26 de julio de 2025

26 de julio de 2025 - Sin comentarios

15-5-25. LOS CUÑAOS, EL MEJIAS Y EL CABALLO DE BONANZA.

De todos es sabido que mayo en el mes de las flores, y en concreto cuando los capullos se convierten en eso, en flores. Con cuatro jueves por delante, la conjunción de invitados fue de lo más pintoresco. Clásicos y repetidores en el segundo. Híbridos y veteranos en el tercero, y sabia nueva y juventud para cerrar.

 En el primero con invitados (jueves 15), mi amo tiró a apuesta ganadora y al el trío de cuñados, adjunto al Manolillo Mejías. Juan Antonio, Jesus y el Baena (todo un clásico que pregona no haber pisado tierra bracanera nunca) no dejaron de reír a la par que los bracaneros con las inagotables anécdotas del Mejías, autentico animador de la noche. 


Los priemros llegaron con los clásicos plaquet de ibéricos que tanto gustan en la sede, mientras que el pequeño de los Mejías no fue menos y tirando de otro clásico se presentó con el plato de huevos rellenos de la Isabel (su santa madre)


No dejaron de reír en toda la noche, pero quizás el éxtasis llegó cuando el susodicho Mejías narró de primera mano, cuando paseando por el pico el cigarral se encontró con su colega el Vicent que estaba dando picadero a un caballo de reciente adquisición. Sin pensarlo dos veces el Mejías acepto de buen grado la invitación que le hizo su colega de subirse a la grupa de cuadrúpedo, momento justo en el que el caballo arrancó a galopar de forma incontrolada por el jockey, que por momentos se sintió como Alejandro Magno domando a Bucéfalo. Al final todo quedó en susto, y en el afloje de vientre correspondiente por ambos el jockey Mejias y el propietario de la Cuadras el Vicent.




VISITA INSTITUCIONAL A LA CATA DEL VINO MONTILLA MORILES

Ah, se me olvidaba y esta es gorda. Cierto es que el jueves tres y el veinte cuatro, había reservado para pasar las tertulias solos. Pero, por aquello de que en Bracana todo es posible, pasadas las diez y media de la noche del jueves veinte cuatro, entró por las puertas verdes de la sede mi amo. Realmente como está tan faltón últimamente yo no esperaba. Apareció agotado con un polo negro tanatorio, y con el semblante agotado. Según pude entender venía directo de la Cata del Vino de Córdoba. Sí, del stand, y como no está muy acostumbrado a estos eventos, pues llegaba fulminado. Bueno, hasta ahí nada en particular, pero lo gordo llegó cuando minutos después, tocaron a la puerta y tras abrir… Tachan, la Tere, la Eva y la Raquel, concretamente las compis de mi amo en la movida de la cata. Revolución total, vino ensaladilla, risas y otro gato a la talega con viernes siguiente de pasión.



Como digo y no es por meter el dedo en la llaga, más chicas en Bracana. Esto no es lo que era, todavía reniegan del gato que les colaron hace años, y sin embargo ahora, cada vez que llegan chicas comparten con alegría. Lo dicho, con una excusa o con otra, poco a poco la cosa va cambiando.



Y de igual manera que de una boda sale otra, pues de una fiesta también sale otra. Con lo que al día siguiente, viernes, una representación bracanera acudió de manera institucional a la citada Cata del Vino, cumpliendo con el deber inexcusable de hacer presente el mundo bracanero en tal evento. El trio representativo de la República lo componían el Silencioso, el Ministro de Alimentación, y el Suerto, que ocupaba la vacante del Maestro que por motivo de viaje renunció a su cargo. En definitiva que la peonada en la capital califal su para no olvidar, animando de forma extrema el propio evento con cajón en mano y en particular el stand de Bodegas Alvear donde masificaron el lugar.





30-4-25. OJO CON LA CUADRILLA DEL QUINI

De la segunda semana hay que saltar a la quinta y última del mes (miércoles 30, vísperas de fiesta), ese es el justo momento en el que desembarca la cuadrilla del Quini, y con el benjamín de bracana siempre llega las ganas de fiestas elevada a la máxima potencia. 

Tengo que decir, desde mi humilde atalaya, que con los colegas del ahijao, que hago la picha un lio, lo mismo llegan tres que luego aparecen dos más, que alguno desparece entre tanto… Con lo que seguirles la pista me pone de tal manera que cuando llego al limbo tengo la sensación de haber pegado una volada en falso.


Eso sí, como en estos caso me temo lo peor, trato de centrar toda la atención en los invitados que llegan a la sede por primera vez. Y entonces pienso que si mis colegas los colibríes son capaces de batir sus alas setenta veces por segundo, yo no voy a ser menos y dejar pasar la ocasión de quedarme con la copla de los juramentos. Entonces en batidas más cortas me ubico en el cachón del callejón y batiendo las alitas todo lo que puedo aguanto hasta que el abertxlae de ca bellio, nombra a los invitados para que se dirijan al atril y los invite a cumplir con el sagrado acto del juramento. Tras ese momento pego una última volada rápida por la sede y me dirijo al limbo, deseándoles una larga noche de fiesta y alegría.

Rafael Ruz Gracia y Daniel Bellido Mejias fueron en esta ocasión los afortunados, que pasan a agrandar la lista de invitados hechos embajadores amparados por el Ahijado, también conocido últimamente como el Empotrador de Boston. Ahí lo dejo.



 10-4-25. AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS DEL BAR PARAISO

Abril traía consigo en este dos mil veinticinco la Semana Santa, y eso ralentiza la actividad bracanera, si a eso le unimos que un jueves queda exclusivo para ellos, pues como digo resultó ser un mes flojete en lo que respecta a la afluencia de invitados. Pero como suele decirse que lo bueno si breve dos veces bueno, pues dos tertulias con invitados y dos veces buenas, o muy buenas en este caso.


 Hubo que irse hasta la segunda semana (jueves 10) para arrancar motores con invitados, en este caso un par de ellos ya sabían por dónde iban los tiros en el oeste bracanero. Se trataba de Miguelito Feria, sí, el mismo que se gana la vida poniendo a la gente a corre y andar. Vaya crack, y José Cruz,que llegaron como maestros de un nobel. Ni más ni menos que Antonio Pizarro Chacón. Dicho así, pocos le pondrán cara, pero si decimos Antonio el del Bar Paraiso, todo queda ordenado. Llegó con ganas de participar de algo que tantas veces había oído hablar, y para no desentonas lo hizo con un bandejón de flamenquines con champiñón, plato estrella del Paraiso, a donde devolvió a los bracaneros, que al amparo de los flamenquines y el vino retrocedieron en el tiempo a golpe de estocadas a la bandeja. Antonio disfrutó de lo lindo, tanto o más que el personal, y desveló secretos que pocos sabían, como que lleva sangre de conquistadores, de ahí su apellido Pizarro. 



Luego mientras tomaban los digestivos correspondientes el ramillete de anécdotas de aquellos años ligados al bar no cesaron. Y es que Antonio, la Mari, el Juanito y la Loli, escribieron con letras mayúsculas la evolución del día a día en el barrio de las Casas Nuevas. Por allí pasó todo quisqui, cada uno con sus penas y con sus alegrías, en donde no solo encontraban comida y bebida, más de uno tenía en esta cuadrilla la sesión de psicología y amistad que andaban buscando. 


 

27-3-25. OBRIGADO, MUITO OBRIGADO.

Y con la resaca emocional de las experiencias vividas en la Hacienda Villa Rafalito, los bracaneros enchufaban el último envite de marzo (jueves 27). El cartel era de lujo, con un reincidente; “el David el frutero” y dos novedades; “Paquito Casado y Bruno el portugués”. Dicho así, parece el cartel de una corrida benéfica del bombero torero, pero para nada.

El primero se las sabe todas, y entre copa y copa y fruta y fruta dio alguna que otra lección… de música, nó, que también. De arte, si, y del maravilloso mundo de la pintura, y es que todo empezó con el maravilloso cuadro de la señora de época meciéndose en un patio cordobés, que engalana uno de los testeros de la sede. Ahí se abrió un debate en el que el frutero demostró cualidades suficientes para dar una máster class de pintura. También arrancó la expectación de los presentes con unas brochetas de tomates cherry y no sé que mas.




Por su parte Paquito Casado nadaba entre aguas bracaneras con una destreza digna de admiración acudiendo a toda conversación en donde se le requería y de paso bebiendo vino como un verdadero profesional en esta materia. Tampoco le costó coger ritmo a Bruno el portugués, sobrino al parecer del paticorto de las ondas. A lo largo de la noche fue erigiéndose en figura indispensable de la tertulia, entrando de menos a más y deleitando al personal con el juramento en portugués. Estas tonterías les mola mucho al personal, y con unos litricos ya en el cuerpo, pues ni os cuento.





En definitiva, mes de marzo muy productivo y lleno de acontecimientos que serán recordados en el infinito universo bracanero.













 

 



 20-3-25. RAFALITO RODRIGUEZ PANADERO EL GENTLEMAN MONTILLANO

Cumpliendo con la tradición de visitar haciendas, bodegas, lugares vinícolas, y chisnacles relacionados con los caldos de nuestra tierra, la excursión correspondiente al mes de Marzo tuvo un destino genuino y diferencial, al igual que su inquilino. Se trataba de cobrar una invitación que parecía dormida en el tiempo, pero que como todo llega, pues tuvo su momento el tercer jueves del mes (jueves 20). Tal día, como ese y bajo una intensa y constante lluvia, pusieron rumbo a la Hacienda de Rafalito Rodríguez Panadero, un verdadero caballero español en todos los sentidos. Su pasado como hombre de vinos allende los mares en representación de Bodegas Alvear, le hizo cultivar escenarios y pasajes llenos de sabiduría y buen hacer. Ahora en su retiro campestre disfruta con las pequeñas grandes cosas que le han hecho darle el sentido justo a la vida. Y en ese maravilloso transito que vive con intensidad, disfruta compartiendo su entorno y sus vivencias con los que son de su misma cuerda.

Y claro, en este aspecto los bracaneros suelen ser gente muy receptiva a todas las experiencias y aprendizajes que puedan disfrutar alrededor del mundo del vino. Y en esta ocasión el entorno fue idílico, ya que Rafalito abrió de par en par las puertas de su hacienda, desde la cocina donde se centro el grueso fuerte de la velada hasta un salón eternamente acogedor donde el piano de cola es el protagonista, invitando de forma sigilosa a disfrutar de buena lectura, buena música o simplemente de un buen amontillado viejo.

La noche fue sumando conversación con anécdotas, vino y exquisitos manjares. Terreno este donde los bracaneros se manejan a la perfección, al igual que los acompañantes que quisieron disfrutar del momento. Entre ellos estaba Manolo Cabello más conocido como “el lin”, que tuvo la oportunidad durante muchos años de compartir carrera de la vida y de trabajo con el anfitrión. Tampoco se quiso perder la velada el “pichichi”, bracanero de pró al que solo le faltan los papeles, y a la ecuación hubo que sumar a un tal “David” llegado desde polonia (es decir las cataluñas). Al parecer es primo o sobrino, no que quedó muy claro, del silencioso y mi amo. Como quiera que fuere el tío flipó, y la comunión bracanera vino a ser algo así como el culmen a un viaje por tierras montillanas de las que está impregnado en sus raíces. Comió, bebió y alternó a buen ritmo demostrando así que el mundo festivo no le queda grande. Es más fue partícipe ya en la retirada en la sede, del descalabro que sufrió el paraguas de la señora de la Pantera de la ITV, (como se puede observar en la foto) concretamente en el mango, que quedó a la mode.



Como digo y desde mi atalaya del limbo a la vuelta de la noche compartida, tuve la sensación de volar por otros mundos, donde la pausa, la conexión con la naturaleza y lo simple y a la vez fundamental me alimentó tanto como a ellos.

 

 


 

13-3-25. Y EN MARZO, COMO TE COJA, TE ALZO...

Marzo comenzó como suele ser habitual cada primero de mes (jueves 6). Soletes para ponerse al día en los pagos y ajustar calendario. Un calendario para el tercer mes del veinticinco de lo más pintoresco y variado.

Así entrando en materia, la primera cita con invitados (jueves 13) resultó ser noche bracanera de embajadores y sorpresas. Los embajadores que repetían tras muchos jueves sin rascar aromas bracaneros resultaron ser Francisco Hidalgo, hombre versado en platos de duchas y caravanas entre otras muchas facetas por un lado y por el otro Agustín Jiménez, uno de los grandes colaboradores en las reformas acontecidas en la sede.



Por el lado de la sorpresa, algo habitual en bracana, tomo cuerpo y forma en la Marina (hija del ligre) y su noviente el Luis, que amenizaron la noche con una bocanada de juventud que se agradece de forma extraordinaria. Ojo que las chicas van entrando poco a poco, como el que no quiere la cosa, con una excusa o con otra. En fin, noche bastante chula y llena de encuentros y novedades.