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24-10-2024.DE TODO SE HABLO Y HASTA SE BEBIO VINO.
El 24 de Octubre suele ser una fecha muy señalada en el calendario cordobés, no en vano, se celebra San Rafael, custodio de la capital de provincia cordobesa. Y aunque ninguno de los dos invitados que se dejaron hacer por la sede llevaba ese nombre la fiesta fue morrocotuda.
Tanto que celebraron una cata vertical. Si como suena, una cata vertical. El maestro de ceremonias e inventor de la cata, no fue otro que Luis Giménez Alvear, actual Director General de Bodegas Alvear y a la par mecenas de los bracaneros por aquello de la cesión de la sede.
Luis llegó con ganas y, por supuesto, acompañado de su amigo inseparable, Manuel Jiménez del Pino. Años llevaban sin asomarse a Bracana Cénter y para la reentré no dudaron en poner toda la carne en el asador.La cata comenzó con un vino portugués elaborado por el afamado enólogo del país vecino Luis Lopes. Un Aveiro de Dominio do Açor. A esta perla lusitana le siguió una gana de Fino C.B. de diferentes años. La escala comenzó con un vino embotellado en este mismo año, el 2.024, luego vinieron los del 2.021, 2.019 para terminar con un C.B. del 2.017. Ni que decir tiene que a cada uno de ellos le acompañaban diferentes manjares. Durante la cata se pudo apreciar la capacidad de los vinos finos generosos de envejecer en botella y como el paso de los años iba haciendo en los mismos que sus tonalidades, sus capacidades olfativas y por supuesto su sabor en boca. Toda una lección que pocos bracaneros tenían aprendida. Pero la cosa no quedó ahí ni mucho menos.
Luego llegaron unas botellas de Fino en Rama del 2.017 y un magnum de litro y medio del 2.019 de Fino Capataz, toda una delicia. Ah se me olvidaba, también tuvieron el privilegio de echarse a la boca un par de botellas de un vino espumoso que reposa en las bodegas de la casa y que responde al nombre de ancestral y que aún no ha salido al mercado.
Todo ello bajo las atentas y sabías explicaciones de Luis, y los apuntes de su compañero Manuel. Tanto se calentó la cosa, que tras dar con todo el armamento, Luis no dudó en hacer una incursión a la misma bodega para aparecer con otro golpe de caldos magestuosos.
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