jueves, es decir de la petanca a la cata ciega. Sin duda, arranque intenso de mes y de curso, y es que se les ve con ganitas. El segundo jueves de octubre (jueves 9) tendría lugar la IX Cata Ciega de Brácana, un evento instituido en la República que al más puro estilo Guadiana, aparece y desaparece en el tiempo. En esta ocasión se retoma la actividad tres años después, ya que la última se celebró en diciembre del veintidós. Hasta entonces de todo un poco, vinos embotellados, en rama, de bodegas, de aficionados a sus barriles, de nuestro marco regulador, de fura de él. Un totum revolotum que también ha tenido sedes diferentes en su ubicación, desde la propia sede hasta Bodegas Cabriñana, pasando por La Cañada Navarro. Como digo toda una experiencia de sabores, colores, olores, intensas frases y diferentes lugares.

 

Para esta novena edición el maestro de ceremonias e ideólogo de esta aventura sensorial, El Abertxale de ca Bellido, tomó rutas diferentes para asomar los vinos a la cata ciega. Por su puesto todos marinados de manera correctísima y bajo la atenta mirada de los tres invitados de honor de este año. Luis Giménez Alvear, Manuel Jiménez del Pino y el joven y prometedor Jonás Reyes. Los dos primeros son boinas verdes en Brácana y también en este evento, mientras que el tercero debutaba con picadores.


Pero vamos al tajo, y es que la cosa, tubo doble sesión, ya que tras la tradicional cata ciega, Manuel Jiménez quiso deleitar al personal con una cata vertical de uno de los vinos de parcela de Los Insensatos, proyecto que comparte junto a su hermano Santiago y a los forajidos hermanos Adamuz.

 Arrancó la primera cata de la noche con Mar de Cerros de Bodegas el Pino de Moriles, para tal vino la frase elegida fue la siguiente: ¡No beberé vino antes de que sea hora¡ Ok, es hora. (Groucho Marx)

Tras el ratito de rigor para tapear y comentar se pasó a un Fino Cancionero de la Coop. Jesús Nazareno de Baena. Para tal vino, tal frase: Lo único que lamento en la vida es no haber bebido mas vino. (Ernest Hemingway).

Y para cerrar un Fino Solera Fundación 1.930 de Bodegas Navarro, para este vino el Abertxale tiró de Humphrey Bogart. El mundo entero tiene más o menos tres vasos de vino de retraso.

A estas alturas ya iban a gusto, nadie tiraba nada, todo para dentro. Es la única cata de las que he estado, y van unas pocas, en las que no hay escupideros. Todo para dentro, con la escusa de que las copas apenas tienen vino.

Tras un ratito de charla distendida y llenando el estomago. Manuel Jiménez del pino como gran conocedor de los terrenos que pisaba, reclamó la atención del personal para iniciar su cata. Lo bordó dos veces, una en el momento de arrancar para que el personal no se despistase mas, y otra cuando dio la cata.


La cata vertical de un vino de parcela, concretamente la de “El Lechinar”. Solo un fallo se le puede atribuir y es que dudó del conocimiento por parte de los bracaneros de los vinos que dan esa parcela. Creo recordar que mi amo, subrayó que durante la pandemia se había nutrido de dichos vinos, incluso cuando estuvo aislado.

Dicho esto disfrutó mostrando el vino a través del tiempo. Su evolución con los años, como se moldean los tonos, los aromas, los sabores. Cinco añadas de “El Lechinar”. Otra manera de interpretar la uva Pedro Ximénez, la autentica joya de la corona. Incluso la última, la del veinte cuatro aún no ha visto la luz en el mercado. Todo un honor para los bracaneros poder disfrutarlo ahora y tener la oportunidad de hacerlo en el futuro.


En definitiva, como dice el eslogan: otro, Jueves Productivo.

 

PETANCASSO, TRES CONTRA UNO.

 Con octubre llegó la nueva temporada en la República. Y para comenzar el mes y en su primera semana (jueves 2) todo un clásico como el TIP (torneo internacional de petanca).

El Maestro y El Pijo de los Balcanes, defendían el título logrado el año pasado. Este año el sorteo deparó que no fueran pareja sobre el desnivelado y agujereado terreno de juego, sin embargo, y en el caso, del segundo, revalido título de la mano de “El silencioso”, que  a su vez se estrenaba en el ranking de tan prestigioso torneo.


Los campeones en acción

Un torneo que pasará a la historia por ser el más largo de los hasta ahora disputados, y eso que estaban prácticamente todos a la hora del arranque del mismo.

Como novedad, uno de los trencillas y a la vez jugador, El Paticorto de las Ondas, y ante los problemas en ediciones pasadas para medir con exactitud las bolas al boliche, apareció con una cinta métrica de diez metros, algo que causó admiración en los participantes.

Apoyados en el BAR, como ya viene siendo habitual, degustaron las viandas correspondientes y se chiflaron litros y litros de Nº9. La bebida isotónica del torneo, tras haber hecho el píe de cuba con unas estrellitas fresquitas.


El BAR en plena polémica


Superficie de la pista, aunque parezca la superficie de Marte

Las partidas resultaron muy disputadas y trabadas en lo general, salvo algunas excepciones en las que se resolvieron por la vía rápida. Así y tras numerosos empates al frente de la clasificación de ambos grupos, hubo que recurrir al bolasso súbito para aclarar quién jugaría las semis y por ende la final. Hasta la misma y no sin polémica llegaron de un lado la pareja formada por los que a la postre serían los ganadores, El Pijo de los Balcanes (Ministro de Alimentación) - El Silencioso, y por otro, El Pijo del Magreb (mi amo) y El Aijao. Estos últimos lo tenía hecho, cuando en la última jugada de lo que parecía la final y con el campeonato en el bolsillo, El aijao en lugar de tirar bola al suelo y alzarse con el título, pegó un bolazo que rompió los esquemas y dio vida a sus contrincantes, que en la siguiente partida consiguieron el campeonato, ante la incredulidad de propios y estaños y sobre todo de su compañero de faena el Pijo del Magreb.

Según el mentidero, los a la postre ganadores, ambos jubilados, le habían prometido Al Aijao un palco en primera línea de las obras  que se están realizando por las calles de Montilla, y dos meses de miércoles bebiendo gratis en El Enganche.

Este dato no se pudo contrastar con lo que la idea de impugnar el torneo por parte del único perdedor (mi amo) quedó desechada.

Eso sí, risas y vino no faltaron en el torneo más largo que se recuerda.

 

Tras la XI edición del TIP, el ranking histórico queda  de la siguiente manera.

4 títulos.

Abertxale de ca Bellio (14/17/19/23)

3 títulos.

Ligre (15/18/19)

Pijo de los Balcanes (17/24/25)

2 títulos.

Pijo del Pádel (13/14)

Pijo del Magreb (13/18)

Maestro (17/24)

1 titulo.

Paticorto de las Onda (15)

Aijao (16)

Pantera de la ITV (23)

Lata (12)

Javi el Cuñao (12)

Suerto (25)

 


Visita teatralizada a Brácana.

Como suele ser habitual, los meses de agosto y septiembre son aquellos en los que los bracaneros andan desperdigados, debido a su actividad vacacional, campestre o familiar.

En definitiva que es un periodo de transito hacía la inauguración de la nueva temporada bracanera, que normalmente arranca a mediados o finales de septiembre.

Este año se han entretenido un poco y el pistoletazo oficial se dió con octubre ya comenzado.

Entre tanto, y mientras llegaba este momento, por la sede ha desfilado sabía nueva encabezada por el joven bracanero y canterano Leo, nieto de “el maestro”, continuando con el pequeño Hugo, hijo de “el nuevo” y algún infante más de cuyo nombre no logro acordarme. 


Hugo. Infante bracanero

Significativo ha sido destacar que en este verano del dos mil veinticinco, no han salido de la sede ni un solo jueves, y es que los campos y chaleses estaban a pleno rendimiento, con lo que ha sido imposible poderlo hacer, volviendo así a veranos ya casi olvidados.

Lo más destacable, sin duda alguna, fue nuevamente, la visita de los caricatos. De tontos no tienen ni un pelo, y a cada invitación bracanera, allá que acuden los pájaros.

Apenas tres meses después de su primera aparición volvieron por la sede, pero ahora lo hacía bastante subiditos. Y es que lo hicieron tras los primeros cuatro pases del día del estreno.

 

Como nadie se acordó de mí para poder asistir a las actuaciones, pues me las tuve que ingeniar yo solito. Durante el jueves cuatro de septiembre estuve dudando sobre a que pase acudir.

Pensé que el primero a eso de las cinco menos cuarto iba ser algo caluroso, aunque era al que estaban invitados los familiares y eso les daría a los caricatos un plus emocional. Luego vendrían prensa y autoridades, luego dramaturgo y los descolgados  en el casting, para cerrar con colaboradores y ayudantes de todo el bendito follón.

Como mis dotes de volador y alma libre me permiten actuar a mi libre albedrio, tome presencia sin manera determinada ni cronológica, es decir que ví cada escena cuando me salió de mis santos cojoncitos y además lo hice en pases diferentes. Así en el primero vi a Don Diego lamerse las heridas para acabar con un brindis. Digamos que embutido en aquel traje más parecía un pavo real que un marino, eso sí, sin plumas. Con tanto cañonazo y campanazos y a oscuras parecía que estábamos en una psicofonía del Belchite, de esas que andan por ahí de la guerra civil. Aunque tengo que reconocer que cuando terminó su actuación andaba emocionado y sentí correr dos lagrimitas por mis ojitos.

Para el segundo pase me decanté por la escena de Doña Sabina, y mi amo, bueno, el Capataz Billanueva. Sospechaba que en la primera andaría pasado de revoluciones sabedor de que la pequeña Julia y la Carmela le observarían desde primera línea de playa. Eso me hacía sospechar que podría pegar un petardazo y con el respeto y cariño que le devoto no quería verlo. Pero el destino quiso que no me perdiera ese momento tan especial de meter la pata en su debut de actor (Manolete, si no sabes torear para que te metes), y en una metamorfosis majestuosa transformó a Doña Sabina en Doña Luisa al presentársela al inglés porculero. Con dos cojones, y ante la atenta mirada de literatos, dramaturgos, poetas y excluidos en el casting, en definitiva toda la farándula del mal vivir. Aún así, no lo vi mal, con su gorrita, su fajín. En fin, parecía a los que tiran de las mulillas en las corridas de toros cuando se llevan al toro ya reventado de la plaza. Aunque para toro, el morlaco que tenía en frente. Madre mía que poderío el de Doña Sabina, que puesta en escena. Genial me pareció esta mujer que lo mismo cerraba los pases de la jornada en la Monumental que cerraba la fiesta en bracana.

En el tercer pase, y por descarte, me decidí por el trío carabela. Los fumetas parecían estar defenestrados en el Trabajadero. Allí se encontraban Dieguito, (Diego de Alvear y Ward) el Espron (Espronceda) y Doña Luisa (la madre e inglesa). Estuvo bien, se movieron entre la pena, y la alegría, la pillería y el salmorejo, y no fumaron en vivo y en directo de puro milagro. Elegantes todos y muy acertados en su ejecución. Lo del brindis y el ole tú, me encantó.

Al inglés porculero, (Mister Tobey) no lo perdí de vista en todo momento,  era el alma del folletín andante, con su traje de cortina de hotel gorda, parecía interpretar al Conde de la Cortina más que al británico intrépido. Fuel el mejor de todos con diferencia (el que quiera que se ponga)

Luego en la sede, la locura.  Conforme iban entrando los caricatos, iban recibiendo la ovación de los bracaneros e invitados. Invitados de todos los pelajes. Desde, los Alvear, con Pilar, Mamen, Luis, Jose Luis, e incluso Nacho Antoñanza (llegado horas antes desde Madrid para presenciar el folletín in situ) hasta el personal de mantenimiento o las chicas de la tienda, con la Barbara Rey de la Tienda y la Faraona de Alvear a la cabeza, con la Vero, Emilio, Rafalete Irene, Raquel, Noelia y Tere como sequito. Tampoco faltó Julio el técnico de luces, o el señor director y su ayudante (Luis y Juan Carlos, jajaja). Ah y el talentoso y joven Jonás

En definitiva, que ni el tato se quiso perder la velada bracanera tras el pase teatrero, del que desde el limbo y cada vez que me acuerdo guardo un grato recuerdo. Y es, que para algunos será una sorpresa, pero hace ya algunos años y en la misma sede ya se celebró un pase teatral con el nombre de “el juez de los divorcios” de Miguel de Cervantes. (con dos cojones)

 

En fin… La vida es puro teatro…


Galería fotográfica de la Visita teatralizada a Brácana.



Escena uno, con el Ministro de Alimentación marcando las pautas.



Misma escena, pero con el Rafa Merino que antes no salía


Las chicas de la tienda y nuestro Nacho


Dos juviletas, el mecenas, y un pollo. Bajo la atenta mirada del "loco de la colina" de brácana


La Doña Sabina contemporánea tomando la palabra.



Seis bracaneros de una tacada, y la melena rubia del canterano brácanero Leo



Elenco bracanero & teatrero

La Barbara Rey de Alvear, la señorita Tere, Doña Luisa y el Ministro  de Alimentación repartiendo alegría


La Faraona, mi amo y la Mamen, Ahí empezó todo