17 de marzo de 2014

17 de marzo de 2014 - Sin comentarios

Últimos embajadores del invierno

Como los acontecimientos se precipitan, hoy no tengo más remedio que meterme prisa para escribir la crónica de lo acontecido en Brácana el pasado jueves. La próxima semana vuelven a la carga el lunes, con la entrega del cuarto premio gastronómico, así que antes de que me coja el toro, lo cuento y Santas Pascuas (ahora que estamos en cuaresma).



Como corresponde al segundo jueves de cada mes, de nuevo volvieron a recibir embajadores en la sede, esta vez directamente relacionados con el mundo del vino. El Luis García y el Juan Almansa son gente bregada en el noble arte de criar vino, en el Lagar Los Borbones para más seña. Por cierto, que no llegaron de vacío a Brácana. Además de arrimar cinco litracos de un vino estupendo, agradecieron la invitación con unos entrantes a base de jamón, queso y otras chacinas, que se sirvieron, como es de recibo, en la barra. Con anterioridad, como primera tapa de la noche, el Pijo del pádel, pinche de la noche, se marcó unos montaditos de anchoas del Cantábrico con tomates enanos, que fueron donados gentilmente por el Mejías, embajador veterano de la República. En este aspecto merece la pena detenerse. Los invitados que pasan por Brácana se sienten tan agraciados, que siguen acudiendo con las manos llenas de comida y bebida. Vamos, algo así como el premio gastronómico en el que homenajean a un cocinero para que les ablande la mandíbula ¡Tendrán poca verguenza!



El caso es que con el Fino Los Borbones como hilo conductor, la conversación fue variada durante toda la noche. Se habló de fútbol, con el Particorto de las ondas y el Abertxale subiditos de tono tras la victoria del Betis ante el sevilla en la Uefa League. También de la historia de la vecina ciudad de Montilla, con lugares ya desaparecidos como el horno regentado por Concha en la calle Cordón. Por supuesto se habló de vino, de aceite... así hasta que llegó el Consejo de Ministros. En él se abordaron los detalles del próximo premio gastronómico, cuya identidad no desvelaré para salvaguardar el secreto se sumario que rige las noche bracaneras. También se dio repaso a los embajadores que llegarán hasta la sede durante el mes de marzo y abril y se apuntaron algunas salidas pendientes, con el único objetivo de seguir poniéndose ciegos de vino. Por ejemplo, la segunda visita a la Casa de las Aguas para entregar los dos últimos volúmenes de la Historia Ilustrada de Brácana. Traducido a lenguaje popular, visita a la bodeguita del citado lugar para ver si el vino sigue igual de bueno.



Tras el Consejo de Ministros llegaron los juramentos, que dejaron un detalle para la posteridad. El Luis García se plantó en la sede con el pasaporte español para que fuera visado una vez traspasadas las fronteras de Brácana. Este hecho fue reconocido por el personal al tratarse del primer momento oficial en el que un embajador reconoce con hecho, que no palabras, la autodeterminación de la República ¡Con dos cojones!
De los juramentos pasaron a los brindis y de los brindis, al plato fuerte de la noche, unos langostinos con setas, cuya perola tampoco necesitó de limpieza posterior. Una vez solventado el trámite culinario, la tertulia volvió a tomar peso en la noche. De hecho recuperaron una tradición olvidada durante semanas, las rondas de conocimiento autóctono de antros, chisnacles y otros tugurios. Juro por el papagayo bendito del Amazonas que llevaba tiempo sin escuchar tantos nombres seguidos. Allí se recordó la Incubadora, el bar la Tizne, el Disco May, Casa Palop, el Toby's Bar, los Candiles... y mucho más que mi pequeña memoria de pájaro no llegó a retener. Lo que sí me quedó claro es que mis colegas no conocerán la capital de Uzbekistán ni la teoría de la relatividad, pero lo que es a garitos, no hay quien les eche la pata por alto. No tengo muchas más cosas que contar, salvo que pasada la media noche volvió a sonar el himno de Brácana, con la misma solemnidad de siempre y que, para entonces, ya andaban liados con los preparativos de los digestivos de rigor.
Por hoy me despido aunque, más pronto que tarde, vuelvo a la carga. El lunes se hará entrega en Brácana del IV Premio al mérito gastronómico que este año recaerá en......... la semana que viene os lo cuento.



13 de marzo de 2014

13 de marzo de 2014 - 1 comentario

Celebración por todo lo alto

Después de varias semanas contando lo que pasa por aquí arriba, hoy sólo voy a centrarme en mi familia terrenal. Tengo mucho que repasar, a pesar de que cada primer jueves de mes, Brácana no suele recibir embajadores. Digo suele porque la pasada semana volvieron a pasarse por el forro la normativa. Es lo que tiene esta bendita anarquía, lo que hoy en negro mañana blanco y lo que es blanco lo pintan del color que les de la gana. El caso es que el último jueves se incumplieron más normas de lo habitual. No hubo embajadores, pero sí visitas. Por un lado la ya habitual de el Carlitos Gracia, que aparece y desaparece por la sede como el Guadiana, Por otro, y esto sí que es novedoso, la presencia de una mujer en Brácana. El único culpable de tal sacrilegio es el Paticorto de las ondas que acudió tarde, para variar, acompañado de la hermana de la Marina, llegada desde tierras galas. El caso es que con su entrada hubo caras de sorpresa pero al final, como son unos blandengues, todos acabaron aceptando su presencia. Eso sí, sólo de manera temporal, porque la Elisabeth abandonó la sede después de la primera tapita en barra, con algún cancanasso de vino en el cuerpo.



Con estas dos excepciones, mis colegas bracaneros han metido ya el pie en el mes de marzo. Era por tanto una oportunidad para ponerse al día económicamente y organizar el intenso calendario bracanero para las semanas venideras. El caso es que a pesar de la normalidad aparente, pude percibir un ambiente algo diferente desde mi llegada a la sede. No acabé de enterarme de la película hasta bien entrada la noche, cuando el Ministro de alimentación empezó a preparar un arroz con bogavante que acabó por escamarme del todo ¡Coño, claro! Estaban celebrando el cumpleaños de el propio Ministro de Alimentación y del pijo del pádel. No penséis que se quedaron tranquilos con el plato principal, no. Con anterioridad ya se habían metido entre pecho y espalda un perolito de chorizo con sidra, acompañado de unos litracos de fino El Elegido, llegado hasta la sede por mediación de el Carlitos Gracia, para festeja el aniversario de su primo. Eso sí que es un detalle que, por cierto, agradecieron todos los bracaneros. Puesto a nombrar detalles relacionados con el cumpleaños de los susodichos, hay que destacar el regalito con el que se presentó el Ligre, dos llaveros, uno para cada uno, con la imagen de Paco de Lucía y del Naranjito ¿Es o no es un detalle?
Hoy obviaré hablar del consejo de ministros y demás actividades propias de los jueves en Brácana, para detenerme en el plato principal de la noche, del que ha he hecho algún apunte ¡Qué cabrones, cómo se ponen!



Para quién no lo sepa, y así os pongo los dientes largos, el bogavante, también llamado Homarus gammarus o lubigante, es un custráceo, que le da un gusto al arroz acojonante. Posee cinco pares de patas, además de su cuerpo, que hacen salivar sólo con verlas. Pues bien, de las patas y el cuerpo sólo quedó la cáscara y eso que el Ministro de Alimentación incluso había pelado parte del bicho. Se pusieron tiernos a cucharadas y chupetones para alegría de el Quini, pinche de la noche, que apenas si tuvo que limpiar la perola. A esas alturas de la noche, alternaban el fino el Elegido con el fino el Pato aportado por el Abertxale. Una manera como otra cualquiera de catar distintas variedades.
Para cerrar el homenaje culinario y cumpleañero, el Pijo del pádel aportó un pastelón, elaborado por la Mariquilla, para terminar otra noche en la que se acostaron sin comer, y van......



Poco más tengo que contar, además de señalar que no perdonaron los digestivos. La próxima semana inician su particular tiempo de pasión. Mientras en la vecina ciudad de Montilla proliferan los actos cofrades con motivo de la cuaresma, mis compinches dicen que también se darán unos latigassos, para arrepentirse de los pecados cometidos. Dicho en plata, que se van a jalar todo lo que no se jalan de lunes a miércoles y de viernes a domingo.



Por cierto, se me olvidaba. El pecado cometido por el Paticorto de las ondas, haciéndose acompañar por una mujer, fue perdonado porque se presentó con la tercera entrega de la Historia Ilustrada de Brácana. Eso sí, parece ser que ya ha agotado los puntos, como en el carné de conducir.

5 de marzo de 2014

5 de marzo de 2014 - Sin comentarios

Un cuarteto peligroso

La verdad es que esta semana no sé si estoy contento o triste. Al final, lo que comenzó como un rumor se ha convertido en realidad y Paco de Lucía ya es uno más aquí arriba. Seguramente deja un hueco insustituible ahí abajo aunque, como nunca llueve a gusto de todos, aquí tenemos ya al mejor guitarrista del mundo. Sólo un apunte de su llegada, porque hoy tengo tela que contar del jueves bracanero. El tío llegó con la guitarra debajo del brazo preguntándole del tirón al portero por el infierno. Claro, el hombre está acostumbrado a que la gente pregunte la dirección hacia el cielo, así que se quedó a cuadros y sólo acertó a preguntar que si buscaba a alguien en concreto.
- Busco un sitio pa tocar la guitarra sin que nadie me toque los cojones. En plata, que no me calienten la cabeza diciendo que molesto a los vecinos.
Así que el portero lo mandó del tirón para el Flamenlimbo. Allí andábamos con los preparativos cuando llegó a la puerta. Vio al personal trajinando y sólo dijo una cosa:
- El Camarón y el Morente que se vayan aclarando la voz, que ya he llegao.
El resto sólo puedo calificarlo de una manera: DE TRACA.



También estuvieron finos el pasado jueves en Brácana. Como al día siguiente se festejaba el Día de Andalucía en la vecina ciudad de Montilla, mis compinches levantaron el freno de mano y, claro se pasaron de frenada. A ello contribuyeron los cuatro embajadores de la noche que plantaron pie en Tierra Santa para convertir la sede en el festival del humor. Lo explico después de presentarlos. Por un lado llegaron tres hermanos, el Mariano Cruz, el Tifa y el Chocolate llegaron de la mano de el Niño, hijo de éste último. Junto a ellos estuvo el José Cobos, padre de el Mochu, embajador veterano de la República y, entre los cuatro, reventaron más de una quijá a base de chascarillos. Hacía tiempo que no veía tanta carcajada en Brácana y lamento no recordar ninguno de los chistes que allí se contaron pero claro, entre tanta comida, tanto vino y tantas voces, cualquiera retiene en la memoria la retahila de comentarios que allí soltaron.



El caso es que el ambiente comenzó calentito desde primera hora. Para picar al personal, el Ministro de Alimentación le quitó otro par de centímetros largos al jamón, a modo de primera tapita en barra. Por cierto, que el Pijo del pádel se va a dejar la mano un día en la barra con los avisos, o algún día simplemente se rompe la mano. Como ya contaba la semana anterior, de remanente vinateros andan sobrados y, para colmo, el Mariano se presentó con unos litricos de fino El Chache, ya degustado en Brácana con anterioridad, que por las caras de satisfacción debía estar de muerte. Entre copas, miajones de aceite y jamón, llegaron las primeras anécdotas de la noche, no en balde el Chocolate es colega de trabajo e mi amo, el Silencioso y el Pepeluí. Un tipo sin pelos en la lengua por lo que pude apreciar, porque tarda en cagarse en to lo que se menea lo mismo que un cura loco en persignarse.



Ya calenticos, con el Chocolate empujando al personal hacia un punto sin retorno, llegó la segunda tapita en barra, traída por los embajadores. La tortilla tenía una pinta de huevos, nunca mejor dicho,  así que desapareció como Houdini en el espectáculo La metamorfósis. Entre pincho y pincho, cayeron algunas copas de vino, dando tiempo a la siguiente tapita en barra, un cóctel de mariscos, también traído por los embajadores con una pinta... joer, no se me ocurre nada, pero los tenedores entraban y salían de la bandeja que daba gusto, así que también debía estar de huevos. En este punto hubo gente que entregó la cuchara. Bueno, mejor dicho, el tenedor. Así que se dieron un leve respiro para volver a la charlita tertuliana, donde cayeron los primeros chistes. Para evitar que la cosa se despendolara, mi amo dio comienzo al Consejo de Ministros donde se repasó de manera rápida los embajadores que visitarán la República durante el mes de marzo y apuntaron algunos detalles sobre la inminente entrega del IV Premio al Mérito Gastronómico. Tras el Consejo llegaron los juramentos pertinentes, con unos embajadores entregados a la causa, que juraron fidelidad a la República, como corresponde, a pesar de que algunos dudaron a la hora de estampar su firma, temiendo que se la estuvieron colando con alguna hipoteca o algo parecido.
Como no habían tenido suficiente trabajo en la mandíbula, casi sin respiro llegó el plato fuerte de la noche, una carrillada en salsa con patatas fritas, ante la que hubo reverencias. Los que habían entregado el tenedor volvieron a cogerlo, imaginando una noche de ardores. No obstante, en Brácana no hay dolor, así que dieron buena cuenta del citado plato. De postre cayó una cosa ligerita, unos platicos de piña y melocotón en almíbar, con los que cerrar el apartado gastronómico. Con el estómago lleno comenzó el repertorio de chistes, donde el José Cobos y el Chocolate se licenciaron con Cum Laude ¡Vaya repertorio! Chascarrillos viejos, nuevos, de curas, de la guardia civil, de estudiantes, de animales y sobre todo, verdes como los prados de Asturias. No creo que nadie se sorprenda a estas alturas ¿no? Todo esto estuvo acompañado de los digestivos de rigor, una suerte que el Chocolate había inaugurado una hora antes.



Justo en este momento extendí las alas y di por cerrada la noche, que ya llevo bastante en las dos últimas semanas. Un jueves más, el mundo se detuvo durante unas horas y ni el conflicto de Ucrania, ni el caso de las preferentes, ni la trama Gurtel, enturbiaron un buen ratico de tertulia con un cuartero de emabajadores más que peligroso.


3 de marzo de 2014

3 de marzo de 2014 - Sin comentarios

Flamenlimbo y la taberna de Brácana

Aunque semana a semana mi intención es contar lo que sucede en la sede institucional de Brácana, hoy no tengo más remedio que detenerme antes a contaros la semana que llevamos aquí arriba, en el limbo. Ya sabéis que vivo junto a una caterva de personajillos curiosos, por llamarlos de alguna manera, que no se merecen estar ni en el cielo ni en el infierno. Utilizando un eufemismo guapo... somos un grupo difícil de catalogar. El caso es que hace unos días empezó a rular por aquí un chisme. No se sabe muy bien de dónde salió, pero el caso es que anunciaba la inminente llegada de Francisco Gustavo Sánchez Gómez. Coño, me sonó tan contundente que me acojoné de verdad porque todo el mundo ponía cara de ser alguien importante. En mi corto conocimiento, tuve que preguntar a Saramago que de quién se trataba y rápidamente me sacó de dudas:
- Coño Punset, esse é o nome de Paco de Lucía.
Podéis haceros una idea de la que se ha liado. Camarón y Morente, que hasta hoy se dedicaban a montar saraos de noche y dormir durante el día, se han proclamado cabecillas del comité de bienvenida. Con una velocidad digna del Ferrari de Fernando Alonso, han montado un local que se llama Flamenlimbo, algo así como una peña flamenca, con una programación estable para promover el arte flamenco entre los que habitamos aquí. En la última semana han pasado por allí Manolo Caracol, la Niña de la Puebla y Antonio Mairena, acompañados a la guitarra por Juan Gandulla 'Habichuela' y Juan Moreno 'Moraíto'. Rockberto también ha hecho sus pinitos y del baile de la Amy, mantón incluido, mejor ni hablar. Como el rumor sea cierto se me van a caer las plumas, porque el personal comienza a rebotarse y ya se habla de construir un auditorio para otras músicas, además de un cine, un teatro y un local para timbas de dominó. El caso es que no hemos parado y las ojeras me llegan hasta las garras, de ahí mi intermitencia a la hora de contar la vida de mi colega terrenales. No creáis que los tengo abandonados. Simplemente es cuestión de prioridades y, puestos a priorizar, el arte, el jamón y el vino que ponen en el Flamenlimbo es.... del carajo. Aunque bueno, sería injusto decir que el que sirven en Brácana no quita el sentío. Joer, si es que llevo una semana que hasta el lenguaje que tengo es flamenco.



El pasado jueves Brácana escribió una nueva página de su historia con la visita de tres nuevos embajadores, dos de ellos profanos en estas lides, el Antonio Cobos el del Florida y el Antonio Carrasco, además de otro veterano como el Francis Pérez. Los tres se acoplaron a la barra tan bien, y nunca mejor dicho, que Brácana se convirtió durante unas horas en una tasquilla de barrio, trasegando vino de la jarra al gaznate a un ritmo de vértigo. Ahora mis amigos los bracaneros andan sobrados de excedentes vinateros, aprovechando el tirón de las visitas de embajadores anteriores que han dejado la bodega repleta. Para que no se ponga malo, como ellos mismo dicen, parece que están echando un campeonato, así que entre que este me gusta más o dame que pruebe el otro, acaban como a nadie le importa. Como al líquido elemento hay que darle contraste, tras el jamón de rigor, como primera tapita en barra, se jalaron unas tiritas de cola de toro con salsa abundante, para mitigar los efectos del vino. Ya con el jocico caliente tras estos primeros golpes, bracaneros e invitados se apontocaron en la barra, dando paso a conversaciones de los más variado que fueron desde el fútbol, siempre recurrente, hasta la economía, pasando por supuesto por el vino.



Aprovechando que el Cobos regenta uno de los garitos con solera, la conversación giró entre las cantidades que se consumen de esta bebida, hasta a necesidad de tenerlo siempre a punto para dar un buen servicio. La charla fue interrumpida por el pertinente Consejo de Ministros en el que organizaron, como buenamente pudieron, las semanas venideras. En estas estaban cuando el Quini anunció la salida del primer plato de la noche, elaborado por su bendita madre, para celebrar su cumpleaños... titantos, según pude escuchar. De la cocina salió una perola de cazón con más salsa todavía que el rabo de toro. De ella dieron cuenta a base de miajones, con unos lametones en los dedos que daban muestra de la calidad de tal manjar. Andaban ya sobre el alambre, cuando el Cobos sacó un tiramisú casero de postre, al tiempo que el Francis Pérez plantó sobre la barra un bag in box de PX procedente de la bodega de su suegro el Camará.



Así remataban la faena, antes de entrar a matar con los digestivos. La cosa andaba tan al límite, que faltaba algo más de media hora para que llegara la primera hora más temprana del día, cuando sonó el himno de Brácana. Era cuestión de tiempo que se liara. Mi amo se arrancó a bailar mientras comenzaban los preparativos para la toma reglamentaria de los cancanasos finales. Ya lo he dicho antes. Acabaron como a nadie le importa, más o menos como andamos nosotros aquí arriba. Como se confirme el rumor y la semana que viene llegue el Paco de Lucía, nos va a salir el Entre dos aguas hasta por la orejas.


19 de febrero de 2014

19 de febrero de 2014 - 1 comentario

La sede se queda 'chica'


Como lo leéis. Después de cuatro años largo de existencia, mis colegas bracaneros acaban de darse cuenta de que la sede institucional de Brácana se está quedando pequeña. Más bien tendría que decir que se han dado de bruces con la realidad, porque el pasado jueves estuvieron a punto de quedarse en inferioridad numérica, como en el fútbol, respecto al número de embajadores que visitaron Tierra Santa. Mira que hacen consejos de ministros, que organizan las visitas, que dedican horas y horas de charla menuilla a este asunto... pues nada, decididamente no sirve para nada. Dicho esto, no hay que olvidar que todas las normas bracaneras se las pasan por el forro cada vez que les da la gana, así que tampoco es de extrañar que el último jueves se encontraran nada más y nada menos que con siete embajadores de golpe, cuatro de ellos de nueva hornada y tres veteranos. Ahora paso a contaros con detalle lo ocurrido, aunque primero vayamos con los detalles organizativos de la Tertulia. A decir verdad, el caos que supuso en la cocina la presencia de tantos invitados, fue resuelto con maestría por el Ministro de Alimentación. El Pepeluí se tiró buena parte de la tarde del miércoles preparando el plato principal, del que hablaré más adelante, y se plantó en la sede con antelación suficiente para darle una estocada casi definitiva al jamón. Algo debía presentir el pájaro cuando tuvo tanto esmero a la hora de preparar las viandas de la noche y se hizo acompañar desde el principio por el pinche, el Paticorto de las ondas, que por fin ha cumplido con su obligación, después de demorar varias semanas su cometido. El caso es que ambos llegaban a Brácana alrededor de las 20:45 barruntando que esperaba un día duro. Efectivamente, nada más pisar la sede, el Ministro de Alimentación se tiró sin compasión al lomo del jamón, preparando un plato con más de 20 centímetros de altura. En ello andaba cuando llegó el primer embajador de la noche, el Rafael Ramírez. Cogió a los dos bracaneros por sorpresa, porque no lo esperaban tan temprano. No obstante, como en Brácana las dudas dudan un santiamén, rápidamente comenzaron a ponerlo en situación, a la espera del resto de invitados de la noche. No tardaron en aparecer y ahí comenzaron las sorpresas. Por la puerta entraron de una tacada el Pablo Quesada, el Luis Navarro y el José Mari Luque, aunque estos dos últimos, en principio, no habían anunciado su llegada.



A pesar de ello, en Brácana todo embajador es bienvenido, aunque la terna daba miedo a priori, por el curriculum que atesoran tras su paso por tabernas, bares, bodegas y tascas. Todos ellos forman parte de la Cofradía del Vino de la vecina Ciudad de Montilla, así que, como era de esperar, tardaron poco en comenzar el trasiego de vino de la jarra a la copa. Por cierto, de beber vino se pusieron tiernos. Primero fue el Pablo Quesada el que llegó con una garrafita de aceite y cinco litracos de Fino El Mancebo para abrir boca. Concentrados estaban los embajadores y todos los bracaneros, a excepción de la Pantera que no justificó su ausencia, en llegar al fondo del bag in box, cuando de nuevo se abrió la puerta para recibir a tres embajadores más. Baste con decir que llegaron desde el vecino Estado de Alvear y que los tres, el Fernando y el Luis Giménez, además de el Bernardo Lucena, son ya boinas verdes de las reuniones de cada jueves.

Su presencia siempre es bienvenida en la República, mucho más si los tres aterrizan con sendas jarras de Fino Combinación y Fino El Elegido, de las que se utilizan en el volteo, y otros cinco litros  de mosto de Las Puentes. Así por lo alto, estamos hablando de cerca de dos arrobas de vino en total. O lo que es lo mismo, ni se acordaron del agua en toda la noche. Esta vez la comida sirvió para amortiguar los efectos del vino porque, de jatería, la cosa también estuvo fina. Se jalaron todo el jamón que cortó el Ministro de Alimentación como primera tapa en barra, acompañado de su aceite correspondiente, metiéndose a continuación entre pecho y espalda unos mejillones a la marinera. Con el estómago algo más lleno, amortiguando la continua caída del líquido elemento, llegó el Consejo de Ministro y, a continuación, los juramentos. Fueron los más accidentados que se recuerdan porque a el Pablo Quesada le dio una alferesía que le hizo perderse durante unos minutos por los Montes Bracaneros, acompañado de el Rafael Ramírez. Mi amo no sabía cómo meterle mano al asunto, con la mitad de los embajadores noveles en la sede y el resto tomando el fresco. El caso es que finalmente decidieron seguir adelante con el ritual, comenzado con el Luis Navarro y siguiendo con el José Mari Luque. Ya con el Pablo Quesada recuperado, continuaron los juramentos por él mismo, para cerrar con el Rafael Ramírez, un tipo que, por lo que pude escuchar, tiene más títulos que la Duquesa de Alba, entre presidencia de asociaciones y otros menesteres. Tras los juramentos la cosa se tornó gastronómica, con la llegada de una perola de alcachofas con carne y, entre bocado y bocado, se retomó la charla por corrillos, por cierto, de las más animadas que se recuerdan en Brácana. Se repasaron anécdotas, se habló de vino y, sobre todo, se dejó pasar el tiempo, saboreando el excelente vino aportado por los embajadores. Entre toda la charla, me gustaría destacar la conversación mantenida entre el Jose Mari Luque y el Pijo del pádel. El primero fue maestro del segundo en el Colegio Salesiano y no sé si por pelotilleo, que de eso anda sobrao, a el Pijo le faltó que se le saltaran las lágrimas ¡Ver para creer!



El caso es que según he podido constatar, el Jose Mari Luque es una persona muy querida en Montilla como maestro, defensor del vino y corresponsal del Diario Córdoba durante décadas. Por cierto, aunque ya se encuentra jubilado, en la edición del periódico del pasado lunes, dedicó una columna de opinión a la República Bracanera, cuyo enlace dejo a continuación.
http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/republica-bracanera_861346.html
Lo único que les faltaba a esta gente es promoción. Por eso decía que Brácana se queda pequeña. De hecho, el pasado jueves hubo quien picó a el Fernando Giménez con la posibilidad de ampliar la sede hacia las dependencias de Alvear. Lo peor es que el embajador en cuestión indicó que eso, con un arco, queda solucionado ¡Por el Cóndor Bendito de los Andes, el Fernando no sabe dónde se está metiendo! ¡Que esta gente ya intentaron un derrumbe en el callejón y ya hablan de llegar un jueves, cincel y machota en mano, para empezar el derribo!
En fin, de la sinfonía de tenedores en la madera de formica y de los brindis, mejor ni escribo. Para qué contar, fueron igual de atropellados y bullangueros... que siempre. No obstante sí tengo que hacer mención a los rosquitos de la Memes, madre de el Abertxale, que se zamparon para cerrar la velada gastronómica. Poco después fueron despidiendo a los embajadores, aunque sin perdonar los digestivos de rigor un poco más tarde. Los siete invitados del jueves agasajaron a los bracaneros con una gran noche de charla, que para eso se reúnen cada siete días. La semana que viene... más, seguro.


12 de febrero de 2014

12 de febrero de 2014 - Sin comentarios

Sin Palabras...



Como ya habréis oído en más de una ocasión, dicen que “una imagen vale más que mil palabras”, o aquello que se suele colocar al pie de foto de “sin palabras”.


Aunque sin palabras se quedó el Ministro de Alimentación al ver como le reventaba un vaso justamente al lado de la cazuela de merluza  que estaba preparando.
Sin palabras se quedo "El Ligre" cuando olio el mostico de este año de la primera cosecha de Brácana. Olor a... Como  diría yo. A huevo podrido.
Sin palabras se quedó "el maestro" cuando y en el Consejo de Ministros, sus ciudadanos los bracaneros le hicieron entrega de una canastica de fruta para ayudarle en la recuperación, tras su operación de hombro.
Sin palabras se quedó "la pantera de la itv" cuando al abandonar la sede pudo observar haciendo vigilancia intensiva a las fuerzas de seguridad del estado.
Sin palabras se quedó "el niño" cuando degustando la merluza encontró restos del vaso que le reventó al Ministro de Alimentación.
Sin palabras se quedó "el pijo del padel" cuando observó que el personal seguía comiendo como si tal cosa tras encontrar "el niño" los trozos de cristal en la comida.
Si palabras se quedó "el aijao" tras hacer el vuelo sin motor.
Sin palabras se quedó "el paticorto de las ondas" tras ver como tenía que abandonar la sede para ir a comprar supositorios para el pequeño bracanero Hugo.
Sin palabras se quedó "el silencioso" al ver que tenía que hacer de pinche ante la ausencia de "el paticorto de las ondas"
Sin palabras se quedó "el aberxale" tras ver como el ligre rezaba supropio Ligre Nuestro como si ya estuviese en Almería,
Y sin palabras se quedó mi amo... bueno a este es dificil dejarlo sin palabras...

3 de febrero de 2014

3 de febrero de 2014 - Sin comentarios

Brácana ultrajada... durante un instante

Mis amigos bracaneros cerraron el mes de enero un pelín encabronados. Bueno, en realidad estuvieron rebotados, al menos algunos de ellos, durante los primeros 20 minutos de la última tertulia. Vamos a ver, os explico. Resulta que el pasado jueves se había preparado un trío de embajadores por iniciativa de el Pijo del pádel. Hasta ahí, todo normal. El caso es que dos de ellos dejaron plantado al personal sin previo aviso. No vamos a citar nombres porque ya se sabe que los que pasa en Brácana, se queda en Brácana. No obstante, sí que puedo contaros que el susodicho, osea el invitador, se agarró un rebote king size. Ya sabéis. Que si podían haber llamado por teléfono, que si esto no es serio, que si yo les pongo una cruz para toda la vida... Vamos, que la cosa comenzó calentita aunque, afortunadamente, duró poco.



Los que sí acudieron y, vaya si se dejaron notar, fueron el Mejías, veterano en esta bendita locura, y el Antoñín Polo (unos decían que Antonio, otros que Antoñín... yo me quedo con el último nombre, que queda más cariñoso). Este último formaba parte de la terna inicial de embajadores de la noche, aunque su presencia hizo olvidar a los dos ausentes. Llegó poco después de las 22:00 horas, algo que ya se sabía de antemano, por eso el Consejo de Ministros se adelantó de su horario habitual. En él se volvió a dar repaso a la lista de embajadores futuros, con especial hincapié en la confirmación, y se habló del cuarto premio gastronómico que, por cierto, todavía no había sido contactado por el Presidente y el Paticorto de las ondas, encargados de crear enlace con el galardonado.



Poco después del cierre de propuestas y demás letra menuda que conforma semanalmente este apartado bracanero, llegó como digo, el Antoñín Polo. Vaya personaje. Alentado por el Mejías, empezaron con chistes y anécdotas, provocando más de un espurreo de vino. Por cierto, hablando de vino, el que se bebió durante la noche fue Fino El Mochu, además de el Fino Pata Hierro. Como la semana anterior, el Mochu se presentó sin nada en las manos, algo que no es necesario en Brácana, tuvo el detalle de retratarse con unos litracos que fueron pertinentemente apurados durante la noche.



El jamón con aceite sirvió una vez más de entrante gastronómico, además de una empanadilla que llevó el Antoñín. Aquí se creo cierta polémica. El caso es que la empanadilla en cuestión fue hecha por su esposa. Por ello, hubo quien dijo que a quien verdaderamente había que agradecer el detalle, era a la consorte. Como contrapunto, hubo quien apuntó que el responsable de que la empanadilla estuviera en Brácana era el Antoñín, que para eso la había llevado... y se acabó la discusión entre bocado y bocado. El plato fuerte de la noche fue puntas solomillo con salsa de pimentón.
Los tíos se jalaron la perola, y eso que era grande, como si fuera la última comida de un condenado. Cualquier día les dará algo malo. Aunque claro, como dice el Silencioso... ¿y si no les da? Después de la comida, se metieron entre pecho y espalda otro golpe de chocolate de la Mariquilla y, para cerrar, dieron cuenta de los digestivos de rigor. Así se terminó un nuevo jueves, con encabrone inicial pero, al final, igual que todas las semana. Por fortuna, los berrinches duran poco en Brácana... lo que se tarda en echar una ronda de vino.