25 de enero de 2026

25 de enero de 2026 - Sin comentarios

 Enorme Eladia y enorme Divi

Como digo trabajillo les está costando coger ritmo con los invitados y tras algún que otro intento para cubrir el siguiente jueves este quedó desierto de invitados o embajadores.

Con esas premisas (jueves 22) la tertulia se presentaba tranquila, y así transcurría hasta que un toque de llamada en la puerta verde de la sede lo cambió todo. La Divi y la Eladia pedían paso para compartir vino y experiencias con el personal. Poco tardaron en pasar y menos aún en tener una copa de vino en la mano. Llegaban con la misión  de hacer a los bracaneros partífices del último proyecto de la Eladia, que ha recogido en un pequeño librito su trayectoria personal y profesional de la mano de la tonelería y el vino. Pocos ejemplares, solo para familiares y cercanos donde con textos y fotos plasma su vida. Alago majestuoso para los bracaneros que responde al reconocimiento años atrás que recibió por estos a su trayectoria. En un acto puramente institucional y a la par informal entregó a mi amo el ejemplar mencionado donde de paso había escrito una dedicatoria. Dedicatoria que fue leída por mi amo y que emocionó a todos los presentes. La fiesta continuó hasta que el Ministro de Alimentación plantó en la mesa central una bandeja de callos con chorizo elaborados pacientemente por la madre de La Pantera de la ITV. En ese justo instante la Eladia y la Divi pusieron pie en polvorosa temiéndose lo peor. Lo dicho que si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.

Como dato, destacar que el libro de la Eladia, y en el apartado fotos, una de ellas es el salvoconducto que se le entregó como embajadora de los bracaneros.




 El Morito Güeno, anda puteado

Con enero llegan las buenas proposiciones de cara al año nuevo. Los mortales, piensa en los gimnasio para perder los kilos de más, estudiar inglés, leer más… Lo de siempre, pero en Bracana como todo es diferente, pues los propósitos de enmienda pasan por beber mas vino, organizar mas excursiones y cerrar la visita del Morito Güeno y celebrar el Almuerzo de Navidad a últimos de enero. Y con estas premisas arrancó el primer jueves operativo de enero (jueves 8) en el que  una vez más solos, le dieron forma al calendario y quedaron todos expectantes e intrigados por la visita del Morito Güeno que llegaría una semana después.


Y efectivamente una semana después (jueves 15) apareció el Morito Güeno por la sede, aunque lo hizo rompiendo todos los esquemas establecidos. Aunque es cierto que la chilaba no la ha cambiado, el calzado sí (llego con calcetines blancos y chancletas de verano). Otro cambio significativo fue su aparición con gorro rifeño rojo con flecos negros. Y lo que más sorprendió, es que lo hizo con una bolsa de rafia, llena de chismes que trataba de vender. Al parecer la cosa está fatal al otro lado del estrecho y las necesidades que aprietan le han hecho ir de taberna en taberna con la bolsa de rafia y sus productos como antiguamente. La mercancía era digan del Amazón, desde condones, a radios, pasando por teteras, gafas de marca falsas, sillitas de camping plegables, despertadores casio falsos, linternas sin pilas, té de morocco elaborado en china…

El personal quedó perplejo con el nuevo Morito Güeno, pero no hubo un alma caritativa que le comprase algo. Cabrones, siempre dispuesto a recibir y no poner ni un duro.

Aún así y cuando el personal que este año sospechaba que no trincaban nada del Morito Güeno estaba ya despistado, el joven llegado del Magreb sacó su repertorio de regalos y devolvió la ilusión y las caras de niños a los bracaneros.  Este año ha ido a lo práctico y para todos por igual. Un reloj de bolsillo modelo Willy Fog y un silbato con brújula incorporada por si al salir de bracana necesitan orientarse o pedir socorro. Al final el Morito Güeno comió jalufo y bebió más vino que un tartalilla antes de poner rumbo a Tánger, concretamente al barrio de Suoani,  más contento que unas castañuelas.






 2.025. Hasta luego Lucas...

A lo de las tertulias soletes parece que le están cogiendo cariño, últimamente se repiten con más asiduidad que en las últimas fechas, donde pasar un jueves sin invitados, que no fuese el correspondiente a primero de mes, causaba incluso mala conciencia.

Ahora, es diferente, si no llegan invitados, pues tan tranquilos… a beber vino y a disfrutar.

Y algo de eso sucedió el jueves once, que de pasó aprovecharon para afinar con los preparativos de la Noche Vieja Bracanera, que sería el jueves siguiente.

 

Como digo, el jueves 18. Bracana se llenó de alegría para celebrar el final del 2.025 y la llegada del 2.026. Lo hacían con la ausencia de la Pantera de la ITV que andaba con el dedo de un pie roto. Algo tan tradicional y repetitivo en el tiempo es esperado con muchísima expectación, y es que el arroz con bogavante que cierra el menú de noche vieja es uno de los momentos más esperados a lo largo del año por los bracaneros.

Este año el Ministro de Alimentación volvió a poner el nivel elevadísimo con dicho menú y por supuesto con dicho arroz. Un año más se comieron las pasas de la potra al ritmo de las campanadas de Radio Pirinaica Bracanera, que tuvo a bien para la ocasión emitir una programación especial de Noche Vieja Bracanera.

Luego llegaría la Noche Buena y la Noche vieja para el resto de los mortales que anulaba un par de tertulias, con lo que la Noche Vieja bracanera sirvió para cerrar el año natural en la Republica.






 

En fin, que otro gato a la talega y van quince años. ¡Madre mía!

Apurando el año.

Andan flojetes, y lo digo por el tema de invitados, ya que en las ganas de vino sigue con más que nunca. Cierto es que las fiestas navideñas y de fin de año han solapado algunas que otras tertulias anulándolas por completo. Pero aún así y desde aquí en el limbo, observo que con el tema de invitados /embajadores andan como digo, flojetes.

La cosa es que empezaron el mes, con el puente de la constitución a la vista, (jueves 4), con dos invitados. El tándem metía miedo. “El rayita y el Rafa Ruiz”, más conocido como Rafa el Gordo en las antiguos ambientes baloncestísticos.

El primero de ellos es un autentico conocedor del mundo bracanero y su evolución a lo largo de los años. Recuerdo como en la casa ya hacía sus primeros contactos con el personal, en aquellos maravillosos años, en los que cada invitado que aparecía por allí, lo hacía con algún regalito para mi persona de pajarito. También ha participado en alguna que otra en la sede, con lo que sabe a la perfección por donde va la madeja.

Nada que ver con su compinche para la ocasión, que llegaba inmaculado a la cita bracanera. Aunque eso no fue inconveniente para que se manejase como si fuera la enésima vez que pasaba por la sede.